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El Falso Proyecto de Salvación para el Hombre

La Gran Batalla Espiritual de los Tiempos

(Continuación)

 

El Falso Proyecto de Salvación para el Hombre

Entonces, Dios ha revelado Su Plan y Su Voluntad; hoy en la humanidad prácticamente todos conocen esa Verdad; algunos han recibido una mayor formación e información, otros se encuentran mucho más limitados de ese conocimiento. Pero eso no obsta para que todos los hombres, y de acuerdo a la ley natural, procuren cumplir el fin para el cual han sido creados. Dios juzgará a todos los hombres, pero no serán todos juzgados por igual. Ni todos los pueblos serán juzgados de la misma manera, pues algunos han tenido mayor acceso a la Verdad que otros. No se puede comparar México con China, por ejemplo. México tiene, por muchas razones, mayor responsabilidad. Entonces, cada uno enfrentará un juicio distinto porque su responsabilidad es distinta a los demás. Unos recibieron un talento, otros 10 talentos, otros 20, otros 50, y otros 100. Así, el hombre que vivió bajo circunstancias totalmente carentes de los medios para conocer la Verdad de Jesucristo, será juzgado en la medida del talento que recibió; pero otros que tuvieron acceso en mayor medida a la Verdad de Jesucristo, de su Iglesia, de su Madre, de sus Sacramentos, etc., serán juzgados con mayor severidad, siempre en correspondencia a la Justicia Infinita de Dios.

Ante esta realidad incuestionable, Satanás se ha encargado de confundir al hombre en su conocimiento de la Verdad. Esta manipulación y engaño del príncipe de las tinieblas, como se ha explicado, arrancó desde el Paraíso terrenal, y alcanzará su mayor confusión en el Final de los Tiempos.

Y así, el golpe maestro de Satanás está a punto de darse. En el Final de los Tiempos él lograra lo que desde el principio se propuso, y que es establecer su reino en la tierra, hecho que tendrá cumplimiento con el profetizado reinado del Anticristo, cuya labor y presencia se extenderá por 7 años, equivalentes a la septuagésima semana de Daniel, la última semana que le está reservada a la Bestia (Dan 24, 26). Comenzará esta semana de años con una “firme alianza con muchos, pero a media semana (es decir, a los 3 años y medio) él hará cesar el sacrificio y la oblación” (Dan 9, 27), decretará la “muerte de la Iglesia Católica”, suprimirá el sacrificio de la Santa Misa, cambiará los tiempos e inaugurará unos nuevos,  y entonces se proclamará “dios a sí mismo”, hasta que la ruina decretada se derrame sobre el desolador (3 años y medio después, o 42 meses, o “tiempo, tiempos y medio tiempo”) (Apoc 11, 2).

De la misma manera que Jesucristo retornará de vuelta a la tierra en medio de la Gran Tribulación (Mt 24, 29 – 30), el reino del Anticristo – cuya cabeza es Satanás – vendrá y aparecerá en el mundo en medio de una “pre-tribulación” que habrá en la tierra, (la situación del mundo para entonces será muy grave, con el inicio de facto de la tercera guerra mundial; una gran crisis financiera y económica y una terrible situación de cisma en la Iglesia, con una revolución en varias partes de Europa, incluyendo Italia, más diversas catástrofes por distintos desastres naturales)  y con el poder que se le ha dado del abismo, logrará, en un muy breve tiempo, solucionar y establecer las condiciones sociales y políticas en todo el mundo para afianzar una paz aparente y dar una solución humana a los problemas de cualquier índole.

Una vez consumadas las condiciones de bienestar económico y social de todos los habitantes del planeta; una vez que el Anticristo encabece su Gobierno Mundial a través de “los 10 reyes que le dieron su poder y autoridad” (Apoc 17, 12 – 13). Una vez que el Anticristo sea entronizado como “mesías”, como el “cristo vuelto al mundo”, como el Imán Mahdi, el Boddhisattva, el Quinto Buda, el “salvador del mundo”, la “encarnación y flor perfecta de lo humano soberbiamente divinizado”, entonces veremos la concreción de todo el poder de las tinieblas y las “profundidades de Satanás”. La humanidad será testigo de los más grandes acontecimientos, pues habrá un gran poder sobre la naturaleza detentado por el Anticristo y por muchos de sus más cercanos seguidores. El ocultismo alcanzará su máxima de expresión. Todas las profecías esotéricas que anuncian un nuevo tiempo donde el hombre logrará expresar su divinidad interior se verán satisfechas y realizadas. Así, los hombres lograrán aparentemente un desarrollo de maximización de sus facultades naturales y preternaturales por obra de Satanás.

