Tenemos que
prepararnos para
EL DILUVIO
MONETARIO
El estallido de la burbuja financiera
se aproxima. Los más pesimistas estiman que esto ocurrirá en el próximo año,
los más cautos prevén que el sistema puede aguantar hasta tres años más, pero nadie
se atreve a afirmar que esta situación puede continuar en forma indefinida.
La crisis llegará y el desplome del dólar será la
primera ficha que, al volcarse, iniciará la avalancha de un gigantesco efecto
dominó que terminará en un colapso de los sistemas monetarios mundiales y
generará una crisis social y económica de inimaginable gravedad que afectará a
todo el planeta.
Esta catástrofe, infinitamente más grave que la
crisis de 1929, está siendo meticulosamente organizada y avanza a paso
redoblado, conducida por una oligarquía financiera y rentística anglófona que
el profesor y senador italiano Giacinto Auriti, denominó USUROCRACIA DOMINANTE,
y otros, considerando su visión esotérica, los identifican como Los
Iluminati.
Estos grupos, modernos adoradores del Becerro de
Oro, prácticamente han comprado el mundo gracias al producto del saqueo que
vienen realizando a toda la Humanidad mediante la usura[1][1]. No conformes con ello, ahora buscan
imponer una Dictadura Plutocrática Global durante el caos resultante de esta
crisis. Este Gobierno Invisible será controlado por el grupo de unas 300
familias[2][2] de las más ricas del mundo[3][3], conducidas por banqueros y empresarios.
Ellos desarrollaron un programa para quedar a cargo del
Poder Mundial designando a los responsables principales de las Organizaciones
de las Naciones Unidas, institución de la que se han apoderado progresivamente
y que ha sido preparada para operar como un conjunto de ministerios de un
futuro Gobierno Mundialista Anglófono.
En este Gobierno Global, su principal agente, el
Fondo Monetario Internacional, hará las veces del Ministerio de la Usura, el
Consejo de Seguridad será la Cancillería Imperial, la Asamblea General
funcionará como cualquier inoperante Parlamento nacional obedeciendo los
dictados del Poder del Dinero, la OMS será el ministerio de la enfermedad, la
UNESCO el ministerio de la ignorancia, la FAO la encargada de eliminar a los
agricultores, el PNUD el ministerio de Planeamiento de la Miseria, UNICEF se
ocupará de impedir la natalidad, el PNUMA decidirá los métodos para robar los
recursos naturales y la OMC será la Secretaría de Destrucción de la Industria,
la Corte Internacional de La Haya funcionará como la solemne parodia de una
Corte Suprema Universal encargada de validar las Leyes Imperiales, la OIT
cumplirá el rol de controlar a la Confederación Mundial de Siervos de la Gleba
Tecnológica, etc..
En este plan, los distintos continentes serán
manejados como provincias por organizaciones ad hoc como la ya implantada Unión
Europea o la conservada en vida latente OEA , mientras la Policía Global a cargo de
la represión de los díscolos será confiada de las fuerzas de la NATO[4][4]. Todo esto se disimula bajo los despojos
del prestigio de una ONU que ya nada tiene que ver con los principios que le
dieron origen.
Este proceso de toma del poder avanza consolidando
estructuras que ya se han instalado en prácticamente todos los países que
pueden llegar a resistirse, en los cuales sus Estados, economías e instituciones han sido sistemáticamente
desmanteladas. En ellos el Imperio Global ya ha ganado las principales batallas
en la Guerra Económica mediante el endeudamiento irreversible, se anotaron
grandes victorias en la Guerra Política mediante la instauración de pseudo
democracias telecontroladas por un invisible Poder del Dinero que decide como
se maneja el dinero nacional, definiendo los niveles de emisión, endeudamiento
y asignación de los fondos y eliminando sistemáticamente a las industrias y
fuentes principales de creación de riqueza, que podría constituir un poder
nacional[5][5]
que desafíe al Imperio.
Estas Fuerzas Oscuras también obtuvieron importantes
victorias en la Guerra Psicológica apoderándose de los medios de difusión y
controlando ideológicamente a las universidades mediante el neoliberalismo en
la mayoría de las privadas, la socialdemocracia en otras y la anomia política
en la mayoría[6][6]. Las sectas pseudo religiosas financiadas
por sus organismos de inteligencia lograron captar gran cantidad de fieles y
sus agentes penetraron a las principales religiones mundiales con la finalidad
de vaciarlas de su contenido espiritual[7][7].
Sus
principales victorias en el campo de la Guerra Física consistieron en mantener
sumisos a los vencidos en la Segunda Guerra Mundial y desarmar a casi todos los
países del Tercer Mundo mientras los generales y políticos a su servicio
mantienen el mando las fuerzas que controlan armas terribles, al mismo tiempo
que otros agentes organizan el ataque con armas de baja intensidad, tales como
el fomento de adicciones, el envenenamiento alimentario, la proliferación de la
delincuencia, la música desquiciante, la intoxicación informativa, la
sustitución de nuestras tradiciones culturales por las de otros países, etc.,
que no son más que formas de sabotaje y debilitamiento destinados a facilitar
la anexión política.
Esta superioridad bélica imperial disimula su Talón
de Aquiles: La ausencia de todo apoyo popular que no sea producto de la
manipulación. Esta es una ventaja que tiene la Humanidad si comprende que la
fuerza de este ubicuo enemigo no se encuentra en los campos de batalla sino en
el control de las estructuras económicas y financieras mundiales desde un
comando estratégico ubicado en confortables islas caribeñas o en palacios en
las afueras de Londres o Nueva York, y que estos invasores nada podrían hacer
sin la cooperación de sus agentes, cómplices e idiotas útiles locales que creen
que a ellos no les va tocar porque se identifican con el Imperio Global.
Por eso, para debilitar a una potencial oposición,
la contrainteligencia imperial califica como la expresión de una visión
conspirativa de la historia a cualquier análisis u observación que revele sus planes. Este es un recurso
que resulta eficaz para inmovilizar a todos aquellos que creen, como el
avestruz, que ocultando la cabeza en el negro pozo de la ignorancia el peligro
real desaparece y, en lugar de correr, dejan que se los coma el león.
