Tenemos que prepararnos para

 

EL DILUVIO MONETARIO

 

El estallido de la burbuja financiera se aproxima. Los más pesimistas estiman que esto ocurrirá en el próximo año, los más cautos prevén que el sistema puede aguantar hasta tres años más, pero nadie se atreve a afirmar que esta situación puede continuar en forma indefinida.

 

La crisis llegará y el desplome del dólar será la primera ficha que, al volcarse, iniciará la avalancha de un gigantesco efecto dominó que terminará en un colapso de los sistemas monetarios mundiales y generará una crisis social y económica de inimaginable gravedad que afectará a todo el planeta.

 

Esta catástrofe, infinitamente más grave que la crisis de 1929, está siendo meticulosamente organizada y avanza a paso redoblado, conducida por una oligarquía financiera y rentística anglófona que el profesor y senador italiano Giacinto Auriti, denominó USUROCRACIA DOMINANTE, y otros, considerando su visión esotérica, los identifican como Los Iluminati.

 

Estos grupos, modernos adoradores del Becerro de Oro, prácticamente han comprado el mundo gracias al producto del saqueo que vienen realizando a toda la Humanidad mediante la usura[1][1]. No conformes con ello, ahora buscan imponer una Dictadura Plutocrática Global durante el caos resultante de esta crisis. Este Gobierno Invisible será controlado por el grupo de unas 300 familias[2][2] de las más ricas del mundo[3][3], conducidas por banqueros y empresarios.

 

Ellos desarrollaron un programa para quedar a cargo del Poder Mundial designando a los responsables principales de las Organizaciones de las Naciones Unidas, institución de la que se han apoderado progresivamente y que ha sido preparada para operar como un conjunto de ministerios de un futuro Gobierno Mundialista Anglófono.

 

En este Gobierno Global, su principal agente, el Fondo Monetario Internacional, hará las veces del Ministerio de la Usura, el Consejo de Seguridad será la Cancillería Imperial, la Asamblea General funcionará como cualquier inoperante Parlamento nacional obedeciendo los dictados del Poder del Dinero, la OMS será el ministerio de la enfermedad, la UNESCO el ministerio de la ignorancia, la FAO la encargada de eliminar a los agricultores, el PNUD el ministerio de Planeamiento de la Miseria, UNICEF se ocupará de impedir la natalidad, el PNUMA decidirá los métodos para robar los recursos naturales y la OMC será la Secretaría de Destrucción de la Industria, la Corte Internacional de La Haya funcionará como la solemne parodia de una Corte Suprema Universal encargada de validar las Leyes Imperiales, la OIT cumplirá el rol de controlar a la Confederación Mundial de Siervos de la Gleba Tecnológica, etc.. 

 

En este plan, los distintos continentes serán manejados como provincias por organizaciones ad hoc como la ya implantada Unión Europea o la conservada en vida latente OEA , mientras la Policía Global  a cargo de  la represión de los díscolos será confiada  de las fuerzas de la NATO[4][4]. Todo esto se disimula bajo los despojos del prestigio de una ONU que ya nada tiene que ver con los principios que le dieron origen.

 

Este proceso de toma del poder avanza consolidando estructuras que ya se han instalado en prácticamente todos los países que pueden llegar a resistirse, en los cuales sus Estados, economías  e instituciones han sido sistemáticamente desmanteladas. En ellos el Imperio Global ya ha ganado las principales batallas en la Guerra Económica mediante el endeudamiento irreversible, se anotaron grandes victorias en la Guerra Política mediante la instauración de pseudo democracias telecontroladas por un invisible Poder del Dinero que decide como se maneja el dinero nacional, definiendo los niveles de emisión, endeudamiento y asignación de los fondos y eliminando sistemáticamente a las industrias y fuentes principales de creación de riqueza, que podría constituir un poder nacional[5][5]  que desafíe al Imperio.

 

Estas Fuerzas Oscuras también obtuvieron importantes victorias en la Guerra Psicológica apoderándose de los medios de difusión y controlando ideológicamente a las universidades mediante el neoliberalismo en la mayoría de las privadas, la socialdemocracia en otras y la anomia política en la mayoría[6][6]. Las sectas pseudo religiosas financiadas por sus organismos de inteligencia lograron captar gran cantidad de fieles y sus agentes penetraron a las principales religiones mundiales con la finalidad de vaciarlas de su contenido espiritual[7][7].

 

Sus principales victorias en el campo de la Guerra Física consistieron en mantener sumisos a los vencidos en la Segunda Guerra Mundial y desarmar a casi todos los países del Tercer Mundo mientras los generales y políticos a su servicio mantienen el mando las fuerzas que controlan armas terribles, al mismo tiempo que otros agentes organizan el ataque con armas de baja intensidad, tales como el fomento de adicciones, el envenenamiento alimentario, la proliferación de la delincuencia, la música desquiciante, la intoxicación informativa, la sustitución de nuestras tradiciones culturales por las de otros países, etc., que no son más que formas de sabotaje y debilitamiento destinados a facilitar la anexión política.

 

Esta superioridad bélica imperial disimula su Talón de Aquiles: La ausencia de todo apoyo popular que no sea producto de la manipulación. Esta es una ventaja que tiene la Humanidad si comprende que la fuerza de este ubicuo enemigo no se encuentra en los campos de batalla sino en el control de las estructuras económicas y financieras mundiales desde un comando estratégico ubicado en confortables islas caribeñas o en palacios en las afueras de Londres o Nueva York, y que estos invasores nada podrían hacer sin la cooperación de sus agentes, cómplices e idiotas útiles locales que creen que a ellos no les va tocar porque se identifican con el Imperio Global.

 

Por eso, para debilitar a una potencial oposición, la contrainteligencia imperial califica como la expresión de una visión conspirativa de la historia a cualquier análisis u observación  que revele sus planes. Este es un recurso que resulta eficaz para inmovilizar a todos aquellos que creen, como el avestruz, que ocultando la cabeza en el negro pozo de la ignorancia el peligro real desaparece y, en lugar de correr, dejan que se los coma el león.

 

 

LOS OBJETIVOS PRINCIPALES DEL IMPERIO GLOBAL

Son tres:

 

A.: Disminuir drásticamente la población mundial porque las colectividades controladas por estos grupos han perdido la batalla demográfica con el Tercer Mundo, y ellos saben que, en el largo plazo, esta superioridad humana los derrotará. En consecuencia se proponen recuperar la misma relación demográfica que instaló la hegemonía europea en los siglos 19 y 20, (o sea que pretenden que exista 1 euronorteamericano por cada 3 habitantes del resto del mundo), esto determina que  la población a controlar no debe superar los 2.000 millones o sea que el plan de máxima es eliminar a 3.000 millones de habitantes del Tercer Mundo[8][8], eliminando tanto sus lenguajes como sus sistemas de pensamiento y de concepción de la vida y del mundo, para imponerles aquellos más favorables a sus designios: el idioma inglés y la religión propagada por las sectas calvinistas.

 

La miseria es el arma utilizada para el exterminio en esta guerra de baja intensidad, que mata por falta de alimentos, de agua potable y saneamiento, de educación y de producción. Primero asesina a los pobres transformándolos en indigentes y luego ataca a las clases medias[9][9], empujándolas a la pobreza para que sufran el mismo destino. Ahora destruir a este grupo social es un objetivo prioritario, pues es el que dispone de los recursos materiales e intelectuales que todavía pueden oponerles resistencia. Para eliminarlas se ocupan de empobrecerlas paulatinamente tanto material como espiritualmente poniendo en funcionamiento una serie de estrategias que combinan: a.) la “cultura de la deuda” que las debilita y les resta energías para todo aquello que no sea la supervivencia cotidiana; b.) enérgicas políticas de disminución de la natalidad que incluyen la masiva destrucción familiar eliminando la construcción de viviendas y creando una imagen siniestra del  futuro destinada a desalentar el natural deseo de los jóvenes de traer hijos al mundo, a lo cual se suman c.) la reducción de la fecundidad con métodos biológicos incluidos en la alimentación, la propagación del consumo de drogas, y la facilitación de los abortos y del uso de elementos contraceptivos, y d.) las estrategias culturales destinadas a indiferenciar los roles femeninos y masculinos, que son la base de la atracción y mantenimiento de las relaciones de pareja y de los roles maternos y paternos, mediante la  promoción del feminismo y la homosexualidad, que lejos de constituir un “derecho humano” que nadie niega, se impulsan mediáticamente con el único propósito político de disminuir la natalidad.

