Se avecina el colapso del
sistema bancario moderno
Mike Whitney · · · · ·
23/12/07
Las acciones cayeron
drásticamente la pasada semana al conocerse la aceleración de la inflación, que
limitará la capacidad de
Los economistas están
comenzando a reconocer públicamente lo que muchos analistas de mercados
sospechaban desde hace meses; la economía de la nación ha entrado en barrena
picada.
El presidente de Morgen Stanley en Asia, Stephen Roach, observó lo que
sigue en el New York Times
del pasado domingo:
"Esta recesión será más
profunda que la superficial contracción de comienzos de esta década. El
desplome del punto.com derivó del colapso de un
capital de negocios, cuyo gasto llegó a representar en el momento culminante,
en 2000, sólo el 13% del producto interior bruto. La presente recesión tiene
que ver con la capitulación del consumidor americano que se avecina, el gasto
del tiene ahora récord de un 72% del PIB."
La mayoría de la gente no
tiene la menor idea de la gravedad de la presente situación, ni del desastre al
que tendrá que hacer frente el país, cuando empiece a soplar el huracán de los
billones de dólares procedentes de bonos y títulos sobreapalancados.
Está extendida la creencia de que los pilotos del sistema - Bernanke
y Paulson – pueden, de uno u otro modo, maniobrar
para sacar a la economía de este "curso turbulento" y llevarla a
aguas tranquilas. Pero no es así, y el prejuicio revela una incomprensión
fundamental del modo de funcionamiento de los mercados.
En estas últimas semanas, Bernanke y Paulson han ensayado
varias estrategias fallidas. Paulson pergeñó un plan para ayudar a los grandes bancos inversores
a consolidar y re-empaquetar su basura hipotecariamente
respaldada, convirtiéndola en un "Super SIV" [SIV: "vehículo de
inversión estructurada", por sus siglas en inglés; N.T.],
a fin de darles otra oportunidad de descargar en el público sus malas
inversiones. El plan no era otra cosa que una táctica de relaciones públicas
que ha sido ya abandonada por el grueso de los participantes clave. La
implicación de Paulson es un verdadero lamparón para
el Departamento del Tesoro. Tal parece como si tratara de engañar a los
inversores, mientras viene en socorro de sus amigotes de Wall
Street.
Paulson agregó también una congelación de los tipos
"para apoyar a la industria" que, pretendidamente, habría de ayudar a
los 3,5 millones de propietarios de vivienda que se enfrentan a la perspectiva
de convertirse en morosos, si no reciben asistencia gubernamental. Estimaciones
recientes de expertos dicen que el plan de Paulson
solo ayudará a 140.000 hipotecados, abandonando en cambio a millones a su
suerte. Una y otra vez, Paulson ha demostrado no
estar a la altura de un desafío económico de esta magnitud.
El jefe de
El miércoles,
Desgraciadamente, la
operación de salvamento de
Mirar el abismo
Uno de los principales
economistas británicos, Peter Spence,
lanzó una advertencia el sábado:
"El gobierno tiene que
suspender un conjunto de regulaciones bancarias que están en el núcleo de la
presente crisis financiera, o arriesgarse a ver cómo la economía entra en una
espiral, cuyo final podría hacer aparecer el crack de 1929 como un paseíllo por
el parque."
LLeva razón Spencer. Los bancos
no tienen el dinero necesario para prestar a las empresas o a los consumidores,
porque tratan de hacerse con más efectivo para subvenir a sus necesidades de
capital en activos que continúan en declive. (
Spencer dijo:
El Banco [de Inglaterra]
está mirando al abismo.
Spencer confirma lo que ya sabíamos: que los bancos están
gravemente subcapitalizados y se verán sometidos a
creciente presión, a medida que cientos de miles de millones de dólares de
títulos hipotecariamente respaldados (MBS) y de
obligaciones de deuda colateralizada (CDO) sigan perdiendo valor y tengan que ser sostenidas con
capital adicional. Los bancos simplemete no tienen
los recursos, y llegará el día en que tendrán que echar cuentas.