LOS OBJETIVOS PRINCIPALES DEL IMPERIO GLOBAL
Son tres:
A.:
Disminuir drásticamente la población mundial porque las colectividades controladas por estos grupos han perdido la
batalla demográfica con el Tercer Mundo, y ellos saben que, en el largo plazo,
esta superioridad humana los derrotará. En consecuencia se proponen recuperar
la misma relación demográfica que instaló la hegemonía europea en los siglos 19
y 20, (o sea que pretenden que exista 1 euronorteamericano por cada 3
habitantes del resto del mundo), esto determina que la población a controlar no debe superar los 2.000 millones o sea
que el plan de máxima es eliminar a 3.000 millones de habitantes del Tercer
Mundo[8][8], eliminando tanto sus lenguajes como sus
sistemas de pensamiento y de concepción de la vida y del mundo, para imponerles
aquellos más favorables a sus designios: el idioma inglés y la religión
propagada por las sectas calvinistas.
La miseria
es el arma utilizada para el exterminio
en esta guerra de baja intensidad, que mata por falta de alimentos, de agua
potable y saneamiento, de educación y de producción. Primero asesina a los
pobres transformándolos en indigentes y luego ataca a las clases medias[9][9], empujándolas a la pobreza para que
sufran el mismo destino. Ahora destruir a este grupo social es un objetivo
prioritario, pues es el que dispone de los recursos materiales e intelectuales
que todavía pueden oponerles resistencia. Para eliminarlas se ocupan de
empobrecerlas paulatinamente tanto material como espiritualmente poniendo en
funcionamiento una serie de estrategias que combinan: a.) la “cultura de la deuda” que las debilita y
les resta energías para todo aquello que no sea la supervivencia cotidiana; b.)
enérgicas políticas de disminución de la
natalidad que incluyen la masiva destrucción familiar eliminando la
construcción de viviendas y creando una imagen siniestra del futuro destinada a desalentar el natural
deseo de los jóvenes de traer hijos al mundo, a lo cual se suman c.) la reducción de la fecundidad con métodos
biológicos incluidos en la alimentación, la propagación del consumo de drogas,
y la facilitación de los abortos y del uso de elementos contraceptivos, y d.)
las estrategias culturales destinadas a indiferenciar
los roles femeninos y masculinos, que son la base de la atracción y
mantenimiento de las relaciones de pareja y de los roles maternos y paternos,
mediante la promoción del feminismo y
la homosexualidad, que lejos de constituir un “derecho humano” que nadie niega,
se impulsan mediáticamente con el único propósito político de disminuir la
natalidad.
B.:
Controlar todos los recursos naturales del planeta es el segundo gran objetivo, que incluye tanto el control de minerales, energía, agua y alimentos,
como también la destrucción de las culturas de todos los pueblos que se
han adaptado durante siglos o décadas a vivir y convivir con la Naturaleza. La
estrategia incluye impulsar el éxodo de
las poblaciones rurales hacia la periferia miserable de las grandes
ciudades, impidiendo así que logren de la tierra los recursos que necesitan
para la supervivencia. Esto se hace también para lograr el tercer objetivo:
C.:
Subordinar a todos los sistemas productivos a las necesidades de las empresas
multinacionales (que son
controladas accionariamente por los bancos) para lo cual se deben destruir las industrias, cultivar con
semillas patentadas, y anular las capacidades técnicas e intelectuales de
todos aquellos sectores que no puedan ser utilizados directamente para el
cumplimiento de sus planes.
Con esta finalidad buscan deshacer los sistemas aduaneros para destruir las producciones
locales, regionales y nacionales, reforzar
las leyes de propiedad intelectual con la finalidad de asegurarse el pago
de regalías, destruir los sistemas de investigación y desarrollo que no
controlan, o apoderarse de los resultados de los mismos para su provecho. A
esto se suma la extranjerización de
los servicios estratégicos de
energía, agua, transportes, comunicaciones, seguros, etc., y las leyes, convenios e instituciones que les permiten controlar los volúmenes y calidades de la
producción de todos los países con la finalidad de establecer el sistema de
precios del intercambio internacional más apto para sus fines.
El proyecto
final de los usureros consiste en
restaurar un mundo aristocrático, donde una pequeña elite disfrute de todo lo
bueno que el mundo ofrece, mientras el resto queda sometido a una esclavitud
controlada técnicamente, y prácticamente sin vida espiritual, tal como George
Orwell describe en su libro 1984. Cuando se editó este texto clarividente,
todos atribuyeron el relato a las condiciones
de vida que proponían instalar los regímenes comunistas, pero el autor
consideraba las cosas más profundamente, pues se refería al programa que ahora
se manifiesta con el nombre de Globalización, ya definida en documentos
oficiales[10][10] de la Iglesia Católica como proyecto
demoníaco.
LA CONFRONTACIÓN DECISIVA
Esta estrategia secreta para lograr hacerse con el
poder mundial viene desarrollándose desde hace siglos[11][11], y la principal verdad contenida en la
historia de la Humanidad es la que relata esta lucha entre las fuerzas de la
muerte y las de la vida, de la opresión contra la libertad, de la mentira
contra la verdad.
El proyecto del Poder Oscuro siempre se ha movido en
forma sigilosa, disimulando sus intenciones, torciendo el sentido de las
palabras, distorsionando sistemáticamente el funcionamiento de las
instituciones, embotando conciencias y fomentando las más bajas pasiones
humanas. Pero al finalizar el Segundo Milenio algo comenzó a cambiar: Se
abandonó el sigilo y el Imperio Global avanza en forma desenfadada y
desenfrenada. Ya no oculta sus intenciones, cosa que incluso deja desubicados
hasta a sus más siniestros cómplices locales, esos que eligieron vivir de las
migajas que les tiraban los saqueadores a cambio de traicionar a sus
compatriotas.
Ahora el avance imperial es franco, vienen a
destruirnos en forma inmisericorde, y todos están comenzando a darse cuenta, lo
cual permite organizar tanto la resistencia como la contraofensiva.
Ante todo debemos tener la más absoluta certeza de
que la Vida triunfará, la luz despejará las tinieblas, el diluvio terminará,
pero nada de esto ocurrirá sin antes librar una gran batalla en todos los
frentes y en todo el mundo.
Cuando hayamos vencido, esta vez no podemos volver a
equivocarnos, debemos destruir, si es posible para siempre, a estas estructuras
satánicas.
La Sociedad del Conocimiento nos ha dado los
recursos necesarios que, para construir el Nuevo Mundo, debemos combinarlos con
las soluciones que la Humanidad fue encontrando a través de los siglos. Así
podremos hacer del Reino Humano tanto la conciencia de Gaia, el planeta
viviente, como el intérprete de los designios divinos en nuestra dimensión
material.