 

B.: Controlar todos los recursos naturales del planeta es el segundo gran objetivo, que incluye tanto el control de minerales, energía, agua y alimentos, como también la destrucción de  las culturas de todos los pueblos que se han adaptado durante siglos o décadas a vivir y convivir con la Naturaleza. La estrategia incluye impulsar el éxodo de las poblaciones rurales hacia la periferia miserable de las grandes ciudades, impidiendo así que logren de la tierra los recursos que necesitan para la supervivencia. Esto se hace también para lograr el tercer objetivo:

 

C.: Subordinar a todos los sistemas productivos a las necesidades de las empresas multinacionales (que son controladas accionariamente por los bancos) para lo cual se deben destruir las industrias, cultivar con semillas patentadas, y anular las capacidades técnicas e intelectuales de todos aquellos sectores que no puedan ser utilizados directamente para el cumplimiento de sus planes.

 

Con esta finalidad buscan deshacer los sistemas aduaneros para destruir las producciones locales, regionales y nacionales, reforzar las leyes de propiedad intelectual con la finalidad de asegurarse el pago de regalías, destruir los sistemas de investigación y desarrollo que no controlan, o apoderarse de los resultados de los mismos para su provecho. A esto se suma la extranjerización de los  servicios estratégicos de energía, agua, transportes, comunicaciones, seguros, etc., y las leyes,  convenios e instituciones que les permiten controlar los volúmenes y calidades de la producción de todos los países con la finalidad de establecer el sistema de precios del intercambio internacional más apto para sus fines.

 

El proyecto final de los usureros consiste en restaurar un mundo aristocrático, donde una pequeña elite disfrute de todo lo bueno que el mundo ofrece, mientras el resto queda sometido a una esclavitud controlada técnicamente, y prácticamente sin vida espiritual, tal como George Orwell describe en su libro 1984. Cuando se editó este texto clarividente, todos atribuyeron el relato a las condiciones  de vida que proponían instalar los regímenes comunistas, pero el autor consideraba las cosas más profundamente, pues se refería al programa que ahora se manifiesta con el nombre de Globalización, ya definida en documentos oficiales[10][10] de la Iglesia Católica como proyecto demoníaco.

 

 

LA CONFRONTACIÓN DECISIVA

 

Esta estrategia secreta para lograr hacerse con el poder mundial viene desarrollándose desde hace siglos[11][11], y la principal verdad contenida en la historia de la Humanidad es la que relata esta lucha entre las fuerzas de la muerte y las de la vida, de la opresión contra la libertad, de la mentira contra la verdad.

 

El proyecto del Poder Oscuro siempre se ha movido en forma sigilosa, disimulando sus intenciones, torciendo el sentido de las palabras, distorsionando sistemáticamente el funcionamiento de las instituciones, embotando conciencias y fomentando las más bajas pasiones humanas. Pero al finalizar el Segundo Milenio algo comenzó a cambiar: Se abandonó el sigilo y el Imperio Global avanza en forma desenfadada y desenfrenada. Ya no oculta sus intenciones, cosa que incluso deja desubicados hasta a sus más siniestros cómplices locales, esos que eligieron vivir de las migajas que les tiraban los saqueadores a cambio de traicionar a sus compatriotas.

 

Ahora el avance imperial es franco, vienen a destruirnos en forma inmisericorde, y todos están comenzando a darse cuenta, lo cual permite organizar tanto la resistencia como la contraofensiva.

 

Ante todo debemos tener la más absoluta certeza de que la Vida triunfará, la luz despejará las tinieblas, el diluvio terminará, pero nada de esto ocurrirá sin antes librar una gran batalla en todos los frentes y en todo el mundo.

 

Cuando hayamos vencido, esta vez no podemos volver a equivocarnos, debemos destruir, si es posible para siempre, a estas estructuras satánicas.

 

La Sociedad del Conocimiento nos ha dado los recursos necesarios que, para construir el Nuevo Mundo, debemos combinarlos con las soluciones que la Humanidad fue encontrando a través de los siglos. Así podremos hacer del Reino Humano tanto la conciencia de Gaia, el planeta viviente, como el intérprete de los designios divinos en nuestra dimensión material.

 

Después del Diluvio Monetario, o tal vez antes, se abrirá el espacio político y la mente de los pueblos para llevar a cabo las siguientes actividades centrales, que podemos denominar como

 

Colaboración de Claudia Amalfi

 

 

 

Algunos motivos para la guerra de Irak

Reflexiones importantes sobre los motivos económicos que subsisten tras la guerra de Irak.

 

El "boom" económico norteamericano desde mediados de los años 90 y toda la mistificación sobre la
"Nueva Economía", así como la existencia de EE.UU. como única superpotencia mundial nos han hecho
olvidar que desde hace más de quince años, el país del norte es la principal nación deudora en el
ámbito mundial. Hoy en día, la deuda acumulada por EE.UU.

alcanza la friolera de 2,7 billones de dólares, un tercio de su PBI. EE.UU.


puede sobrellevar esta situación sin caer en un crash de su economía al estilo latinoamericano
gracias a la existencia del dólar como principal moneda de reserva y medio de pago internacional.
Se estima que a finales de los años 90 más de cuatro quintos de todas las transacciones en el
mercado de divisas y la mitad de las exportaciones mundiales fueron realizadas en dólares. Gracias
a este rol de señoreaje, EE.UU. es capaz de sostener anualmente su cada vez mayor déficit de cuenta
corriente, que en 2002 ha alcanzado una cifra récord (casi un 5% del PBI) y el reciente retorno a
los déficit fiscales de millones de dólares.

Este privilegio reservado solo a los EE.UU. le permite vivir más allá de sus medios, exportando la
crisis sobre sus competidores y amortiguando así la declinación de su hegemonía histórica.

Un factor determinante de esta realidad macroeconómica es el hecho de que las transacciones de
petróleo se hacen en la divisa norteamericana. Desde su creación en los años 70, EE.UU. ha tolerado
la existencia de la OPEP -como cartel de las principales naciones productoras de petróleo- en tanto
y en cuanto éstas reciclaran sus ganancias en petrodólares canalizándolas al sistema financiero
internacional dominado por los bancos y fondos de inversión norteamericanos. Gracias al control de
los precios del petróleo y su estrecha relación con el dólar, EE.UU. pueden regular en su provecho
la liquidez monetaria de la economía mundial otorgándole una posición dominante en el mercado de
capitales globalizado. Estas es una de las claves de la actual economía política del sistema
internacional.

El Euro quiebra el sistema

Esta realidad comenzó a ser alterada con el surgimiento del Euro hace tres años. Al principio la
debilidad de su cotización con respecto al dólar y las importantes divisiones de las potencias
europeas no auguraban un futuro auspicioso al Euro que rivalizaba con la posición dominante del
dólar como moneda de reserva mundial. No nos olvidemos que en estos años era el momento más alto de
la burbuja de Wall Street cuando los gurúes de la "Nueva Economía" vaticinaban el "fin del ciclo
económico" y un crecimiento de la economía norteamericana ininterrumpida como consecuencia de la
revolución informática. La historia desde entonces ya es por todos conocida. Primero fue el
hundimiento de las puntocom, luego de la rama informática, más tarde las bancarrotas corporativas
más grandes de la historia y un largo período de un mercado accionario a la baja - el mas extenso
de la historia - que aun no ha cesado. En síntesis, el súbito reconocimiento de las debilidades de
la economía norteamericana y la pesada carga que implica sobre esta las desigualdades heredadas de
los años del "boom".