Existirán un grupo de vaticinadores, de ocultistas y cantores del más profundo arcano esotérico; hierofantes que proclamarán la plenitud del hombre y la realización y cumplimiento del antiguo proyecto milenario que arrancó desde el continente perdido de la Atlántida. Entonces, aparecerán en escena unos seres que proclamarán ser los verdaderos “creadores del género humano”, los descendientes directos de los atlantes, aquellos a quienes los nazis en su tiempo pretendieron localizar como ascendientes de la raza aria. Éstos, junto con el Anticristo, pretenderán traer a nuestro tiempo lo que fue la forma de vida de alto nivel esotérico de la antigua Atlántida. Se descubrirá entonces y se “probará satisfactoriamente” el supuesto “verdadero origen de la humanidad”.

Durante el reinado del Anticristo, y a remedo de la primera resurrección de los justos (I Cor 15,23 y Apoc, 20,4 y 6), seremos testigos de resurrecciones de muertos y de justos. Es decir, “los muertos tomarán la figura de almas justas resucitadas que vivieron sobre la tierra, para seducir mejor a los hombres, proclamando un evangelio contrario al de Jesucristo, negando la existencia del cielo y de las verdades de la fe. Esos supuestos muertos resucitados, no serán otra cosa que el demonio bajo esas figuras, pero podrán también ser almas de los condenados. Todas estas almas aparecerán como unidas a sus cuerpos” (Ver Mensaje de La Salette, Francia, 1846.La que Llora, León Blois. Ediciones Marikolbe. México, 2004). La manipulación y la clonación serán expuestas al público y traerá verdaderas aberraciones por lo que se manipuló y a quien se clonó. Toda la actual tecnología apoyará el proceso oculto de una supuesta perfección de alma y cuerpo para el hombre, pero será una terrible ficción satánica y el más burdo engaño de Satanás.

En algún momento, y como parte de la confusión extrema que pondrá a prueba a los elegidos, los hombres serán testigos de un evento para el que ya hemos sido preparados psicológicamente. “Los demonios del aire, con el Anticristo, harán grandes prodigios en la tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más”. (Ídem) Cuando el gobierno del Anticristo esté en pleno apogeo, el poder satánico llegará igualmente a su máxima manifestación. El esoterismo, el ocultismo, la hechicería, la magia, la astrología y la brujería serán lo cotidiano y lo natural. Entonces, todo el proceso esotérico e iniciático que se ha venido desarrollando en los últimos años a través del conocimiento oculto de antiguas civilizaciones y falsas filosofías, alcanzará su clímax. Será cuando los llamados objetos voladores no identificados tendrán juego libre en la redondez de la tierra. Los hombres se admirarán de este acontecimiento que les abrirá la puerta a una nueva dimensión. Se comunicarán frente a frente con “ellos”, y muchas personas serán transportadas desde un lugar a otro por medio de esos malos espíritus, quienes estarán al servicio del Anticristo. Habrá también hombres que afirmarán ser de aquellos que lograron sobrevivir al cataclismo de la Atlántida, y que escaparon con todo el conocimiento y legado tecnológico, y aportarán pruebas de que ellos irrumpieron en esta tierra hace varias décadas, en los años 40’s y contribuyeron al despegue científico y tecnológico de nuestra civilización moderna, que se mantuvo durante decenas de siglos sin mayor desarrollo, hasta que lograron legar, por diferentes medios, su conocimiento avanzado.