Después del
Diluvio Monetario, o tal vez antes, se abrirá el espacio político y la mente de
los pueblos para llevar a cabo las siguientes actividades centrales, que
podemos denominar como
Colaboración
de Claudia Amalfi
|
Algunos
motivos para la guerra de Irak |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
El
"boom" económico norteamericano desde mediados de los años 90 y
toda la mistificación sobre la |
México, D.F., 31 de julio (EIRNS) - El economista
Lyndon LaRouche, quien contiende por la candidatura del Partido Demócrata a la
Presidencia de los Estados Unidos en las elecciones del 2004, será el ponente
principal en una conferencia auspiciada por el Instituto Nacional de Contadores
Públicos al Servicio del Estado, A.C., de México, que tendrá lugar el jueves 2
de agosto a las 10:00 am, hora local, en la ciudad de México. La conferencia se
difundirá posteriormente por la internet por terra.com.mx y por
www.larouchepub.com/spanish.
LaRouche hablará desde Alemania por video interactivo, que le permitirá a él y
a los asistentes en México verse y hablarse mutuamente. LaRouche, el único
economista del mundo que ha estado en lo cierto en todos y cada uno de sus
pronósticos económicos publicados durante más de 30 años, y quien previó la
crisis que actualmente azota a Argentina, Turquía y otros países, hablará sobre
la actual desintegración del sistema financiero mundial, y lo que eso implica,
incluso el peligro de una guerra antes de fines de este año, especialmente de
no adoptarse sus propuestas para crear un nuevo sistema financiero y monetario
de Bretton Woods, y el Puente Terrestre Eurasiático.
La teleconferencia de LaRouche se realiza en un momento de verdadera convulsión
económica en México, país que realiza el 90 por ciento de sus exportaciones a
los Estados Unidos, de las cuales el 50 por ciento proviene de las
maquiladoras, sector drástica y brutalmente afectado por la depresión de la
economía estadounidenses, epicentro de la crisis sistémica y global. Despidos
numerosos en los sectores privado y público, cierre de empresas y caídas cada
vez más grandes en los sectores manufacturero y agrícola, son los signos
ominosos de que, bajo el modelo globalista, México y otros países no tienen
salida.
"Los Estados Unidos son una nación en bancarrota, no se engañen",
dijo LaRouche en una videoconferencia que sostuvo el 24 de julio desde Alemania
con diplomáticos, dirigientes cívicos, sindicalistas y estudiantes reunidos en
Washington y Nueva York, y que también se difundió por la internet. "Nos
encontramos ante el fin del sistema. Lo que podemos hacer es salvar la
economía, a costa de sacrificar el sistema existente", dijo. "No
tenemos una crisis cíclica. No tenemos un sistema con problemas, tales que si
cae rebota. No habrá ninguna recuperación de este sistema, bajo este modelo.
Mientras el FMI y sus políticas actuales sigan imperando; mientras las actuales
políticas de los EU sigan imperando, no habrá ninguna recuperación para nadie
en los EU, ni siquiera para George Bush, quien tal vez no será presidente mucho
más tiempo", dijo.
Los Estados Unidos son una "nación en bancarrota", y las naciones de
Iberoamérica también. "México, por ejemplo, ya no es lo mismo. Panamá, ya
no existe. Ecuador, no existe realmente; lo cerraron, lo llaman dolarización.
Colombia fue destruida. Venezuela está en camino a ser destruida. Perú fue
puesta en la mira para ser destruida, se le estaba destruyendo antes que
Clinton acabara su mandato. Argentina, desintegrándose. Brasil, en la mira para
ser destruida. Chile, listo para un desplome financiero. Bolivia está en
aprietos; Paraguay y Uruguay están en graves aprietos".
LaRouche, quien hace poco estuvo en Moscú, donde dio testimonio ante la Comisión de Economía de la Duma,
el parlamento de Rusia, dijo que "ahora tenemos una buena
oportunidad". El presidente Vladimir Putin, y los gobernantes de China,
India, Japón y otros países eurasiáticos, están llevando a la práctica la
propuesta de LaRouche para un Puente Terrestre Eurasiático. "Si creamos un
nuevo sistema de Bretton Woods, haciendo este tipo de reformas,
podemos salvar las economías", dijo. "Tenemos que tener un sistema de
créditos a bajo costo, a largo plazo, para que podamos producir, vender, y
hacerle llegar a los países la tecnología avanzada que necesitan para su
desarrollo". Empero, "si no se hace lo que propongo, puedo
garantizarles o que tendremos una guerra para fin de año, o que verán una
depresión más allá de lo que la mayoría de ustedes cree posible, una depresión
económica, y caos".
Aún peor, la oligarquía angloamericana teme el "impulso de
cooperación" que se despliega en Eurasia en pro de estas obras "que
reconstruirán Eurasia, que de verdad iniciarían la recuperación económica
mundial, y alguien quiere detenerlos. Agosto se acerca, y por varias razones,
agosto es un buen mes para empezar una guerra". De allí que es hora que la
gente "dé un paso adelante, y conmigo diga: no vamos a dejar que
suceda". La teleconferencia de Lyndon H. LaRouche en México se podrá ver y
escuchar en español a partir del 5 de agosto en terra.com.mx y en
www.larouchepub.com/spanish.
Sólo un nuevo sistema
financiero salvará a las insolventes naciones del mundo
A continuación, el
texto de la videoconferencia interactiva que sostuvo Lyndon LaRouche el 2 de
agosto de 2001 con los asistentes a una reunión patrocinada por el Instituto
Nacional de Contadores Públicos al Servicio del Estado (INCOPSE) y celebrada en
México, DF.
Dr. Héctor Luna de
la Vega: El Instituto Nacional de
Contadores Públicos al Servicio del Estado les da a ustedes la más cordial
bienvenida.
Culminada la Segunda Guerra Mundial, el mundo se dio a la tarea de buscar dos
soluciones, y lo hizo a través de dos grandes vertientes. Una, la identificada
como la política, celebra su primera reunión en San Francisco, para
posteriormente ser transferida ya como la Organización de Naciones Unidas a la
ciudad de Nueva York. La otra vertiente, el buscar la estabilidad monetaria y
un esquema crediticio de avanzada en su momento, propició una reunión en
Bretton Woods y posteriormente trasladó la sede de sus dos resultantes
precisamente a Washington: una de ellas, el Fondo Monetario Internacional y la
otra, el Banco Mundial...