Todo esto se manifiesta en la reciente vulnerabilidad del dólar, que puede ser la espada de
Damocles de la nueva ofensiva imperialista norteamericana.

¿Por qué contra Irak?

En el ínterin, algunos acontecimientos significativos han sucedido en la escena internacional.

En noviembre de 2000, Irak decidió cobrar su crudo en Euros. A pesar de la oposición de la ONU la
amenaza de Irak de paralizar la producción petrolera logró su cometido. En esos días el diario El
Mundo de España tituló: "El petroeuro rompe el cascarón". En dicha nota sostenía que: "Saddam
Hussein ha convertido una de sus rabietas contra el Tío Sam en una pica en Flandes para la
vituperada y maltrecha moneda europea. Si con el tiempo la semilla germina, sería de justicia
reservar un pequeño hueco en la historia de los mercados de divisas y de materias primas para el
tirano que provocó la Guerra del Golfo pero que, por sorpresa, se sacó de la manga el petroeuro." Y
sobre el éxito de su medida comentaba: "En otras circunstancias la ONU se hubiera opuesto - Irak
dejará de ingresar diez centavos de dólar por barril debido a que los tipos son más bajos- pero la
posibilidad de que la retirada del mercado de los 2,3 millones de barriles diarios de Irak
provocaran una nueva convulsión en el precio del petróleo y los buenos oficios de Francia -movida,
bien es verdad, más por los intereses de TotalFina-Elf en los campos de Majnoumn y Nahr Oumar que
por su pasión por la moneda única - permitieron a Hussein salirse con la suya." Este movimiento fue
hecho en la misma semana en que el Euro alcanzó su valor más bajo (0,82 centavos por dólar). El
subsiguiente 30 por ciento de aumento en el Euro ha significado un importante aumento de divisas
del programa de la ONU "comida por petróleo" en Irak.

Otros países siguen la política de Irak

Posteriormente, Jordania lanzó su esquema de comercio bilateral con Irak, realizado enteramente en
Euros. Corea del Norte, otra pata del "eje del mal", abrazó el Euro para el comercio desde el
7/12/02. Durante ese mismo año, el Banco Central de Irán, la tercera pata del "eje del mal", pasó
la mayoría de sus reservas al Euro. El Parlamento iraní está discutiendo realizar el comercio de
petróleo en esa divisa. Lo mismo ha hecho recientemente el Parlamento ruso. El año pasado Rusia
entró en negociaciones con Alemania sobre el establecimiento de un intercambio de petróleo a futuro
denominado en Euros. Llamativamente, un año antes del golpe de abril en Venezuela su embajador en
EE.UU. sugirió la posibilidad de cambiar al Euro. Al calor del deterioro de la divisa
norteamericana en el mercado mundial, el impulso hacia el Euro podría estar cobrando fuerza.

En este sentido es interesante el discurso dado por Javad Yarjani, jefe del Departamento de
Análisis del Mercado petrolero de la OPEP, en su visita a España en abril del 2002. Extractamos
algunas partes significativas de este discurso que tratan sobre las condiciones que posibilitarían
un giro de la moneda de transacción de la OPEP hacia el Euro.

Reseñando las condiciones que posibilitan la dominación del dólar sobre el mercado petrolero, este
importante funcionario de la OPEP sostuvo: "Habiendo dicho esto, es importante notar que en el
largo plazo el Euro no está en tal desventaja versus el dólar cuando uno compara el tamaño relativo
de las economías aludidas, especialmente dado los planes de expansión de la Unión Europea. Más aún,
la eurozona tiene un mayor porcentaje del comercio mundial que EE.UU. y mientras EE.UU. tiene un
gran déficit de cuenta corriente, el área del Euro tiene una más balanceada posición de sus cuentas
externas. Uno de los argumentos más fuertes para mantener los precios y los pagos del petróleo en
dólares ha sido que los EE.UU. permanecen como un gran importador de petróleo, a pesar de ser él
mismo un sustancial productor de crudo. Sin embargo, viendo las estadísticas de la exportación de
petróleo crudo, uno nota que la eurozona es aún un más grande importador de petróleo y de productos
petroleros que los EE.UU. (…)". Y más adelante, entre otras de las razones del potencial giro al
Euro, sostuvo: "Es muy posible que en tanto el comercio bilateral entre Medio Oriente y la UE se
incremente podría ser realizable cotizar el petróleo en Euros considerando que Europa es el
principal socio económico de tal región. Esto podría potenciar mayores lazos entre estos bloques
por el incremento de su intercambio comercial y ayudando a traer las muy necesitadas inversiones
europeas al Medio Oriente." Las razones de la guerra

Es en este contexto en el que se debe considerar la futura intervención norteamericana en Irak y su
plan de rediseñar todo el Medio Oriente. Es posible conjeturar que, junto a los demás motivos que
empujan a esta guerra imperialista , una de las razones - y quizás una de las fundamentales que la
explican- es el intento norteamericano de prevenir un mayor impulso de la OPEP hacia el Euro.

De imponerse un cambio de régimen en Bagdad, con el solo anuncio por las nuevas autoridades irakíes
de que ellas solo aceptarían el pago de petróleo en dólares, invertir sus ganancias en dólares
(además de los negocios que podrían surgir para las exportadoras norteamericanas de bienes y
servicios) la situación del dólar se fortalecería. Es evidente que para algunos estrategas
norteamericanos esta salida minimiza temporalmente las perspectivas de que los prestamistas
extranjeros privados puedan huir de los activos denominados en esta moneda frente a la cada vez
mayor sospecha por parte de estos de que el balance financiero de los EE.UU es cada vez más
frágil. No otra cosa indica la lenta pero sostenida caída de la divisa norteamericana, incluso aún
contra el yen, la moneda de una economía como la japonesa que es sinónimo de estancamiento de los
últimos catorce años.

Desde este ángulo, estaríamos presenciando una operación imperialista que busca cambiar la relación
de fuerzas entre las distintas potencias y asegurarse en el plano económico que ninguna de éstas
pueda rivalizar con los EE.UU., tal como sostiene la nueva estrategia de seguridad nacional de
Bush. Pero a diferencia del inicio de la época imperialista, la intervención norteamericana en Irak
no sería una operación exclusiva por la apropiación de una materia prima clave como el petróleo
sino - en el marco de las importantes transformaciones de la economía mundial de los últimos
treinta años y el creciente peso de la financiación- una acción que busca asegurarse una ventaja
estratégica en el mercado de capitales sosteniendo la primacía del dólar.

Esta solución difícilmente puede ser una salida a largo plazo para los graves problemas que afectan
a los Estados Unidos. Más bien parece una de las últimas jugadas de una potencia declinante. La
solución militarista a sus problemas económicos podría volverse en contra suyo.