Muchos de los conceptos de la llamada New Age tendrán ejecución. El hombre desarrollará una religiosidad inmanente con “Dios”. Ya no serán necesarias las iglesias, pues el hombre alcanzará un estado evolutivo superior. Su karma estará definido y querrá imitar a sus “hermanos mayores del espacio” que convivirán con ellos en la tierra. Se descubrirá lo sagrado de la tierra y que el hombre forma parte de esa divinidad con todo el cosmos. Será un tiempo de engaño total. Habrá procesos de iniciación piramidal para alcanzar la inmortalidad y perfección, legado de los antiguos atlantes y recogido en la tradición hermética y masónica, pero no será más que un terrible engaño de Satanás. En realidad no existirá más que una  estrepitosa alegría falsa, en medio de toda seducción de “libertad” desenfrenada y placeres desordenados llevados al extremo, en medio de un culto sacrílego y blasfemo.

El hombre alcanzará el límite de su desacato a Dios y volverá a manifestar su pecado primero: violentar la creación de Dios, y entonces, “al igual que en los tiempos de Noé, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. (Mt 24,37) Dios ya no permitirá más ofensas y la tierra será castigada. Entonces el hombre se dará cuenta, ya muy tarde, del verdadero engaño de Satanás, pues al final de cuentas el hombre con su mal uso de la libertad se volvió víctima y esclavo del poder de las tinieblas y de las “profundidades de Satanás”.

Entonces, el aparente reino del Anticristo vendrá a terminar terriblemente. El Demonio se apoderará completamente de los hombres y el infierno poseerá a la tierra. Todos los demonios serán liberados de sus prisiones. Muchos hombres y mujeres vendrán a sufrir una transformación demoníaca, pues Dios ha dejado a su suerte a la humanidad, y ha “permitido un poder engañoso para que sean condenados aquellos que no creyendo en la Verdad que los salvaría, se complacieron en la iniquidad” (II Tes, 2, 11-12). Y entonces, el peor cataclismo que los siglos jamás han conocido tendrá lugar. Mucho de lo que ahora es tierra, será agua; y mucho de lo que ahora es agua, será tierra. Así como la Primera Humanidad, la Atlántida, vio frenada su ambición y soberbia por la Justicia de Dios, exactamente de la misma manera la nueva Atlántida, la Gran Babilonia, verá con sus mismos ojos cómo la Justicia Divina se abalanzará en contra de ella, pues la iniquidad colma la tierra y el universo entero.

No es el determinismo de los astros o del devenir histórico cíclico que pondrá fin a esta Era, como es explicado en el saber esotérico, sino es más simple la explicación: Dios ejecuta su Justicia para equilibrar el fiel de la balanza como consecuencia del pecado de los hombres. Así ha sido antes y así será ahora, para lo cual el Señor Dios de toda la creación, utiliza causas segundas para purificar a la tierra de la iniquidad. Si Dios Padre no “perdonó” a su Hijo para morir en la cruz, siendo que Él era inocente, ¿que será de nosotros que somos los verdaderos culpables?

La Verdad del 2012

¿Que sucederá en el 2012? ¿Cuál es la verdadera dimensión de las profecías que anuncian el fin de esta civilización y en su caso el anuncio de un nuevo tiempo? ¿Qué será lo que nos espera: catástrofe o éxtasis?

En el año 2012, ya sea un par de años antes o un par de años después, la humanidad entrará de lleno al Final de los Tiempos. De hecho, a partir de que en 1948 se constituyó el Estado de Israel y luego, unos años después, en 1967, en la Guerra de los Seis Días, los judíos recuperaron la Ciudad de Jerusalén, se cumplían fielmente las palabras proféticas de Jesucristo (Lc 21, 23 – 24), por lo que se daba comienzo - en un sentido amplio - al Fin de los Tiempos, lo que explica que se hayan venido acumulando una tras otra las señales que el mismo Jesucristo nos invitó a estar atentos para discernirlas y escudriñarlas, pues su cumplimiento nos anunciaba la inminencia de la última hora.