En esta virtud, el Instituto Nacional de Contadores Públicos al Servicio del
Estado hoy inicia este ciclo anunciándoles que la siguiente será transmitida
desde Washington con un alto representante del Fondo Monetario Internacional
para posteriormente hacerlo también con un alto representante del Banco Mundial
y tener nosotros la oportunidad de configurar nuestro propio esquema, adoptar
nuestras propias decisiones y obtener lo que mayormente beneficia a nuestro
país, a México.
Hoy tendremos la oportunidad de escuchar una de las corrientes de pensamiento,
tal vez una de las de mayor polémica por sus planteamientos, sobre el esquema
que se desarrolla posteriormente a la Guerra Mundial. Los esquemas de una
probable necesaria actualización de cómo se ve inmerso en esto que se origina
en los 40 en un mundo denominado de "globalización", muy por encima
de "filias" o "fobias", sino que exclusivamente determinar
qué es lo que nos conviene en estas nuevas reglas del juego de carácter internacional
y que en México, sin duda, habrá de ser uno de los actores fundamentales, como
ya lo es.
Hoy, ha llegado a México precisamente Tony Blair, el primer ministro de
Inglaterra quien, comentaba hace un momento con dos experimentados conocedores
del desarrollo económico internacional, ha venido enarbolando la bandera de una
"tercera vía". Una aparente tercera vía que es el equilibrio entre un
libre mercado radical y una economía centralizada, también radical. Sin
embargo, no olvidemos que él representa la realidad de Inglaterra, y que es una
tercera vía para Inglaterra, más que para todas las naciones. A eso nos hemos
reunido aquí, a tener la oportunidad de configurar, de conformar, nuestro
propio esquema y seguir aportando a nuestro país cómo habremos de detonar su
desarrollo económico y ubicarlo como uno de los actores fundamentales en la
economía internacional.
Muy bienvenidos, y queda en el uso de la exposición el doctor Lyndon LaRouche.
Lyndon LaRouche: Hace unos días, el principal periódico de Suiza, el Neue
Zürcher Zeitung, publicó un informe, un análisis de la situación en Argentina,
y la conclusión del artículo era que la única esperanza para Argentina era una
moratoria a la deuda, que las propuestas y esquemas actuales no funcionarían.
Esa es la naturaleza de la situación. Después, algunos otros periódicos,
comentaristas y analistas europeos importantes, recogieron esa opinión.
Ahora bien, ésa no es sólo la situación de Argentina, situación que sigue a
pesar del acuerdo temporal, el cual no funcionará. Esa es la situación del
Brasil, en general, de Turquía y de Polonia, y de muchos otros países del
mundo. El mundo hoy en día no está al borde de una depresión. ¡Ya estamos en
ella!
El problema es el
siguiente: cuando se entra a una depresión, se entra a una crisis política. En
los últimos años, sobre todo en la última década, el mundo ha estado dominado
por los Estados Unidos y la Gran Bretaña, en especial por algunos financieros
poderosos que están en los Estados Unidos y en la Gran Bretaña, en particular.
Por lo tanto, la gente tiende a ver en los Estados Unidos, entre los varios
Estados nacionales del mundo, la mayor potencia que valga para afrontar
cualquier tipo de crisis internacional. Y ciertamente, una depresión económica
mundial, una fractura del actual sistema financiero y monetario, es una crisis
mundial.
El problema es que en los Estados Unidos tenemos un presidente, y una
presidencia, que no funcionan. Ahora bien, yo no diría que Bill Clinton ha
hecho un trabajo excelente en el manejo de la crisis que venía durante su
período, pero cuando Bill Clinton y Bob Rubin, como secretario de Hacienda,
estaban a cargo, el mundo creía que, cuando menos, alguien en Washington
respondería, y respondería positivamente, aun si no exitosamente. Lo que ha
ocurrido desde que el nuevo gobierno... desde la pasada elección del 7 de
noviembre, es que los Estados Unidos han estado en una crisis política
permanente. Y el gobierno actual tiene programas que no funcionarán, que no
pueden funcionar, y sólo hasta que lleguemos al punto en que se cambien esos
programas, esto es, cuando el actual presidente de los Estados Unidos cambie su
perfil programático, podremos comenzar a esperar una forma reacionl de
respuesta a la crisis por parte de los Estados Unidos.
Ahora bien, por supuesto, los Estados Unidos no son la única nación del mundo.
Hay ciertos acontecimientos muy positivos en otras partes del mundo. En la
antigua Unión Soviética, por ejemplo; en Rusia. Rusia ha llegado a acuerdos con
las naciones de Asia del Este y del Sur, cantidades cada vez mayores de tales
acuerdos, que son acuerdos muy buenos que tienden en la dirección de la
cooperación entre los Estados de Eurasia. También en Europa occidental. Italia
y Alemania, por ejemplo, y en cierto grado Francia, y otras naciones, están en
pláticas con Rusia y con naciones del Lejano Oriente y el Sudeste de Asia,
etcétera, en esa dirección. Todo esto es muy bueno.
De no ser porque cierta gente atiza la guerra en el Medio Oriente ahora mismo,
quizá naciones como Egipto cooperarían con los programas de desarrollo
eurasiático que están en marcha. Estos nuevos programas podrían devenir la base
de la revitalización de la economía mundial.
Crisis sistémica
Pero al actual
sistema monetario mundial no lo podemos salvar. El problema es éste: la crisis
que enfrontamos no es una crisis cíclica. Esta no es una crisis como la de
1929–1931; es una crisis sistémica, es decir, una desintegración del sistema,
lo cual quiere decir que el sistema ha llegado al punto en que si se trata de
continuar con este sistema, si se trata de mantener la economía mundial bajo
este sistema, la economía mundial sencillamente se desintegrará. Bajo el actual
sistema monetario y financiero, no habrá ninguna recuperación de la economía
mundial ni de ninguna de las naciones que la integran. Se requiere un sistema
nuevo.
Y eso es precisamente lo que el gobierno de los Estados Unidos, en este
momento, y algunos otros gobiernos del mundo, no están dispuestos todavía a
considerar. Hay en Italia parlamentarios importantes, entre otros, que han
hecho propuestas en el sentido de una reforma general de la deuda, y otras
reformas positivas. Otras partes del mundo están interesadas en este tipo de
reformas. Ha habido propuestas de Japón en pro de reformas, con el Fondo
Monetario Asiático, por parte del señor Sakakibara, hace algunos años. Esa
propuesta aún está activa. Ha habido propuestas de Malasia que cuentan con la
simpatía de China. Ha habido propuestas de Corea. Etcétera.