La fuerte oposición de Francia, Alemania y Rusia a la actual política norteamericana es una
muestra. Un interesante articulo de The Observer de principios de este año vaticina: "Si EE.UU. y
Gran Bretaña desprecian una segunda resolución de la ONU y van a la guerra con la activa oposición
de miembros claves como Francia o Rusia estamos seguros que el flujo de dólares hacia los EE.UU. se
lentificará dramáticamente y estamos seguros que habrá una estampida de extranjeros tratando de
vender. Las acciones en Wall Street que Bush está tan ansioso de alentar están aún masivamente
sobrevaluadas. Con este trasfondo, podría haber una devastadora venta con todas las consecuencias
depresivas para la confianza en el consumidor norteamericano y la inversión empresarial. Lo que los
mercados estuvieron señalando la semana pasada es que esto está dentro de los límites de ser una
posibilidad por lo que vale tomar acciones precautorias. De ahí la venta. Si la guerra termina en
unas pocas semanas los riesgos podrían ser contenibles y podrían haber algunas acciones que valiera
la pena comprarlas a los precios actuales. Pero si la guerra fuera prolongada o la subsiguiente paz
inestable, entonces la presión sobre el dólar y Wall Street podría convertirse ciertamente en muy
severa, reforzando las influencias depresivas sobre la economía donde las desigualdades
prevalecientes son tan extraordinarias". Este analista concluye: "La capacidad militar
norteamericana podría permitirle el unilateralismo: su frágil situación económica, que nosotros
estamos descubriendo, no".

En conclusión la rivalidad entre imperios podría escalar nuevos peldaños en el corto o mediano
plazo. Que hasta ahora estos países sostuvieran la actual división mundial del trabajo que reserva
un rol de privilegio al dólar y al capital financiero norteamericano -cuando ésta es la nación más
endeudada- se debe, por un lado, a los beneficios mutuos (la posibilidad de exportar al mercado
norteamericano para el resto de los países), y sobretodo, al temor de que el caos resultante sería
ominoso para todos. Pero esto podría convertirse en una opción si el peligro de una hegemonía
norteamericana tan exclusiva se transforma en una carga mayor que el peligro del derrumbe de actual
orden internacional.

 

 

LAROUCHE

"NUEVAS ALTERNATIVAS ANTE EL FIN
DE LA GLOBALIZACIÓN".

México, D.F., 31 de julio (EIRNS) - El economista Lyndon LaRouche, quien contiende por la candidatura del Partido Demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos en las elecciones del 2004, será el ponente principal en una conferencia auspiciada por el Instituto Nacional de Contadores Públicos al Servicio del Estado, A.C., de México, que tendrá lugar el jueves 2 de agosto a las 10:00 am, hora local, en la ciudad de México. La conferencia se difundirá posteriormente por la internet por terra.com.mx y por www.larouchepub.com/spanish.

LaRouche hablará desde Alemania por video interactivo, que le permitirá a él y a los asistentes en México verse y hablarse mutuamente. LaRouche, el único economista del mundo que ha estado en lo cierto en todos y cada uno de sus pronósticos económicos publicados durante más de 30 años, y quien previó la crisis que actualmente azota a Argentina, Turquía y otros países, hablará sobre la actual desintegración del sistema financiero mundial, y lo que eso implica, incluso el peligro de una guerra antes de fines de este año, especialmente de no adoptarse sus propuestas para crear un nuevo sistema financiero y monetario de Bretton Woods, y el Puente Terrestre Eurasiático.

La teleconferencia de LaRouche se realiza en un momento de verdadera convulsión económica en México, país que realiza el 90 por ciento de sus exportaciones a los Estados Unidos, de las cuales el 50 por ciento proviene de las maquiladoras, sector drástica y brutalmente afectado por la depresión de la economía estadounidenses, epicentro de la crisis sistémica y global. Despidos numerosos en los sectores privado y público, cierre de empresas y caídas cada vez más grandes en los sectores manufacturero y agrícola, son los signos ominosos de que, bajo el modelo globalista, México y otros países no tienen salida.

"Los Estados Unidos son una nación en bancarrota, no se engañen", dijo LaRouche en una videoconferencia que sostuvo el 24 de julio desde Alemania con diplomáticos, dirigientes cívicos, sindicalistas y estudiantes reunidos en Washington y Nueva York, y que también se difundió por la internet. "Nos encontramos ante el fin del sistema. Lo que podemos hacer es salvar la economía, a costa de sacrificar el sistema existente", dijo. "No tenemos una crisis cíclica. No tenemos un sistema con problemas, tales que si cae rebota. No habrá ninguna recuperación de este sistema, bajo este modelo. Mientras el FMI y sus políticas actuales sigan imperando; mientras las actuales políticas de los EU sigan imperando, no habrá ninguna recuperación para nadie en los EU, ni siquiera para George Bush, quien tal vez no será presidente mucho más tiempo", dijo.

Los Estados Unidos son una "nación en bancarrota", y las naciones de Iberoamérica también. "México, por ejemplo, ya no es lo mismo. Panamá, ya no existe. Ecuador, no existe realmente; lo cerraron, lo llaman dolarización. Colombia fue destruida. Venezuela está en camino a ser destruida. Perú fue puesta en la mira para ser destruida, se le estaba destruyendo antes que Clinton acabara su mandato. Argentina, desintegrándose. Brasil, en la mira para ser destruida. Chile, listo para un desplome financiero. Bolivia está en aprietos; Paraguay y Uruguay están en graves aprietos".

LaRouche, quien hace poco estuvo en Moscú, donde dio testimonio ante la Comisión de Economía de la Duma, el parlamento de Rusia, dijo que "ahora tenemos una buena oportunidad". El presidente Vladimir Putin, y los gobernantes de China, India, Japón y otros países eurasiáticos, están llevando a la práctica la propuesta de LaRouche para un Puente Terrestre Eurasiático. "Si creamos un nuevo sistema de Bretton Woods, haciendo este tipo de reformas, podemos salvar las economías", dijo. "Tenemos que tener un sistema de créditos a bajo costo, a largo plazo, para que podamos producir, vender, y hacerle llegar a los países la tecnología avanzada que necesitan para su desarrollo". Empero, "si no se hace lo que propongo, puedo garantizarles o que tendremos una guerra para fin de año, o que verán una depresión más allá de lo que la mayoría de ustedes cree posible, una depresión económica, y caos".

Aún peor, la oligarquía angloamericana teme el "impulso de cooperación" que se despliega en Eurasia en pro de estas obras "que reconstruirán Eurasia, que de verdad iniciarían la recuperación económica mundial, y alguien quiere detenerlos. Agosto se acerca, y por varias razones, agosto es un buen mes para empezar una guerra". De allí que es hora que la gente "dé un paso adelante, y conmigo diga: no vamos a dejar que suceda". La teleconferencia de Lyndon H. LaRouche en México se podrá ver y escuchar en español a partir del 5 de agosto en terra.com.mx y en www.larouchepub.com/spanish.

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Sólo un nuevo sistema financiero salvará a las insolventes naciones del mundo

 

A continuación, el texto de la videoconferencia interactiva que sostuvo Lyndon LaRouche el 2 de agosto de 2001 con los asistentes a una reunión patrocinada por el Instituto Nacional de Contadores Públicos al Servicio del Estado (INCOPSE) y celebrada en México, DF.

Dr. Héctor Luna de la Vega: El Instituto Nacional de Contadores Públicos al Servicio del Estado les da a ustedes la más cordial bienvenida.

Culminada la Segunda Guerra Mundial, el mundo se dio a la tarea de buscar dos soluciones, y lo hizo a través de dos grandes vertientes. Una, la identificada como la política, celebra su primera reunión en San Francisco, para posteriormente ser transferida ya como la Organización de Naciones Unidas a la ciudad de Nueva York. La otra vertiente, el buscar la estabilidad monetaria y un esquema crediticio de avanzada en su momento, propició una reunión en Bretton Woods y posteriormente trasladó la sede de sus dos resultantes precisamente a Washington: una de ellas, el Fondo Monetario Internacional y la otra, el Banco Mundial...