Es en ese sentido en el que deben de entenderse las distintas profecías y anuncios que hablan del fin de la Era presente, o del Quinto Sol, o del presente Eón histórico, o del actual ciclo Kali Yuga, o como se le quiera denominar. El hecho puntual es que tal y como lo hemos anotado párrafos arriba, sorprendentemente muchas fuentes coinciden entre el 21 y 23 de diciembre  del 2012 como la fecha del fin de la actual civilización, sea en la forma en que sea, aunque algunos lo ubican para el año 2013, si no tomamos en consideración el año cero de la Era cristiana. Sea el 2012 ó el 2013 para el caso es exactamente lo mismo.

Algunos insisten, como los mayas, que “un rayo sincronizador del centro de la galaxia alumbrará a todos los planetas del Sistema Solar” lo que será una oportunidad para un despertar espiritual. Según las profecías, entraremos “al Gran Salón de los Espejos” para enfrentarnos a nosotros mismos, que nos dará a cada uno la posibilidad del cambio. Pero en la misma línea, se afirma que este rayo sincronizador logrará “una transformación en nuestro ADN”, y que el cambio que vendrá también revitalizará nuestras glándulas pituitaria y pineal para que el hombre pueda desarrollar su mente a través de la telequinesia y de otras formas.

En primer lugar, conviene enfatizar que en ese año no se acabará el mundo, ni en ninguno posterior o anterior; el Final de los Tiempos, como se ha dicho, revela la época histórica, el breve tiempo, donde tendrá lugar la batalla final entre la estirpe de la Mujer y la estirpe de la Serpiente. El enfrentamiento será a todos niveles; los hombres, y desde luego los seres preternaturales, ángeles y demonios, se tenderán en máxima tensión hasta que surja un vencedor y se establezca definitivamente el Reino en la tierra. Hemos dicho que la estirpe de la Serpiente tendrá una victoria pírrica, que no durará más de 42 meses, y después vendrá el Reino de Cristo que pondrá fin al misterio de la iniquidad, y su Reino se establecerá definitivamente en la tierra y ya no tendrá fin, para luego prolongarse en la vida del mundo futuro.

Ante esta realidad incontrastable, Dios nuestro Señor ha dejado saber a través de numerosísimos instrumentos suyos, místicos y santos y otros videntes de apariciones de la Santísima Virgen María en los últimos 160 años, que en el momento de mayor confusión y apostasía en el mundo, cuando el pecado haya alcanzado ya dimensiones insospechadas, como es en el tiempo presente que ya no se tiene ningún temor de Dios, vendrá de parte del mismo Dios un acontecimiento a todo el mundo, un evento que será visto y sentido por todos y cada uno de los hombres de esta tierra, en una palabra, un Gran Aviso de Dios. Este será un fenómeno cósmico de proporciones gigantescas que traerá dos efectos físicos: una luz  que iluminará toda la tierra y un calor abrasador que se dejará sentir igualmente en todos los rincones del planeta. Al mismo tiempo, cada hombre, mujer o niño; rey o súbdito; gobernante y gobernado; bueno o malo; rico o pobre; en fin, todos los habitantes de la tierra “verán” a través de esa luz el estado de su alma, tal y como Dios nos ve a cada uno de nosotros. Será pues un pequeño juicio, en el que veremos todo lo malo que hemos hecho y lo bueno que hemos dejado de hacer. Nadie morirá a consecuencia de este Aviso o Iluminación de la Conciencia, a menos que sea de la impresión, del choque o impacto de verse tan apartado de Dios. Será una experiencia aterradora pero que permitirá a muchos hombres convertirse, pedir perdón a Dios, y caminar por el sendero que espera de cada uno de nosotros.

Por su parte, otros pocos hombres y mujeres que desde ahora y ya desde hace varios años han caminado por el sendero que Dios ha dispuesto, el Aviso se constituirá en una experiencia mística que acelerará su proceso de purificación y lograrán un paso importante en su vida espiritual y amor a Dios más fuerte y sin comparación, si no hubieran pasado por ese encuentro Divino en su vida. Su crecimiento espiritual, por tanto, será notablemente distinto. Es decir, en el proceso de la batalla final de los tiempos, este acontecimiento cósmico sobrenatural contribuirá a una gracia muy especial que el Señor Dios derramará a todos aquellos apóstoles de estos tiempos, que hasta ahora han sido ignorados y rebajados por el mundo y tenidos por nada; pero llegada “la hora” de salir a dar la gran batalla como fieles discípulos de María Santísima – quien habrá de aplastar con su talón la cabeza de la serpiente – lograrán por su sacrificio y penitencia, vida de oración profunda y fe, maximizar sus sentidos sobrenaturales y desarrollar una santidad especial y creciente que ya no se detendrá hasta alcanzar el propósito de cimentar la nueva estirpe que poblará la tierra en el reino de Cristo. Por tanto, serán hombres y mujeres de un gran poder sobrenatural que convertirán a muchos y le darán la guerra al Anticristo. Algunos incluso, tal y como dice la Escritura, serán arrebatados sin pasar por la  muerte (I Tes 4, 17-18).