Así que hay propuestas de cambios, hay propuestas de cooperación, pero todavía
no hay un acuerdo entre un número suficiente de gobiernos, para decidir demoler
y poner en reorganización de bancarrota al actual sistema financiero, al actual
sistema monetario. Mientras eso no ocurra, el mundo sencillamente se volverá
inservible.
Pero éste no es un problema imposible de abordar. A comienzos del siglo pasado,
antes de la Primera Guerra Mundial, ya una cantidad de economistas importantes
consideraron la condición hipotética en la cual se podía desintegrar todo el
sistema financiero. La llamaron crisis de desintegración, a diferencia de lo
que se llamaba crisis cíclica. Y la consideraron y hubo varias discusiones.
La quiebra del sistema de Bretton Woods
Repasemos ahora qué
es esta crisis y cómo empezó. Remontémonos al final de la última guerra
mundial, cuando Franklin D. Roosevelt, en la conferencia de Bretton Woods,
introdujo propuestas de reforma global para la posguerra. A pesar de su muerte,
muchos rasgos de ese programa se configuraron como el Sistema de Bretton Woods
de la posguerra. Se siguió con ellos en Américs, en buena medida. Se siguió con
ellos en las relaciones entre los Estados Unidos con Europa occidental y con
Japón, y en otros casos también. En ese lapso, desde 1945, al final de la guerra,
hasta aproximadamente mediados de los sesenta, el sistema monetario de entonces
funcionó. Funcionó razonablemente bien. Hubo muchas injusticias con él. Tenía
muchos defectos. Muchos países sufrieron discriminación con él, pero el sistema
en su conjunto funcionó, en el sentido de que, sobre todo, las partes del mundo
que estuvieron involucradas en ese sistema mejoraron su productividad, su nivel
de vida y la esperanza general de vida.
Se dio un cambio más o menos al mismo tiempo que el presidente Kennedy fue
aseinado, en 1963. Ese fue el año en que le dijeron a Konrad Adenauer, el
canciller de Alemania, que se jubilara prematuramente. Ese fue el año en que le
dijeron a Harold McMillan, el primer ministro del Reino Unido, que se fuera de
paseo, con el escándalo Profumo. Ese fue el año del primer intento de asesinar
al presidente Charles de Gaulle, de Francia. Y después del asesinato de
Kennedy, y los efectos de la Crisis de los Cohetes de Cuba de 1962, el mundo
comenzó a cambiar, de repente, para mal. El empeoramiento se inició como en
1964, con la llegada del gobierno de Harold Wilson en Inglaterra, que fue
casi... digamos que se le podría calificar del gobierno de Jimmy Carter de
Inglaterra de los sesenta. Destruyó cuanto estaba a la vista.
Más o menos al mismo tiempo, los Estados Unidos se involucraron en la inútil y
desesperada y despreciable guerra de Indochina, que tuvo efectos en todo el
sistema. En 1967, el sistema monetario mundial se comenzó a desintegrar, con la
revaluación de la libra esterlina que hizo el gobierno de Harold Wilson. La
revaluación de la libra esterlina de 1967 llevó a la crisis del dólar de
febrero y marzo de 1968.
En el mismo lapso, los Estados Unidos comenzaron a cambiar. Hubo varios
cambios. Hubo el fenómeno del 68, que fue en parte una reacción a la Crisis de
los Cohetes y a otros cambios que habían demoralizado a la prometedora
generación de la posguerra. Pero, al mismo tiempo, hubo un deterioro general en
el proceso económico y en el proceso político. La campaña de Richard Nixon para
la presidencia de los Estados Unidos fue un desastre, porque Nixon introdujo lo
que se llamó la Estrategia Sureña.
Permítanme explicar
brevemente que es esto, porque es importante entender la Estrategia Sureña para
entender muchos de los problemas que han surgido en las relaciones entre los
Estados Unidos y las naciones de América Central y del Sur, y muchos de los
problemas actuales.
Las dos tradiciones opuestas de los EU
En la historia de los
Estados Unidos, tenemos dos tendencias básicas. Podemos simplificar esto con
los presidentes. El presidente Washington representa mi tendencia; se le dice
tradición intelectual estadounidense de Benjamín Franklin. La misma tendencia
representaban el presidente Monroe, el presidente John Quincy Adams, quien
fuera en un momento secretario de Estado y luego congresista. La tradición de
John Quincy Adams se continúa en Abraham Lincoln, y el pueblo de México
recuerda quién fue Abraham Lincoln, en lo que hace a las relaciones.
También tuvimos presidentes que estuvieron en el otro bando. El otro bando lo
formaba un grupo de banqueros, por lo común vinculados a Londres, a menudo
concentrados en Nueva York, ejemplificados por Aaron Burr, de hecho un traidor
a los Estados Unidos, que compitió por la presidencia en una ocasión. Fue el
fundador del Bank of Manhattan. La tradición de Aaron Burr, junto con los
propietarios de esclavos de las plantaciones sureñas, creó lo que se convirtió
en su momento en la Confederación. Esa tendencia se conocía en los Estados
Unidos como la tradición tory estadounidense, según la describió Franklin
Roosevelt en su segundo período presidencial.
Ahora bien, Nixon representaba a la tradición tory americana, que representó un
cambio respecto a la tradición intelectual estadounidense que representaron
John F. Kennedy y, antes de él, Franklin Roosevelt.
Asi que con Nixon, tuvimos la Estrategia Sureña. La Estrategia Sureña que se
puso en movimiento en 1966, como parte de la campaña electoral de Nixon, fue la
alianza del presidente Nixon, personalmente —para entonces, el candidato
Nixon—, con el Ku Klux Klan y semejantes clases de racistas, como Trent Lott,
que llegaría a ser el líder republicano del Senado. Esta tendencia, junto con
una tendencia radicalmente liberal en la economía —el mentado modelo de Milton
Friedman, el modelo de Friedrich Von Hayek que tenmos hoy en día—, comenzó a
tomar el poder. La dedicación al desarrollo de la infraestructura, la
dedicación a la mejora de las condiciones de vida del pobre, la promocion de la
libertad y el mejoramiento de las relaciones sociales y los derechos, y las
relaciones con las naciones de América del Sur y Centroamérica, comenzaron a
deteriorarse a ritmo acelerada cuando Nixon se dirigía a convertirse en
presidente.