En esta virtud, el Instituto Nacional de Contadores Públicos al Servicio del Estado hoy inicia este ciclo anunciándoles que la siguiente será transmitida desde Washington con un alto representante del Fondo Monetario Internacional para posteriormente hacerlo también con un alto representante del Banco Mundial y tener nosotros la oportunidad de configurar nuestro propio esquema, adoptar nuestras propias decisiones y obtener lo que mayormente beneficia a nuestro país, a México.

Hoy tendremos la oportunidad de escuchar una de las corrientes de pensamiento, tal vez una de las de mayor polémica por sus planteamientos, sobre el esquema que se desarrolla posteriormente a la Guerra Mundial. Los esquemas de una probable necesaria actualización de cómo se ve inmerso en esto que se origina en los 40 en un mundo denominado de "globalización", muy por encima de "filias" o "fobias", sino que exclusivamente determinar qué es lo que nos conviene en estas nuevas reglas del juego de carácter internacional y que en México, sin duda, habrá de ser uno de los actores fundamentales, como ya lo es.

Hoy, ha llegado a México precisamente Tony Blair, el primer ministro de Inglaterra quien, comentaba hace un momento con dos experimentados conocedores del desarrollo económico internacional, ha venido enarbolando la bandera de una "tercera vía". Una aparente tercera vía que es el equilibrio entre un libre mercado radical y una economía centralizada, también radical. Sin embargo, no olvidemos que él representa la realidad de Inglaterra, y que es una tercera vía para Inglaterra, más que para todas las naciones. A eso nos hemos reunido aquí, a tener la oportunidad de configurar, de conformar, nuestro propio esquema y seguir aportando a nuestro país cómo habremos de detonar su desarrollo económico y ubicarlo como uno de los actores fundamentales en la economía internacional.

Muy bienvenidos, y queda en el uso de la exposición el doctor Lyndon LaRouche.

Lyndon LaRouche: Hace unos días, el principal periódico de Suiza, el Neue Zürcher Zeitung, publicó un informe, un análisis de la situación en Argentina, y la conclusión del artículo era que la única esperanza para Argentina era una moratoria a la deuda, que las propuestas y esquemas actuales no funcionarían. Esa es la naturaleza de la situación. Después, algunos otros periódicos, comentaristas y analistas europeos importantes, recogieron esa opinión.

Ahora bien, ésa no es sólo la situación de Argentina, situación que sigue a pesar del acuerdo temporal, el cual no funcionará. Esa es la situación del Brasil, en general, de Turquía y de Polonia, y de muchos otros países del mundo. El mundo hoy en día no está al borde de una depresión. ¡Ya estamos en ella!

El problema es el siguiente: cuando se entra a una depresión, se entra a una crisis política. En los últimos años, sobre todo en la última década, el mundo ha estado dominado por los Estados Unidos y la Gran Bretaña, en especial por algunos financieros poderosos que están en los Estados Unidos y en la Gran Bretaña, en particular. Por lo tanto, la gente tiende a ver en los Estados Unidos, entre los varios Estados nacionales del mundo, la mayor potencia que valga para afrontar cualquier tipo de crisis internacional. Y ciertamente, una depresión económica mundial, una fractura del actual sistema financiero y monetario, es una crisis mundial.

El problema es que en los Estados Unidos tenemos un presidente, y una presidencia, que no funcionan. Ahora bien, yo no diría que Bill Clinton ha hecho un trabajo excelente en el manejo de la crisis que venía durante su período, pero cuando Bill Clinton y Bob Rubin, como secretario de Hacienda, estaban a cargo, el mundo creía que, cuando menos, alguien en Washington respondería, y respondería positivamente, aun si no exitosamente. Lo que ha ocurrido desde que el nuevo gobierno... desde la pasada elección del 7 de noviembre, es que los Estados Unidos han estado en una crisis política permanente. Y el gobierno actual tiene programas que no funcionarán, que no pueden funcionar, y sólo hasta que lleguemos al punto en que se cambien esos programas, esto es, cuando el actual presidente de los Estados Unidos cambie su perfil programático, podremos comenzar a esperar una forma reacionl de respuesta a la crisis por parte de los Estados Unidos.

Ahora bien, por supuesto, los Estados Unidos no son la única nación del mundo. Hay ciertos acontecimientos muy positivos en otras partes del mundo. En la antigua Unión Soviética, por ejemplo; en Rusia. Rusia ha llegado a acuerdos con las naciones de Asia del Este y del Sur, cantidades cada vez mayores de tales acuerdos, que son acuerdos muy buenos que tienden en la dirección de la cooperación entre los Estados de Eurasia. También en Europa occidental. Italia y Alemania, por ejemplo, y en cierto grado Francia, y otras naciones, están en pláticas con Rusia y con naciones del Lejano Oriente y el Sudeste de Asia, etcétera, en esa dirección. Todo esto es muy bueno.

De no ser porque cierta gente atiza la guerra en el Medio Oriente ahora mismo, quizá naciones como Egipto cooperarían con los programas de desarrollo eurasiático que están en marcha. Estos nuevos programas podrían devenir la base de la revitalización de la economía mundial.

Crisis sistémica

Pero al actual sistema monetario mundial no lo podemos salvar. El problema es éste: la crisis que enfrontamos no es una crisis cíclica. Esta no es una crisis como la de 1929–1931; es una crisis sistémica, es decir, una desintegración del sistema, lo cual quiere decir que el sistema ha llegado al punto en que si se trata de continuar con este sistema, si se trata de mantener la economía mundial bajo este sistema, la economía mundial sencillamente se desintegrará. Bajo el actual sistema monetario y financiero, no habrá ninguna recuperación de la economía mundial ni de ninguna de las naciones que la integran. Se requiere un sistema nuevo.

Y eso es precisamente lo que el gobierno de los Estados Unidos, en este momento, y algunos otros gobiernos del mundo, no están dispuestos todavía a considerar. Hay en Italia parlamentarios importantes, entre otros, que han hecho propuestas en el sentido de una reforma general de la deuda, y otras reformas positivas. Otras partes del mundo están interesadas en este tipo de reformas. Ha habido propuestas de Japón en pro de reformas, con el Fondo Monetario Asiático, por parte del señor Sakakibara, hace algunos años. Esa propuesta aún está activa. Ha habido propuestas de Malasia que cuentan con la simpatía de China. Ha habido propuestas de Corea. Etcétera.

Así que hay propuestas de cambios, hay propuestas de cooperación, pero todavía no hay un acuerdo entre un número suficiente de gobiernos, para decidir demoler y poner en reorganización de bancarrota al actual sistema financiero, al actual sistema monetario. Mientras eso no ocurra, el mundo sencillamente se volverá inservible.

Pero éste no es un problema imposible de abordar. A comienzos del siglo pasado, antes de la Primera Guerra Mundial, ya una cantidad de economistas importantes consideraron la condición hipotética en la cual se podía desintegrar todo el sistema financiero. La llamaron crisis de desintegración, a diferencia de lo que se llamaba crisis cíclica. Y la consideraron y hubo varias discusiones.

La quiebra del sistema de Bretton Woods

Repasemos ahora qué es esta crisis y cómo empezó. Remontémonos al final de la última guerra mundial, cuando Franklin D. Roosevelt, en la conferencia de Bretton Woods, introdujo propuestas de reforma global para la posguerra. A pesar de su muerte, muchos rasgos de ese programa se configuraron como el Sistema de Bretton Woods de la posguerra. Se siguió con ellos en Américs, en buena medida. Se siguió con ellos en las relaciones entre los Estados Unidos con Europa occidental y con Japón, y en otros casos también. En ese lapso, desde 1945, al final de la guerra, hasta aproximadamente mediados de los sesenta, el sistema monetario de entonces funcionó. Funcionó razonablemente bien. Hubo muchas injusticias con él. Tenía muchos defectos. Muchos países sufrieron discriminación con él, pero el sistema en su conjunto funcionó, en el sentido de que, sobre todo, las partes del mundo que estuvieron involucradas en ese sistema mejoraron su productividad, su nivel de vida y la esperanza general de vida.