Bill Gros, de Princo, lo pone así: "En substancia,
estamos asistiendo al derrumbre de nuestro actual
sistema bancario". Lleva razón Gros, pero con
eso cubre sólo una pequeña porción del problema.
El economista Ludwig von Mises fue en su día
más lacónico:
"No hay modo de evitar
el colapso final de un boom fundado en la expansión
crediticia. La cuestión es sólo si la crisis llegará pronto, como resultado de
la interrupción voluntaria de una ulterior expansión crediticia, o más tarde,
como catástrofe final y total del sistema monetario en cuestión."
El problema básico trae su
origen en
La apología de Greenspan es una obra maestra de lógica viciosamente
circular, deliberada evasión y patente negación de la realidad. Dice:
"No dudo de que unos
tipos bajos federales en respuesta al desplome del punto.com,
y especialmente el tipo del 1% alcanzado a mediados de 2003 para contrarrestar
la potencial deflación, bajaron los tipos de interés hipotecario variables y
pueden haber contribuido al aumento de precios de la vivienda en EEUU. En mi opinión, sin embargo, el impacto sobre la
demanda de vivienda financiada con hipotecas variables no fue grande."
¿Qué "no fue grande?
3,5 millones de embargos potenciales, un acúmulo de
oferta no vendida de 11 meses, desplome de los precios inmobiliarios, todo un
sector hundido en una angustia terminal que arrastra
a la economía global, ¿eso "no es grande"?
Pero Greenspan
está parcialmente en lo cierto. Las cuitas inmobiliarias no pueden atribuirse
totalmente a las políticas monetarias de "crédito barato"
desarrolladas por
En su artículo, Greenspan añade también esta reveladora pieza de
información:
"El valor de los
títulos comerciados en el mayor Mercado de valores del mundo ha subido hasta
alcanzar los 50 billones de dólares, el doble que en 2002. La drástica subida
de los precios de la vivienda generó una erupción de grandes burbujas
inmobiliarias a escala mundial, siendo Japón y Alemania las únicas excepciones."("The Roots of
the Mortgage Crisis",
Alan Greenspan, Wall Street Journal)
Admisión que prueba la
culpabilidad de Greenspan. Si sabía que los precios
de las acciones habían doblado su valor en apenas 3 años, también tenía
entonces que saber que los títulos no subían a causa de incrementos de
productividad o de demanda (fuerzas del mercado). La única explicación
razonable para la inflación de activos, pues, era la política monetaria. Como
dijera famosamente su propio mentor, Milton Friedman:
"La inflación es siempre y dondequiera un fenómeno monetario".
Cualquier economista capaz habría sabido que la explosión de los precios de la
vivienda y de las acciones era un signo de inflación irregular. Ahora que ha
estallado la burbuja, la inflación se propaga desatada por la economía toda.
Greenspan es un hombre muy listo. Es absurdo pensar que no
sabía lo que estaba pasando. Es teoría económica elemental. Claro que sabía por
qué las acciones y los precios inmobiliarios se disparaban. Fue él quien puso
la cadena del dominó en marcha con la ayuda de su imprenta.
Pero el crédito a bajo
interés de Greenspan solo es una parte de la
ecuación. La otra parte tiene que ver con el modo en que los mercados han sido
alterados por las "finanzas estructuradas".
Lo que resulta tan
destructivo de las finanzas estructuradas es que permiten a los bancos crear
crédito "de la nada", arrebatando a
"La causa del
crecimiento exponencial del crédito, pero no de la moneda en general, fue
simplemente que los bancos dejaron de registrar sus préstamos en sus libros, y
los que figuran en las hojas de saldo del banco, cuentan como dinero. Ahora,
tan pronto hacen los bancos un préstamo, lo "securitizan",
y lo sacan de su hoja de saldo.
"Sólo había dos maneras
de hacer eso. Una era vender el préstamo segurizado
como bono. La otra era proceder a una segurización
"sintética": por ejemplo, usando derivados para escapar al riesgo de
morosidad (con cambios de créditos fallidos) y aferrarse al tipo de interés
debido al préstamo (con cambios de tipo de interés). Ambas formas de segurización significan que el banco prestador queda en
libertad para realizar nuevos préstamos sin que se vea afectada su capacidad
prestamista, una vez los préstamos realizados han sido "segurizados".