Y Nixon, en 1971, hundió lo que quedaba del antiguo sistema de Bretton Woods
con su decisión del 15 de abril de 1971 [de poner a flotar los tipos de
cambio]. Y desde entonces, como se puede ver sobre todo en Iberoamérica, desde
México hacia el sur, hasta Cabo de Hornos, ha habido saqueo y destrucción
sistemáticos de las otrora orgullosas repúblicas americanas del Sur, las
repúblicas de habla hispana y portuguesa. Las arruinaron, con el sistema de
tipos de cambio flotante. La especulación mercantil ha hundido las monedas
arbitrariamente. Luego llegaron el FMI y otras instituciones como ésa a decir:
"Devalúen su moneda". Entonces, los países dijeron: "Esta bién,
devaluaremos nuestras monedas". Pero luego el FMI y los demás dijeron:
"Pero tienen que aumentar sus obligaciones de deuda, para cubrir las
pérdidas potenciales de sus acreedores, derivadas de la devaluación de sus
monedas". Y en consecuencia, hay una situación en América del Sur y
Central, en la que, desde 1971, han más que pagado todo lo que hayan pedido
prestado o que hayan adquirido como obligación de deuda hasta la fecha.
Pero, ahora tienen una deuda mayor que nunca antes, por la aritmética del FMI,
y salieron perdiendo con el sistema de tipos de cambio flotantes, a diferencia
del sistema de tipos de cambio fijos, lo cual ha ocasionado esta clase de
crisis en esta parte del mundo. Esto se ve por todas partes del mundo. Una gran
injusticia. Ya no estamos dedicados, como antes, a mejorar las condiciones
físicas promedio de vida, con la inversión en la infraestructura económica básica,
con el fomento de la soberanía nacional, es decir, proyectos soberanos, para
fomentar el desarrollo de la industria de tecnología avanzada, para mejorar el
comercio en las condiciones de tipo proteccionista que se necesitan.
Así que ahora tenemos un sistema que ya no se basa en desarrollar las
facultades productivas del trabajo, y en desarrollar las facultades productivas
del trabajo desde el punto de vista de una población en su conjunto. Y de este
modo, gradualmente, en la medida en que más y más especulación financiera y las
ganancias de capital de la especulación financiera reemplazan al antiguo
sistema que sí funcionaba, hemos levantado en 35 años aproximadamente un
sistema que no funciona. Ese sistema ahora se desmorona. Hoy en día, tenemos la
cifra inédita de cientos de billones de dólares en obligaciones de deuda
pendiente. Tenemos una economía mundial que se desbarata, una industria que se
desbarata, una agricultura que se desbarata. No podríamos pagar nunca esas
deudas en las condiciones programadas. Nunca. Si tratamos de pagar esas deudas,
descubriremos que nos costará más pagar las deudas de lo que podamos ganar en
las condiciones actuales.
Así que, en consecuencia, el mundo está en bancarrota. Se los puedo decir con
toda franqueza, el sistema bancario central de los Estados Unidos está en
bancarrota. Yo lo he documentado. No voy a entrar en detalles. Si quieren saber
por qué algunas veces los Estados Unidos se comportan como lo hacen, ése es uno
de los motivos. El sistema bancario de Europa occidental está en bancarrota. La
especulación en telecomunicaciones, la llamada "nueva economía" de
especulación, ha agravado esto en Europa occidental a extremos increíbles.
Por lo tanto, hemos llegado al punto en que hay naciones que desearíamos que funcionen.
Tenemos un desempleo abrumador en los Estados Unidos. Ya comenzaron los
movimientos de capital financiero fuera del dólar hacia Europa occidental y
Canadá, porque los Estados Unidos vienen perdiendo su posición. Japón está en
bancarrota, la segunda economía monetaria del mundo por sus dimensiones. Y por
todo el mundo, prácticamente toda nación hoy en día, con la excepción de China,
está en bancarrota.
Por lo tanto, lo que tenemos que hacer —como lo harían muchos de ustedes que
son contadores y asesores financieros si tuvieran la oportunidad— es someter el
sistema a una reorganización por quiebra, del mismo modo en que lo haríamos con
una empresa en bancarrota que fuese de importancia nacional, mediante una
reorganización por quiebra. Del mismo modo que tomaríamos un banco esencial
para el interés nacional y, aun si estuviese en bancarrota, lo intervendríamos
para protegerlo y recuperarlo por ser el tipo de institución que necesitamos en
el interés nacional. Protegeremos y restauraremos las industrias nacionales que
son esenciales para las naciones. Protegeremos y restauraremos a los
agricultores, porque la producción de alimentos es esencial para las naciones.
Vamos a dar protección contra la bancarrota; eso es lo que vamos a tener que
hacer.
Todos los que sabemos hacer cuentas y que sabemos economía, dado los hechos de
la situación, debemos aconsejar al mundo del mismo modo en que aconsejaríamos a
un cliente de una firma o banco privado: "Mire, ¡está usted en quiebra!
Hagamos una reorganización por quiebr y salvemos esta empresa mediante esa
reorganización". Debemos hacer lo mismo con las naciones. Lo mismo con el
sistema monetario financiero mundial. Declararlo en bancarrota, con el
propósito de salvar a las naciones, de salvar a la población humana.
Pero hoy en día, cuando decimos eso, alguien comienza a gritar —sobre todo en
los gobiernos— y a decir: "¡No se puede hacer eso! ¡La gente tiene sus
deudas y los acreedores tienen sus activos! ¡Tienen que pagarles!" Y uno
les dice: "Bueno, no podemos pagar y a la vez mantener viva a la raza
humana. ¿Qué propone usted?" Y vuelven a aullar.
Ahora bien, hay en el mundo muchas personas —una cantidad sorprendente, y yo he
hablado con algunos de ellas— que estarían de acuerdo conmigo de que este
sistema requiere una reorganización por quiebra. El problema es cómo
conseguirlo, cómo conseguir una reorganización por quiebra. Bueno, lo que va a
tener que ocurrir es lo siguiente.
Un buen número de nosotros, que somos influyentes, sea que estemos o no en el
gobierno, nos vamos a tener que reunir y discutir este problema. Y vamos a
tener que avanzar paso a paso, de manera profesional, con las medidas que se
tienen que tomar para salvar esas economías y para salvar al sistema de
comercio mundial. Tenemos que salvar el comercio mundial, salvar las economías,
salvar a las naciones, a cualquier precio.