Se dio un cambio más o menos al mismo tiempo que el presidente Kennedy fue aseinado, en 1963. Ese fue el año en que le dijeron a Konrad Adenauer, el canciller de Alemania, que se jubilara prematuramente. Ese fue el año en que le dijeron a Harold McMillan, el primer ministro del Reino Unido, que se fuera de paseo, con el escándalo Profumo. Ese fue el año del primer intento de asesinar al presidente Charles de Gaulle, de Francia. Y después del asesinato de Kennedy, y los efectos de la Crisis de los Cohetes de Cuba de 1962, el mundo comenzó a cambiar, de repente, para mal. El empeoramiento se inició como en 1964, con la llegada del gobierno de Harold Wilson en Inglaterra, que fue casi... digamos que se le podría calificar del gobierno de Jimmy Carter de Inglaterra de los sesenta. Destruyó cuanto estaba a la vista.

Más o menos al mismo tiempo, los Estados Unidos se involucraron en la inútil y desesperada y despreciable guerra de Indochina, que tuvo efectos en todo el sistema. En 1967, el sistema monetario mundial se comenzó a desintegrar, con la revaluación de la libra esterlina que hizo el gobierno de Harold Wilson. La revaluación de la libra esterlina de 1967 llevó a la crisis del dólar de febrero y marzo de 1968.

En el mismo lapso, los Estados Unidos comenzaron a cambiar. Hubo varios cambios. Hubo el fenómeno del 68, que fue en parte una reacción a la Crisis de los Cohetes y a otros cambios que habían demoralizado a la prometedora generación de la posguerra. Pero, al mismo tiempo, hubo un deterioro general en el proceso económico y en el proceso político. La campaña de Richard Nixon para la presidencia de los Estados Unidos fue un desastre, porque Nixon introdujo lo que se llamó la Estrategia Sureña.

Permítanme explicar brevemente que es esto, porque es importante entender la Estrategia Sureña para entender muchos de los problemas que han surgido en las relaciones entre los Estados Unidos y las naciones de América Central y del Sur, y muchos de los problemas actuales.

Las dos tradiciones opuestas de los EU

En la historia de los Estados Unidos, tenemos dos tendencias básicas. Podemos simplificar esto con los presidentes. El presidente Washington representa mi tendencia; se le dice tradición intelectual estadounidense de Benjamín Franklin. La misma tendencia representaban el presidente Monroe, el presidente John Quincy Adams, quien fuera en un momento secretario de Estado y luego congresista. La tradición de John Quincy Adams se continúa en Abraham Lincoln, y el pueblo de México recuerda quién fue Abraham Lincoln, en lo que hace a las relaciones.

También tuvimos presidentes que estuvieron en el otro bando. El otro bando lo formaba un grupo de banqueros, por lo común vinculados a Londres, a menudo concentrados en Nueva York, ejemplificados por Aaron Burr, de hecho un traidor a los Estados Unidos, que compitió por la presidencia en una ocasión. Fue el fundador del Bank of Manhattan. La tradición de Aaron Burr, junto con los propietarios de esclavos de las plantaciones sureñas, creó lo que se convirtió en su momento en la Confederación. Esa tendencia se conocía en los Estados Unidos como la tradición tory estadounidense, según la describió Franklin Roosevelt en su segundo período presidencial.

Ahora bien, Nixon representaba a la tradición tory americana, que representó un cambio respecto a la tradición intelectual estadounidense que representaron John F. Kennedy y, antes de él, Franklin Roosevelt.

Asi que con Nixon, tuvimos la Estrategia Sureña. La Estrategia Sureña que se puso en movimiento en 1966, como parte de la campaña electoral de Nixon, fue la alianza del presidente Nixon, personalmente —para entonces, el candidato Nixon—, con el Ku Klux Klan y semejantes clases de racistas, como Trent Lott, que llegaría a ser el líder republicano del Senado. Esta tendencia, junto con una tendencia radicalmente liberal en la economía —el mentado modelo de Milton Friedman, el modelo de Friedrich Von Hayek que tenmos hoy en día—, comenzó a tomar el poder. La dedicación al desarrollo de la infraestructura, la dedicación a la mejora de las condiciones de vida del pobre, la promocion de la libertad y el mejoramiento de las relaciones sociales y los derechos, y las relaciones con las naciones de América del Sur y Centroamérica, comenzaron a deteriorarse a ritmo acelerada cuando Nixon se dirigía a convertirse en presidente.

Y Nixon, en 1971, hundió lo que quedaba del antiguo sistema de Bretton Woods con su decisión del 15 de abril de 1971 [de poner a flotar los tipos de cambio]. Y desde entonces, como se puede ver sobre todo en Iberoamérica, desde México hacia el sur, hasta Cabo de Hornos, ha habido saqueo y destrucción sistemáticos de las otrora orgullosas repúblicas americanas del Sur, las repúblicas de habla hispana y portuguesa. Las arruinaron, con el sistema de tipos de cambio flotante. La especulación mercantil ha hundido las monedas arbitrariamente. Luego llegaron el FMI y otras instituciones como ésa a decir: "Devalúen su moneda". Entonces, los países dijeron: "Esta bién, devaluaremos nuestras monedas". Pero luego el FMI y los demás dijeron: "Pero tienen que aumentar sus obligaciones de deuda, para cubrir las pérdidas potenciales de sus acreedores, derivadas de la devaluación de sus monedas". Y en consecuencia, hay una situación en América del Sur y Central, en la que, desde 1971, han más que pagado todo lo que hayan pedido prestado o que hayan adquirido como obligación de deuda hasta la fecha.

Pero, ahora tienen una deuda mayor que nunca antes, por la aritmética del FMI, y salieron perdiendo con el sistema de tipos de cambio flotantes, a diferencia del sistema de tipos de cambio fijos, lo cual ha ocasionado esta clase de crisis en esta parte del mundo. Esto se ve por todas partes del mundo. Una gran injusticia. Ya no estamos dedicados, como antes, a mejorar las condiciones físicas promedio de vida, con la inversión en la infraestructura económica básica, con el fomento de la soberanía nacional, es decir, proyectos soberanos, para fomentar el desarrollo de la industria de tecnología avanzada, para mejorar el comercio en las condiciones de tipo proteccionista que se necesitan.

Así que ahora tenemos un sistema que ya no se basa en desarrollar las facultades productivas del trabajo, y en desarrollar las facultades productivas del trabajo desde el punto de vista de una población en su conjunto. Y de este modo, gradualmente, en la medida en que más y más especulación financiera y las ganancias de capital de la especulación financiera reemplazan al antiguo sistema que sí funcionaba, hemos levantado en 35 años aproximadamente un sistema que no funciona. Ese sistema ahora se desmorona. Hoy en día, tenemos la cifra inédita de cientos de billones de dólares en obligaciones de deuda pendiente. Tenemos una economía mundial que se desbarata, una industria que se desbarata, una agricultura que se desbarata. No podríamos pagar nunca esas deudas en las condiciones programadas. Nunca. Si tratamos de pagar esas deudas, descubriremos que nos costará más pagar las deudas de lo que podamos ganar en las condiciones actuales.

Así que, en consecuencia, el mundo está en bancarrota. Se los puedo decir con toda franqueza, el sistema bancario central de los Estados Unidos está en bancarrota. Yo lo he documentado. No voy a entrar en detalles. Si quieren saber por qué algunas veces los Estados Unidos se comportan como lo hacen, ése es uno de los motivos. El sistema bancario de Europa occidental está en bancarrota. La especulación en telecomunicaciones, la llamada "nueva economía" de especulación, ha agravado esto en Europa occidental a extremos increíbles.