Y al mismo tiempo, pero en sentido inverso, este encuentro cara a cara con Dios radicalizará la conducta del hombre que, habiendo rechazado la oportunidad de volver al camino de la Verdad,  se alejará  más y más de Su Creador. Y asimismo surgirán hombres y mujeres que desarrollarán – por el poder del Dragón – facultades preternaturales que irán creciendo conforme se acerque la manifestación del Anticristo. Se dirá que es un proceso energético y de evolución, pero será un engaño.

Así pues, este Aviso vendrá con toda certeza, y no es amenaza decirlo sino constancia de lo que sucederá. ¿Cuándo ocurrirá este Aviso? Sabemos que este Aviso ocurrirá poco tiempo después de que un Santo Padre salga “huyendo de Roma sobre los cadáveres de sus sacerdotes”. Al mismo tiempo, también se sabe por las profecías católicas marianas, que este Aviso ocurrirá una semana o hasta un año antes de otro acontecimiento que se conoce como el Gran Milagro que Dios dará al mundo para la conversión, y que permitirá a los enfermos que asistan al lugar sanar, y a los incrédulos creer. Este Milagro, según nuestro estudio e interpretación, y sobre todo ahora que ha muerto Juan Pablo II y ha sido electo Benedicto XVI, por varias razones que explico en otro libro (El Gran Aviso de Dios: Al término del Pontificado de Benedicto XVI y después del Cisma), debe tener verificativo entre el 2011 y el 2013, por lo que el Aviso tendría verificativo entre el  Marzo del 2010 y Marzo del 2013.

Sea lo que fuere, tal parece que las profecías esotéricas pretenden adueñarse del Plan de Dios respecto a este Aviso, dándole un toque astrológico, energético, evolutivo, etc. tergiversando el verdadero sentido de este acto de la manifestación de Dios. Asimismo, no pretendemos negar que pueda haber, y de hecho existe, una forma distinta de querer presentar el fin de un proceso, a través de un acontecimiento que cambiará la forma de concebir el mundo y el destino del hombre, y para ello se utiliza diferente terminología. Pero lo que no se puede aceptar, es desplazar de esta formulación la relación personal del hombre con Dios, su Creador y Redentor.

En suma, la coincidencia de las profecías alusivas al año 2012 sólo hacen referencia al término del Final de los Tiempos; a partir de entonces, y una vez que los hombres hayan optado, a raíz del Aviso, por el camino de la Verdad en Cristo  o por el camino de su propio egoísmo, comenzará entonces poco tiempo después – cuando sea quitado de en medio aquél (el Papa) que impide la manifestación del inicuo – ese breve período anunciado por el Profeta Daniel de 7 años, donde ocurrirán acontecimientos tanto de origen divino, como de origen diabólico y de origen humano, todo ello en medio del inicio del reinado del Anticristo que acarreará el mayor engaño para toda la humanidad, que pondrá a prueba la fe de los hombres en Jesucristo Nuestro Señor, y que por el rechazo a la Verdad que los salvaría, desencadenará en la tierra la Gran Tribulación, cual no la ha habido desde el principio del universo ni habrá otra igual en el futuro.