¿Qué es lo que vamos a tener que hacer? Bueno, en general, vamos a recomendar
que congelemos los activos financieros inpagables. Y lo segundo que vamos a
tener que hacer es asegurar que el empleo actual, en especial el empleo
esencial, siga, que la producción continúe, que se cumpla con el pago de las
pensiones, que las empresas sigan con sus negocios, que los bancos que están en
bancarrota sigan funcionando para las necesidades de las comunidades. Y vamos a
congelar todo lo demás. Luego vamos a encontrar un modo de crear un nuevo
mecanismo de crédito, mediante los gobiernos nacionales y su cooperación, y
vamos a derramar crédito en el sistema con propósitos muy bien especificados.
Desarrollo de la infraestructura
Por ejemplo,
infraestructura. Consideren la relación entre los Estados Unidos y México, por
ejemplo. México tiene una gran deficiencia en infraestructura. La red
ferroviaria y de transporte en general, la red de distribución de energía, el
aprovechamiento de los recursos hidráulicos. Para que México realice sus
posibilidades, necesita un enorme desarrollo de la infraestructura. Requiere un
aumento enorme del empleo, es decir, para el consumo interno, sobre la base de
la infraestructura en general. Los Estados Unidos, México y los países al sur
deben cooperar en este tipo de empresa. Debemos utilizar la infraestructura
como motor, y al mismo tiempo tratar de mantener niveles de empleo y producción
—desarrollo de infraestructura a largo plazo, 20 a 25 años— a fin de crear una
base para reconstruir las economías.
Consideremos el caso de lo que proponemos para Eurasia. Yo he estado
involucrado en algo; rendí testimonio ante el Comité de Economía de la Duma
sobre esta materia. Y realmente ésta no es una discusión nueva; hemos estado
discutiendo esto con Eurasia desde hace tiempo. Yo planteé la cuestión de la
reorganización (de Europa oriental) posterior al sistema soviético en 1988, en
un discurso televisado que di en los Estados Unidos y en Berlín en octubre de
1988. Desde entonces, he venido promoviendo el concepto de un Triángulo
Productivo Europeo, un proyecto de desarrollo de este tipo.
En ese entonces, eso incluía a Rusia. Lo extendimos para incluir a China y
otros países. Reconocimos que Europa occidental, para revivir de su acutal
condición de quiebra, debe tener mercados más grandes. Esos mercados existen
ampliamente en Asia, China, el Sudeste de Asia, Sudasia, Japón, etc. De tal
modo que si estos países cooperasen en la creación de un nuevo sistema,
podemos, mediante proyectos de desarrollo de infraestructura a gran escala,
podemos reconstruir la economía mundial. Reconstruirla rápidamente.
Mi meta es hacer que los Estados Unidos recobren el juicio y participen ese
tipo de cooperación con Asia. Tenemos programas que hoy en día involucrarían a
Egipto, que está interesado en avanzar en esa dirección, de participar en este
proyecto cooperativo eurasiático. Y Egipto podría tener un papel decisivo en
cuanto a llevar el desarrollo a una mayor parte del Africa. Ya tienen ustedes
sobre la mesa el mismo tipo de ideas para América, en espera de ejecución. Han
estado sobre la mesa por más de 20 años. Así que los Estados Unidos, en su
propio interés, de seguro, debería estar de acuerdo en participar con estas
naciones de Asia, Europa y de otras partes del mundo, que se dan cuenta de que
deben declarar al sistema actual en bancarrota y dar inicio a un sistema nuevo.
Entonces, lo que tiene que ocurrir, primero que todo, es que nosotros, los que
somos, yo diría, más sensibles a la realidad y quizás tengamos algo de pericia,
nos debemos reunir y discutir, y mediante nuestras discusiones debemos
dirigirnod muy rápidametne a educar a otra gente, incluídos los políticos. Ya
saben lo que pasa cuando hablan con un típico político estadounidense, incluso
los más inteligentes del Senado estadounidense, por ejemplo, que a veces me
resultan problemáticos. Pueden pensar, pero a veces hay que trabajar un poquito
para que piensen con claridad. Tienen otras "consideraciaones",
"consideraciones políticas". Tenemos que decirles: "Vamos a
intervenir el sistema para hacer una reorganización por quiebra". Lo que
primero que harán es gritar. Chillarán y quizá se vayan del cuarto. Pueden
hacer todo tipo de cosas raras. Puede ser que corran en busca de un siquiatra.
Pero luego les decimos: "¡Venga y siéntese! Le digo que tenemos que
declararlo en bancarrota. Examinemos el asunto paso a paso. Supongamos que se
decide no declararlo en bancarrota. ¿Qué va a pasar?" Y hay que hacer que
encaren la realidad de lo que pasaría con los Estados Unidos y con este mundo,
si no lo hacen. Y, por lo tanto, si no hacen ustedes ese tipo de trabajo
educativo...
Debemos reunir a personalidades internacionales, figuras políticas veteranas y
demás; tenemos algunas hoy en este auditorio. Este tipo de personas se sentarán
y planificarán entre ellas lo que deben decirle a la gente en posiciones de
poder, sobre una base amplia, qué hacer para abordar esta crisis mundial.
Comunidad de naciones soberanas
Esta no es una crisis
nacional. Es una crisis mundial. Demanda líderes nacionales fuertes, que vayan
a trabajar juntos por soluciones globales, no por la globalización, sino por soluciones
globales. Por ejemplo, si todos los sistemas bancarios están en quiebra, ¿cómo
crean crédito? Sólo hay una forma de crear crédito. Se le llama banca nacional.
Sólo el Estado puede declarar al sistema en reorganización nacional. Un Estado
nacional soberano tiene la autoridad moral intrínseca, por derecho natural, de
crear crédito para la misma nación, y de utilizar ese crédito tanto como
crédito para comprar como también en términos de moneda nacional. Y de
controlar su uso a fin de garantizar el flujo de fondos hacia cosas que son
absolutamente esenciales para hacer que la economía se mueva.
Hoy en día, sin
embargo, sencillamente eso no lo puede hacer cada nación por su lado. Tiene que
haber un número de naciones que se reúnan, en paralelo, para acordar hacer lo
mismo y luego acordar también fijar sus monedas mediante un sistema de tipos de
cambio fijos, como el que establecimos con el antiguo sistema de Bretton Woods
entre 1945 y los sesenta. En esas condiciones podemos, entonces, con un sistema
de tipos de cambio fijos y bajos costos del endudamiento, de entre 1 y 2 por
ciento, podemos emitir un sistema de crédito a 25 años, préstamos de largo
plazo, mayormente para infraestructura y para inversión de capital a largo
plazo, lo cual podriamos introducir al mercado mundial mediante acuerdos de
comercio y hacer no sólo que esta economía mundial se ponga nuevamene de pie,
sino que crezca.