Por lo tanto, hemos llegado al punto en que hay naciones que desearíamos que funcionen. Tenemos un desempleo abrumador en los Estados Unidos. Ya comenzaron los movimientos de capital financiero fuera del dólar hacia Europa occidental y Canadá, porque los Estados Unidos vienen perdiendo su posición. Japón está en bancarrota, la segunda economía monetaria del mundo por sus dimensiones. Y por todo el mundo, prácticamente toda nación hoy en día, con la excepción de China, está en bancarrota.

Por lo tanto, lo que tenemos que hacer —como lo harían muchos de ustedes que son contadores y asesores financieros si tuvieran la oportunidad— es someter el sistema a una reorganización por quiebra, del mismo modo en que lo haríamos con una empresa en bancarrota que fuese de importancia nacional, mediante una reorganización por quiebra. Del mismo modo que tomaríamos un banco esencial para el interés nacional y, aun si estuviese en bancarrota, lo intervendríamos para protegerlo y recuperarlo por ser el tipo de institución que necesitamos en el interés nacional. Protegeremos y restauraremos las industrias nacionales que son esenciales para las naciones. Protegeremos y restauraremos a los agricultores, porque la producción de alimentos es esencial para las naciones. Vamos a dar protección contra la bancarrota; eso es lo que vamos a tener que hacer.

Todos los que sabemos hacer cuentas y que sabemos economía, dado los hechos de la situación, debemos aconsejar al mundo del mismo modo en que aconsejaríamos a un cliente de una firma o banco privado: "Mire, ¡está usted en quiebra! Hagamos una reorganización por quiebr y salvemos esta empresa mediante esa reorganización". Debemos hacer lo mismo con las naciones. Lo mismo con el sistema monetario financiero mundial. Declararlo en bancarrota, con el propósito de salvar a las naciones, de salvar a la población humana.

Pero hoy en día, cuando decimos eso, alguien comienza a gritar —sobre todo en los gobiernos— y a decir: "¡No se puede hacer eso! ¡La gente tiene sus deudas y los acreedores tienen sus activos! ¡Tienen que pagarles!" Y uno les dice: "Bueno, no podemos pagar y a la vez mantener viva a la raza humana. ¿Qué propone usted?" Y vuelven a aullar.

Ahora bien, hay en el mundo muchas personas —una cantidad sorprendente, y yo he hablado con algunos de ellas— que estarían de acuerdo conmigo de que este sistema requiere una reorganización por quiebra. El problema es cómo conseguirlo, cómo conseguir una reorganización por quiebra. Bueno, lo que va a tener que ocurrir es lo siguiente.

Un buen número de nosotros, que somos influyentes, sea que estemos o no en el gobierno, nos vamos a tener que reunir y discutir este problema. Y vamos a tener que avanzar paso a paso, de manera profesional, con las medidas que se tienen que tomar para salvar esas economías y para salvar al sistema de comercio mundial. Tenemos que salvar el comercio mundial, salvar las economías, salvar a las naciones, a cualquier precio.

¿Qué es lo que vamos a tener que hacer? Bueno, en general, vamos a recomendar que congelemos los activos financieros inpagables. Y lo segundo que vamos a tener que hacer es asegurar que el empleo actual, en especial el empleo esencial, siga, que la producción continúe, que se cumpla con el pago de las pensiones, que las empresas sigan con sus negocios, que los bancos que están en bancarrota sigan funcionando para las necesidades de las comunidades. Y vamos a congelar todo lo demás. Luego vamos a encontrar un modo de crear un nuevo mecanismo de crédito, mediante los gobiernos nacionales y su cooperación, y vamos a derramar crédito en el sistema con propósitos muy bien especificados.

Desarrollo de la infraestructura

Por ejemplo, infraestructura. Consideren la relación entre los Estados Unidos y México, por ejemplo. México tiene una gran deficiencia en infraestructura. La red ferroviaria y de transporte en general, la red de distribución de energía, el aprovechamiento de los recursos hidráulicos. Para que México realice sus posibilidades, necesita un enorme desarrollo de la infraestructura. Requiere un aumento enorme del empleo, es decir, para el consumo interno, sobre la base de la infraestructura en general. Los Estados Unidos, México y los países al sur deben cooperar en este tipo de empresa. Debemos utilizar la infraestructura como motor, y al mismo tiempo tratar de mantener niveles de empleo y producción —desarrollo de infraestructura a largo plazo, 20 a 25 años— a fin de crear una base para reconstruir las economías.

Consideremos el caso de lo que proponemos para Eurasia. Yo he estado involucrado en algo; rendí testimonio ante el Comité de Economía de la Duma sobre esta materia. Y realmente ésta no es una discusión nueva; hemos estado discutiendo esto con Eurasia desde hace tiempo. Yo planteé la cuestión de la reorganización (de Europa oriental) posterior al sistema soviético en 1988, en un discurso televisado que di en los Estados Unidos y en Berlín en octubre de 1988. Desde entonces, he venido promoviendo el concepto de un Triángulo Productivo Europeo, un proyecto de desarrollo de este tipo.

En ese entonces, eso incluía a Rusia. Lo extendimos para incluir a China y otros países. Reconocimos que Europa occidental, para revivir de su acutal condición de quiebra, debe tener mercados más grandes. Esos mercados existen ampliamente en Asia, China, el Sudeste de Asia, Sudasia, Japón, etc. De tal modo que si estos países cooperasen en la creación de un nuevo sistema, podemos, mediante proyectos de desarrollo de infraestructura a gran escala, podemos reconstruir la economía mundial. Reconstruirla rápidamente.

Mi meta es hacer que los Estados Unidos recobren el juicio y participen ese tipo de cooperación con Asia. Tenemos programas que hoy en día involucrarían a Egipto, que está interesado en avanzar en esa dirección, de participar en este proyecto cooperativo eurasiático. Y Egipto podría tener un papel decisivo en cuanto a llevar el desarrollo a una mayor parte del Africa. Ya tienen ustedes sobre la mesa el mismo tipo de ideas para América, en espera de ejecución. Han estado sobre la mesa por más de 20 años. Así que los Estados Unidos, en su propio interés, de seguro, debería estar de acuerdo en participar con estas naciones de Asia, Europa y de otras partes del mundo, que se dan cuenta de que deben declarar al sistema actual en bancarrota y dar inicio a un sistema nuevo.

Entonces, lo que tiene que ocurrir, primero que todo, es que nosotros, los que somos, yo diría, más sensibles a la realidad y quizás tengamos algo de pericia, nos debemos reunir y discutir, y mediante nuestras discusiones debemos dirigirnod muy rápidametne a educar a otra gente, incluídos los políticos. Ya saben lo que pasa cuando hablan con un típico político estadounidense, incluso los más inteligentes del Senado estadounidense, por ejemplo, que a veces me resultan problemáticos. Pueden pensar, pero a veces hay que trabajar un poquito para que piensen con claridad. Tienen otras "consideraciaones", "consideraciones políticas". Tenemos que decirles: "Vamos a intervenir el sistema para hacer una reorganización por quiebra". Lo que primero que harán es gritar. Chillarán y quizá se vayan del cuarto. Pueden hacer todo tipo de cosas raras. Puede ser que corran en busca de un siquiatra.

Pero luego les decimos: "¡Venga y siéntese! Le digo que tenemos que declararlo en bancarrota. Examinemos el asunto paso a paso. Supongamos que se decide no declararlo en bancarrota. ¿Qué va a pasar?" Y hay que hacer que encaren la realidad de lo que pasaría con los Estados Unidos y con este mundo, si no lo hacen. Y, por lo tanto, si no hacen ustedes ese tipo de trabajo educativo...