En conclusión: En diciembre del 2012, meses más, meses menos, terminará el tiempo que Dios ha concedido a los hombres para su conversión al camino de la Verdad en Jesucristo. El Aviso será el último esfuerzo del Cielo. Entonces sí, se dará comienzo oficial al Fin de los Tiempos; a la hora del poder de las tinieblas. Una vez removido el obstáculo (El Papa) que detiene la manifestación del inicuo, (II Tes, 2, 7) quedará el escenario listo para el espectáculo tenebroso de “las profundidades de Satanás”, tiempo que fue debidamente preparado, calculado y profetizado por todas las fuentes esotéricas desde antes de la historia conocida, quienes anuncian esa fecha y ese tiempo como el inicio del cambio y de la evolución hacia una nueva dimensión para el ser humano. Por tanto, lo que de suyo es el acontecimiento más importante de la Historiala Segunda Venida de Cristo a establecer su reino en la tierra que no tendrá fin   - se trastoca con el advenimiento del Antiicristo con “los demonios en el aire” y sus “profetas”, que preparan su triunfo milenario, pero que sólo durará la mitad de una semana de años.

La Verdad de Cristo y los Suyos

No puede existir la sombra sin la luz. No puede entenderse las profecías y enseñanzas esotéricas y ocultistas de las grandes doctrinas herméticas, New Age, etc. si no es bajo el prisma de la Verdad en Jesucristo. Es una idea que hemos reiterado una y otra vez, pero es preciso tenerla presente como fundamental principio, pues de lo contrario es muy fácil confundirse.

Todo lo que va a suceder en el futuro de la humanidad, donde confluye la voluntad del hombre que se ha desviado por el mal uso de su libertad y la voluntad del Demonio, no es otro escenario que la más vil, burda y satánica imitación del Plan de perfección y de sabiduría que Dios ha determinado desde el principio de los tiempos.

Que nadie se confunda. El pecado de la Primera Humanidad no fue suficiente para impedir el plan de Dios, en todo caso, sólo lo pospuso para el futuro; es decir, quedó en suspenso la realización del proyecto que el Padre Eterno tenía para el hombre, que no era otro que se asemejara a Cristo; que el hombre glorificara al Padre siendo otro Cristo, el mismo Cristo: Alter Christus, ipse Christus.

Desde el principio de los tiempos, el proyecto del Padre fue crear seres que se encontraban prácticamente en el límite de la divinidad. Si se hubieran mantenido fieles, como ya lo hemos explicado, el hombre hubiera participado total y plenamente de la misma Vida Divina, sin ningún tipo de cortapisa o limitación. Hubieran sido seres perfectos, por lo que alcanzarían la maximización de todas sus facultades naturales, preternaturales y sobrenaturales. Estaríamos en presencia de un ser supernatural, supranatural y sobrenatural, que no son sino las expresiones de la plenitud de los tres órdenes antes citados. Todo lo harían bien, todo lo ejecutarían bien, todo sería perfecto. Se cumpliría así la Voluntad de Dios que Jesucristo nos anunció en su Evangelio: “Sed perfectos como mi Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48).

En estos seres se darían todas las cualidades divinas, y desde luego, serían inmortales, eternos y divinos. Y ¿qué puede hacer un ser divino? TODO.

Ahí entonces también se cumpliría esa Unidad clamada por Jesucristo a su Padre: “Que todos sean Uno, como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti” (Jn 17, 21). Este es la consumación total del Plan de Dios para el hombre: la Unidad con Él. Esto es profundo y tiene tema de meditación.

Ante este ser divino y perfecto al que estaba llamado el hombre si no hubiera pecado, se hubiera establecido una relación mística con la naturaleza, con todo el cosmos, con los demás y con uno mismo, por que a fin de cuentas, el mundo primigenio salido de las manos de Dios era una Creación que daba gloria a Dios, pues estaba en orden perfecto con el resto de la creación, particularmente con el hombre quien era el centro. No es que el mundo sea Dios, pero merece toda la Creación ser venerada, pues salió de las manos de Dios, y es ahí donde se daba la relación mística de la naturaleza con el hombre, tan propugnada equívocamente por la Nueva Era.