Por ejemplo, vean lo
que China trata de hacer ahora mismo, no más como ejemplo de optimismo.
Recientemente, el primer ministro Zhu Rongji, fue a Emsland en Alemania, donde
tienen una vía de pruebas y tienen el equivalente a un ferrocarril de
levitación magnética. Este tren puede correr a 300 kilómetros por hora, en
realidad a más, y está plenamente probado y funciona. Alemania tenía el
propósito de tener dicho sistema para su propio uso, para convertir su red
ferroviaria en una red de levitación magnética. Pero eso casi se clausuró.
Emsland está a punto de cerrar. Zhu Rongji estuvo en Emsland, en la primera
prueba (yo estuve ahí poco después), y él decidió que su país, China, está
interesado en este proyecto, y el jefe del gobierno de Shanghai, en China,
decidió que este proyecto debería comenzar desde China. Que China comenzaría
por construir un transrapid, esto es, un sistema de levitación magnética, desde
la ciudad de Shanghai hasta el aeropuerto de Shanghai. Se hizo una propuesta
similar para Pequín. El proyecto de Shanghai ahora está en marcha, es ya
operable. Una línea de ferrocarril de levitación magnética estará en
operaciones desde Shanghai hasta el aeropuerto de Shanghai. También está
planeado enlazar la línea de Shanghai con la de Pequín.
Grandes obras de infraestructura
Ahora bien, en 2008,
China va a tener la Olimpiada mundial. Y para entonces, China se propone tener
varias rutas con trenes de levitación magnética en muchas ciudades de China.
Tiene planes a gran escala para construir corredores de trasnporte a través de
Eurasia, desde Japón hasta Rotterdam, en Europa. Tiene planeadas cuando menos
tres rutas, y posiblemente cuatro. Rusia está de acuerdo en constuir un enlace
ferroviario con Japón, entre el este de Rusia y Asia y las islas de Japón. Hoy,
cuando el jefe de Estado de Corea del Norte llegue a Rusia, habrá pláticas para
completar, con la cooperación rusa y sudcoreana, el nexo ferroviario desde
Pusan, en el extremo sur de Corea del Sur, hasta Corea del Norte a lo largo de
las viejas rutas, hacia la red ferroviaria chino y la red rusa, lo cual quiere
decir que se puede ir en ferrocarril desde Pusan, en Corea del Sur, a través de
Eurasia, hasta Rotterdam.
Hay muchos otros tipos de obras. India tiene planeadas obras semejantes en
cooperación con otras naciones. Cosas similares se discuten en el Sudeste de
Asia, así como en muchas de las provincias de China. Así que el mundo está
listo, donde se encuentra la mayor concentración de la población del mundo, en
China, el Sudeste de Asia, India, India, Paquistán, Bangladesh, y demás. Esto
representa un gran mercado si se dispone de crédito, a largo plazo, a bajas
tasas, para vender y llevar la tecnología que necesitan esos países. Esas
naciones crecerán, podrán cumplir con sus obligaciones sobre la base de estos
créditos de largo plazo, y las naciones de Europa occidental, Rusia y América
pueden crecer. Podemos hacer lo mismo en América. América tiene enormes
recursos, en su mayoría sin aprovechar debido al subdesarrollo de la
infraestructura. Con un desarrollo adecuado de la infraestructura, esas
regiones tan potencialmente ricas en recursos naturales, pueden volverse
utilizables por la humanidad. Hoy en día, hay un hemisferio escasamente
poblado, el subcontinente sudamericano. Hay un potencial tremendo para el
crecimiento, similar al tipo de cosas que son posibles en Eurasia.
Así que tenemos frente a nosotros la perspectiva de que, si estamos dispuestos
a deshacernos de un sistema en bancarrota, declararlo en bancarrota, aprender
las lecciones que debimos haber aprendido al comparar nuestra experiencia del
período 1945–1964 y desde entonces, debemos ser capaces de idear, sobre la base
precedents probados, los programas y el tipo de cooperación que puede sacar al
mundo de su crisis presente y ponerlo en la vía de la recuperación.
La base científica del optimismo
Como he dicho, lo que
se necesita es que gente como ustedes y yo y otros, comencemos a asumir la
responsabilidad, una responsabilidad urgente, de discutir entre nosotros para
aclarar nuestras propias mentes sobre cuál es exactamente el programa de
reorganización por quiebra correcto para este planeta enfermo. A nuestra vez,
habremos de educar a las fuerzas políticas pertinentes y a elementos de la
población en general en cuanto a que esto es lo que debemos hacer. Debemos
dejarles claro cuáles son las alternativas de hacerlo, y cuáles son las
alternativas, las consecuencias, de no hacerlo.
Sobre esa base, estoy optimista por la raza humana.
Cuando uno ve al mundo como científico, se da cuenta de que todo gran
descubrimiento en la ciencia viene de descubrir que lo que la gente creía en un
momento dado respecto a la ciencia, era erróneo. La opinión popular era
errónea. Y no se ha hecho ningún descubrimiento científico mediante la opinión
popular. A veces, los descubrimientos científicos, para nuestra buena fortuna,
reeducaron a la opinión popular. Y así es en política. Enfrentamos una
situación que para mucha gente es extraña y aterradora. Quienes somos más
viejos y más sabios entendemos. En general, entendemos lo que se tiene que
hacer. Tenemos que ver las lecciones del pasado, e idear un programa para el
futuro, como lo hace cualquier científico en una crisis. Y en esas condiciones,
yo creo que debemos ser optimistas. Debemos decir que durante treinticinco
años, en particular, el mundo ha actuado como una manada de tontos, sobre todo
en los Estados Unidos y en Europa occidental. Hemos actuado como una manada de
tontos. Bueno, quizá hemos descubierto ahora que somos una manada de tontos, y
al descubrir ese hecho, quizá podamos ocasionar que dejemos de ser una manada
de tontos.
Y quizá el sufrimiento que ahora encaramos pueda llegar a ser, en el futuro,
algo que las generaciones venideras puedan rememorar como una gran lección. De
modo que podamos estar agradecidos de haber sufrido de este modo, ya que sólo
sufriendo de este modo es probable que podamos recuperar la cordura, y hacer lo
que debimos haber hecho.
Gracias.