Debemos reunir a personalidades internacionales, figuras políticas veteranas y demás; tenemos algunas hoy en este auditorio. Este tipo de personas se sentarán y planificarán entre ellas lo que deben decirle a la gente en posiciones de poder, sobre una base amplia, qué hacer para abordar esta crisis mundial.

Comunidad de naciones soberanas

Esta no es una crisis nacional. Es una crisis mundial. Demanda líderes nacionales fuertes, que vayan a trabajar juntos por soluciones globales, no por la globalización, sino por soluciones globales. Por ejemplo, si todos los sistemas bancarios están en quiebra, ¿cómo crean crédito? Sólo hay una forma de crear crédito. Se le llama banca nacional. Sólo el Estado puede declarar al sistema en reorganización nacional. Un Estado nacional soberano tiene la autoridad moral intrínseca, por derecho natural, de crear crédito para la misma nación, y de utilizar ese crédito tanto como crédito para comprar como también en términos de moneda nacional. Y de controlar su uso a fin de garantizar el flujo de fondos hacia cosas que son absolutamente esenciales para hacer que la economía se mueva.

Hoy en día, sin embargo, sencillamente eso no lo puede hacer cada nación por su lado. Tiene que haber un número de naciones que se reúnan, en paralelo, para acordar hacer lo mismo y luego acordar también fijar sus monedas mediante un sistema de tipos de cambio fijos, como el que establecimos con el antiguo sistema de Bretton Woods entre 1945 y los sesenta. En esas condiciones podemos, entonces, con un sistema de tipos de cambio fijos y bajos costos del endudamiento, de entre 1 y 2 por ciento, podemos emitir un sistema de crédito a 25 años, préstamos de largo plazo, mayormente para infraestructura y para inversión de capital a largo plazo, lo cual podriamos introducir al mercado mundial mediante acuerdos de comercio y hacer no sólo que esta economía mundial se ponga nuevamene de pie, sino que crezca.

Por ejemplo, vean lo que China trata de hacer ahora mismo, no más como ejemplo de optimismo. Recientemente, el primer ministro Zhu Rongji, fue a Emsland en Alemania, donde tienen una vía de pruebas y tienen el equivalente a un ferrocarril de levitación magnética. Este tren puede correr a 300 kilómetros por hora, en realidad a más, y está plenamente probado y funciona. Alemania tenía el propósito de tener dicho sistema para su propio uso, para convertir su red ferroviaria en una red de levitación magnética. Pero eso casi se clausuró. Emsland está a punto de cerrar. Zhu Rongji estuvo en Emsland, en la primera prueba (yo estuve ahí poco después), y él decidió que su país, China, está interesado en este proyecto, y el jefe del gobierno de Shanghai, en China, decidió que este proyecto debería comenzar desde China. Que China comenzaría por construir un transrapid, esto es, un sistema de levitación magnética, desde la ciudad de Shanghai hasta el aeropuerto de Shanghai. Se hizo una propuesta similar para Pequín. El proyecto de Shanghai ahora está en marcha, es ya operable. Una línea de ferrocarril de levitación magnética estará en operaciones desde Shanghai hasta el aeropuerto de Shanghai. También está planeado enlazar la línea de Shanghai con la de Pequín.

Grandes obras de infraestructura

Ahora bien, en 2008, China va a tener la Olimpiada mundial. Y para entonces, China se propone tener varias rutas con trenes de levitación magnética en muchas ciudades de China. Tiene planes a gran escala para construir corredores de trasnporte a través de Eurasia, desde Japón hasta Rotterdam, en Europa. Tiene planeadas cuando menos tres rutas, y posiblemente cuatro. Rusia está de acuerdo en constuir un enlace ferroviario con Japón, entre el este de Rusia y Asia y las islas de Japón. Hoy, cuando el jefe de Estado de Corea del Norte llegue a Rusia, habrá pláticas para completar, con la cooperación rusa y sudcoreana, el nexo ferroviario desde Pusan, en el extremo sur de Corea del Sur, hasta Corea del Norte a lo largo de las viejas rutas, hacia la red ferroviaria chino y la red rusa, lo cual quiere decir que se puede ir en ferrocarril desde Pusan, en Corea del Sur, a través de Eurasia, hasta Rotterdam.

Hay muchos otros tipos de obras. India tiene planeadas obras semejantes en cooperación con otras naciones. Cosas similares se discuten en el Sudeste de Asia, así como en muchas de las provincias de China. Así que el mundo está listo, donde se encuentra la mayor concentración de la población del mundo, en China, el Sudeste de Asia, India, India, Paquistán, Bangladesh, y demás. Esto representa un gran mercado si se dispone de crédito, a largo plazo, a bajas tasas, para vender y llevar la tecnología que necesitan esos países. Esas naciones crecerán, podrán cumplir con sus obligaciones sobre la base de estos créditos de largo plazo, y las naciones de Europa occidental, Rusia y América pueden crecer. Podemos hacer lo mismo en América. América tiene enormes recursos, en su mayoría sin aprovechar debido al subdesarrollo de la infraestructura. Con un desarrollo adecuado de la infraestructura, esas regiones tan potencialmente ricas en recursos naturales, pueden volverse utilizables por la humanidad. Hoy en día, hay un hemisferio escasamente poblado, el subcontinente sudamericano. Hay un potencial tremendo para el crecimiento, similar al tipo de cosas que son posibles en Eurasia.

Así que tenemos frente a nosotros la perspectiva de que, si estamos dispuestos a deshacernos de un sistema en bancarrota, declararlo en bancarrota, aprender las lecciones que debimos haber aprendido al comparar nuestra experiencia del período 1945–1964 y desde entonces, debemos ser capaces de idear, sobre la base precedents probados, los programas y el tipo de cooperación que puede sacar al mundo de su crisis presente y ponerlo en la vía de la recuperación.

La base científica del optimismo

Como he dicho, lo que se necesita es que gente como ustedes y yo y otros, comencemos a asumir la responsabilidad, una responsabilidad urgente, de discutir entre nosotros para aclarar nuestras propias mentes sobre cuál es exactamente el programa de reorganización por quiebra correcto para este planeta enfermo. A nuestra vez, habremos de educar a las fuerzas políticas pertinentes y a elementos de la población en general en cuanto a que esto es lo que debemos hacer. Debemos dejarles claro cuáles son las alternativas de hacerlo, y cuáles son las alternativas, las consecuencias, de no hacerlo.

Sobre esa base, estoy optimista por la raza humana.

Cuando uno ve al mundo como científico, se da cuenta de que todo gran descubrimiento en la ciencia viene de descubrir que lo que la gente creía en un momento dado respecto a la ciencia, era erróneo. La opinión popular era errónea. Y no se ha hecho ningún descubrimiento científico mediante la opinión popular. A veces, los descubrimientos científicos, para nuestra buena fortuna, reeducaron a la opinión popular. Y así es en política. Enfrentamos una situación que para mucha gente es extraña y aterradora. Quienes somos más viejos y más sabios entendemos. En general, entendemos lo que se tiene que hacer. Tenemos que ver las lecciones del pasado, e idear un programa para el futuro, como lo hace cualquier científico en una crisis. Y en esas condiciones, yo creo que debemos ser optimistas. Debemos decir que durante treinticinco años, en particular, el mundo ha actuado como una manada de tontos, sobre todo en los Estados Unidos y en Europa occidental. Hemos actuado como una manada de tontos. Bueno, quizá hemos descubierto ahora que somos una manada de tontos, y al descubrir ese hecho, quizá podamos ocasionar que dejemos de ser una manada de tontos.

Y quizá el sufrimiento que ahora encaramos pueda llegar a ser, en el futuro, algo que las generaciones venideras puedan rememorar como una gran lección. De modo que podamos estar agradecidos de haber sufrido de este modo, ya que sólo sufriendo de este modo es probable que podamos recuperar la cordura, y hacer lo que debimos haber hecho.

Gracias.