Del mismo modo, toda la naturaleza material y animal también estarían en perfecta armonía con el hombre y él tendría plena autoridad sobre ella; la sometería para que también ésta diera gloria a Dios. Todo pues en perfecto orden, armonía, todo lleno del conocimiento del Amor de Dios, el mundo interior y exterior; los animales ordenados a su fin, sin daño ni destrucción alguna. Viviendo en paz todos los hombres, en armonía plena con su Creador y en contacto con el Verbo Humanado que no tendría por qué haber sufrido ni muerto en una cruz, pues no había pecado alguno que reparar.

Los hombres trabajarían para gloria de Dios, pero sin fatiga ni dolor. Los campos darían su fruto, la tierra sus productos y nadie trabajaría en vano. No habría enfermedades ni llantos ni sufrimientos. Y una vez que el hombre cumpliera su cometido en la tierra, sin pasar por la muerte, pasaría del Paraíso terrenal al Paraíso celestial.

Pero este plan, repito, no se cumplió al principio, pues el pecado trajo el desorden, el dolor, el sufrimiento, la confusión, la oscuridad, y la muerte. No obstante, Dios esperó pacientemente que el hombre volviera a Él, recuperara lo que Él le había dado, restituyera lo que había perdido, y de hecho hubo algunos hombres que caminaron por esa vía; pero la inmensa mayoría se apartó más y más de su Creador. Satanás los hizo sus esclavos y empezó a tejer su obra maligna de suplantar la obra de Dios y de remedar el Reino de Cristo.

Y fue tal la maldad y atrocidad humana que Dios, ya lo hemos repetido, se arrepintió de crear al hombre y decidió exterminarlo de sobre la haz de la tierra, salvo unos elegidos que sí estaban dispuestos a cumplir la Voluntad del Padre. No obstante, a pesar de las continuas llamadas de Dios por medio de sus profetas, el hombre siguió, instigado por Satanás, en el desacato y rebeldía.

Y llegó la Plenitud de los Tiempos, y el Verbo se hizo carne en las entrañas purísimas de la Bienaventurada siempre Virgen María, pero no cualquier mujer, sino la Mujer que habrá de aplastar, junto con sus hijos - los apóstoles de estos últimos tiempos - la cabeza de la serpiente, y coparticipar en la reparación del pecado que se dio en el mundo y cuya puerta fue precisamente otra mujer: la primera Eva. Así, la mujer sería el principal aliado del ataque satánico para que el hombre se apartara del Plan de Dios. Por eso les nacieron “hijas” a los hijos de los hombres (ver Gen 6).

Y ahora hemos llegado al Final de los Tiempos. Estos dos mil años son los últimos tiempos que Dios le da a las naciones para que se conviertan. Al final de los mismos, o sea ahora, y antes de que el Rey venga a tomar posesión de su Reino – que le prometió su Padre en heredad, según las palabras del Ángel Gabriel a María cuando le anuncia que dará a luz un hijo que será hijo del Altísimo y que se le dará el trono de David Su Padre y reinará eternamente en la Casa de Jacob – vendrá primero como justo Juez a pedir cuentas a todas las naciones, y determinar quiénes han sido encontrados justos para merecer entrar a su Reino.

¿Qué va a suceder en concreto en ese Reino? Pues precisamente en esta época, que ya está a las puertas, se van a cumplir todas las profecías que quedaron suspensas desde el principio de los tiempos para que tengan ahora plena realización, pues como dice Pablo: “Dios ha querido ahora darnos a conocer el misterio de su voluntad (…) lo que Él se propuso desde un principio: hacer que todo, lo de los cielos y lo de la tierra, quede restaurado en Cristo, bajo su jerarquía soberana” (Ef 1, 9 – 10). Y confirma el profeta Zacarías: “Y reinará Yahvé sobre toda la tierra y Yahvé será único y único Su Nombre” (14, 9). Y la creación entera también se transformará pues, “en efecto fue sometida a la vanidad, no espontáneamente, sino por aquél que la sometió, en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción, para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto” (Rom 8, 18 – 22).

Pero en este Reino de Cristo, el principal y más importante beneficiado será el hombre, pero no todos, ni muchos, sino aquellos que desde el principio de los tiempos hasta los días de hoy “dejaron todo por el Reino”; es decir, “vendieron lo que tenían para comprar la perla preciosa”; “perdieron su vida para ganarla”. Y asimismo, en este tiempo de gran confusión, persecución y tribulación para aquellos que son fieles a la Verdad de Cristo y de Su Iglesia, también están llamados a participar en ese Reino, a través de su gloriosa transformación. “Y nosotros, los que quedemos, seremos arrebatados al encuentro con el Señor” (I Tes 4, 17-18).