"Así, para redefinir la
liquidez bajo lo que yo llamo Nuevo Monetarismo, a la tradicional definición de
la moneda en general, hay que añadir todo el crédito creado y movido por las
hojas de saldo de los bancos hacia las hojas de saldo de los intermediarios
no-financieros. Esa nueva forma de liquidez ha alterado la naturaleza misma de
la bestia que es el crédito. Lo que ahora determinaba el crecimiento del
crédito era el apetito de riesgo: la disposición de las empresas y de los
individuos a llevar sus negocios con mayores niveles de endeudamiento." (Wall Street Jornal.)
Los bancos han estado
creando billones de dólares de crédito (por la vía de originar seguridades
respaldadas hipotecariamente, obligaciones de deuda colateralizada y títulos comerciales respaldados por
activos), sin mantener las reservas de capital proporcionales para respaldar
ese crédito. Eso explica por qué los bancos estaban tan prontos a proporcionar
crédito hipotecario a millones de solicitantes sin documentación, sin ingresos,
sin colateral y con una mala historia crediticia. Creían que no había riesgo,
porque estaban haciendo enormes beneficios sin comprometer en lo más mínimo el
propio capital. Era, literalmente, dinero por nada.
Ahora, desgraciadamente, el
mecanismo generador de nuevos préstamos (e ingresos) se ha derrumbado. La
fuentes principales de la renta bancaria, o han sido gravemente dañadas o se
han secado completamente. Una de esas fuentes de renta, los títulos comerciales
respaldados hipotecariamente (ABCP,
por sus siglas en inglés), han experimentado un decremento de un tercio (400
mil millones de dólares) en sólo 17 semanas. También la segurización
de las seguridades hipotecariamente respaldadas murió
antes de ingresar en el hospital. El mercado para MBSs
y CDOs y otros complejos bonos se ha unido a los
pterodáctilos en los libros de historia. Lo mismo vale para los "vehículos
de inversión estructurada" (SIV, por sus siglas
en inglés) y otros timos "fuera de hoja de saldo", que o se han
desplomado por completo o se están ahora marchitando salvajemente en bonos
respaldados hipotecariamente. No hay vía de salida.
Vendrán bancarrotas y quiebras de bancos. Las "finanzas
estructuradas" han usurpado la autoridad de
Ahora todo el mundo pagará
el pato
Los inversores han perdido
su apetito por el riesgo y huyen de todo lo que tiene que ver con propiedad
inmobiliaria y bonos hipotecariamente respaldados.
Eso significa que unos 3 billones de deuda segurizada
(CDOs, MBs y ASCP) se estrellarán en tierra ocasionando una violenta
sacudida a la economía. No sólo los bancos sufrirán un revés. Como señala el
profesor Nouriel Roubini,
los intermediarios financieros, los bancos de inversión, los fondos de mercados
monetarios, los fondos de derivados financieros y los prestamistas de hipotecas
están igualmente en el punto de mira:
"Las instituciones no
bancarias carecen de acceso directo al apoyo en liquidez de
A medida que se acelera el
declive de los CDOs y los MBSs,
los inversores emprenderán un "febril vuelo" hacia la liquidez, como
se acaba de ver con el reciente incremento en la demanda de bonos del Tesoro de
EEUU. A eso podría seguir una serie de quiebras
bancarias y no bancarias espectaculares. Los billones de dólares de
"capital virtual" milagrosamente creados por la segurización
cuando el mercado estaba henchido de optimismo se desvanecerán en un instante
en cuanto el mercado se deje llevar por el miedo. De hecho, la burbuja
accionarial ya ha pinchado, y el proceso está en marcha.
Mike Withney es un analista
político independiente que vive en el estado de Washington y colabora
regularmente con la revista norteamericana CounterPunch.
Tradución para www.sinpermiso.info:
Casiopea Altisench