De acuerdo a la Sagrada Escritura, en esta Venida de Cristo, llamada también Parusía, todos aquellos que pusieron a Dios como prioridad en sus vidas y que ya han fallecido, resucitarán primero, es decir, ahora, a diferencia del resto de la humanidad que resucitará hasta el fin del mundo. Pero resucitarán para reinar con Cristo, con su cuerpo transformado, inmortal, pleno y perfecto,  y ya nada ni nadie les podrán hacer daño. Ya viven la plena Vida Divina en Cristo y con Cristo. (Cfr  Apoc 20, 4-6 y I Tes 4, 15).

Y junto con estos también habrá otro pequeño resto, al igual que en los tiempos de Noé, que será escogido para iniciar la época del Reino de Cristo. Y muchos de estos escogidos, por la Gracia de Dios, la mediación de la Santísima Virgen María, y una sólida vida de oración y sacrificio, lograrán superarse y entonces llegarán a un altísimo nivel espiritual, recuperando así todas las cualidades que se perdieron al principio como consecuencia del pecado.

Entonces, se iniciarán los “nuevos cielos y la nueva tierra donde more la Justicia. (II Ped 3,13) “El lobo convivirá con el cordero, el león con el cabrito; no habrá daño ni destrucción, porque la tierra estará llena del conocimiento del Amor de Dios como una invasión de las aguas del mar” (ver Is 65, 17 – 25). Es un tema muy extenso y complejo que hemos explicado en otro libro.

Pero tal y como está profetizado, la Venida de Cristo se dará en medio de una gran apostasía y en medio del reinado del Anticristo, de ahí la frase de Jesucristo: “cuando vuelva el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lc 18, 8). Por eso, y a pesar de todas las llamadas de Dios y de sus profetas, desafortunadamente la inmensa mayoría de los hombres estará engañada por la Bestia, y le darán adoración a la Bestia, cometiendo una gran blasfemia y sacrilegio. Y como el pecado llegará, al igual que con la Primera Humanidad, al límite de la afrenta a Dios, el Todopoderoso mandará el gran castigo que merece esta Segunda Humanidad, necesaria purificación para que la tierra quede preparada para el advenimiento de Su Rey, que “ya llega a regir la tierra; regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad”( Sal 67, 5-6).

En conclusión, Satanás se quiere apropiar de todo este plan maestro de Dios, y de hecho, lo hará, por permisión Divina. Es, como hemos dicho, EL PODER ENGAÑOSO QUE DIOS PERMITE. Exactamente igual, pero al revés, como un espejo opaco y sin brillo, las “profundidades de Satanás” a través del poder de las tinieblas establecerá “su reino”, utilizando a un primer remedo, engañado también por el mismo Demonio, el Anticristo, en lugar de Cristo. A los resucitados del capítulo XX del Apocalipsis, los que conformarán la “primera resurrección” y que gozarán del reino de Cristo, y que según el texto bíblico son “bienaventurado y santos por tener parte en esta resurrección”, el Demonio antepondrá  a “sus resucitados”; y efectivamente, traerá a la tierra, durante ese tiempo, a muchos condenados “que merecieron participar del reino del Anticristo”, por su crueldad, por su alto nivel esotérico, para seducir mejor a los hombres y luego los regresará a los infiernos de donde salieron para nunca más abandonarlo. A los seres arrebatados o transformados - a los del rapto, según la terminología de los hermanos separados – quienes lograrán superarse espiritualmente a base de una negación total y profunda, llegando a alcanzar la divina voluntad en su ser, el Demonio antepondrá a sus avatares, a los seres del “espacio”, a los que descienden en línea directa del pasado atlante y que “contarán y probarán” convincentemente al resto de los hombres cómo fue que “crearon” al hombre, a las “hijas de los hijos de los hombres”. Será la confusión máxima, pues <