“REPORTERS”
DEL CAMBIO CLIMÁTICO
EN NUESTRO PLANETA
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el equipo rápido de la respuesta de MODIS,
Cortesía
de la imagen de
centro
del vuelo espacial de Goddard.
“AGRO-COMBUSTIBLES, PEOR EL REMEDIO
QUE
.- Con la excusa de salvar el
medio ambiente, los mayores contaminadores del planeta se han lanzado a un nuevo
negocio que amenaza con exterminar territorios alimentarios. Estamos ante una
formidable campaña global para acelerar la producción de agrocombustibles
a partir de la soya, el maíz o la caña de azúcar en reemplazo de los derivados
del petróleo. La justificación se fundamenta en una realidad cruda: La
contaminación del medio ambiente.
Y así, subidos a la cresta de la
ola ambientalista, los mayores contaminadores del planeta lanzan su nueva ofensiva.La cumbre de
Para completar la rueda del negocio, George Bush se reunió en marzo Con las tres empresas automotoras
más grandes [General Motors, Ford
y Chrysler] para adaptar sus productos a la nueva
generación de agrocombustibles. Argentina se subió a
la nueva ola. Este febrero fue reglamentada la ley 26.093 que crea un régimen
de desgravaciones e incentivos para la producción de agrocombustibles.Las
consecuencias no se han hecho esperar. En el último año el precio internacional
del maíz más que se duplicó. Estados Unidos, principal productor mundial del
grano, lo vende a México un 150% más caro. Por lo tanto el precio de la tortilla,
alimento básico de los mexicanos, se elevó abruptamente y provocó masivas protestas. Para muchos, fue el primer
campanazo.
Lester Brown, director
del Earth Policy Institute y ex funcionario de varios gobiernos
estadounidenses, advirtió: La cantidad de cereal que se necesita para llenar un
tanque de
La polémica está abierta. Los
movimientos sociales lanzan voces de alerta y no son pocos los investigadores
con visiones muy distintas a las planteadas por las petroleras ahora devenidas
destiladoras del combustible verde.El periodista
británico George Monbiot,
por ejemplo, hizo cálculos y descubrió que para mover solamente nuestros coches
y autobuses con agrodiesel se requerirían sembrar
25,9 millones de hectáreas. Sin embargo, existen en el Reino Unido solo 5,7
millones de hectáreas. Si esto sucediese en toda Europa, las consecuencias
sobre el suministro de alimentos serían desastrosas. Ricardo Mascheroni, investigador de
Pero lo que está en juego es mucho
más que la fritura de papas, es una concepción sobre lo que vendrá: ¿business o alimentos para toda la humanidad? Lo cierto es
que el negocio de las multinacionales
amenaza con exterminar territorios alimentarios, y por lógica consecuencia,
habrá más hambre y más devastación ambiental. Porque además los agrocombustibles, tal como están planteados, no mitigarán
el cambio climático: La combustión de agrodiesel, nos
señala el ingeniero Baltanás, produce más óxidos de
nitrógeno, los que en la atmósfera producen un efecto invernadero 24 veces
superior al de dióxido de carbono.
La conclusión a la que llegan
entonces Mascheroni y otros es la siguiente: ¿En
dónde vamos a producir alimentos, si tendremos que tapizar de soya, maíz y
otros monocultivos hasta los canteros de las casas? Estamos frente a otra
propuesta colonial de multinacionales que además de la soya, su aceite o el agrodiesel que se exporta, se llevan el agua y los nutrientes
del suelo y nos dejan la contaminación, la desertificación, la aniquilación de
biodiversidad y la pérdida de calidad de vida.
Un negocio redondo. Miguel Angel Altieri, doctor en agroecología y profesor en
El desarrollo de los agrocombustibles no tiene ningún sentido energético, ya que
todos los estudios que se han hecho demuestran que se necesita más petróleo
para fabricar agrocombustible. Por ejemplo, en el
caso del etanol de maíz se necesitan 1,3 kilocalorías de petróleo para producir
una kilocaloría de agroetanol. Estamos ante el diseño
de una nueva estrategia de reproducción por parte del Capitalismo, que está
tomando el control de los sistemas alimentarios. Se está produciendo la alianza
inédita de multinacionales petroleras, biotecnológicas, de autos, los grandes
mercaderes de granos y algunas instituciones conservacionistas que van a
decidir cuáles van a ser los grandes destinos de los paisajes rurales de
América Latina.
Para que Estados Unidos produzca
todo el etanol que necesita para reemplazar su petróleo, debería cultivar seis
veces su superficie. Entonces, está claro que lo van a hacer en los países de
América Latina y de hecho, ya están en camino. Se trata de un imperialismo
biológico.
EL CAMBIO CLIMÁTICO
ES UNA REALIDAD, Y
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E artículo completo a continuación:
En 1974,
cuando Estados Unidos se estaba recuperando del embargo petrolero impuesto por
Actualmente,
gracias a la combinación de los altos precios del petróleo y los subsidios gubernamentales
aún más generosos, el etanol del maíz se ha convertido en la última novedad.
Según
La ofensiva
del etanol y otros biocombustibles ha generado una
industria que depende de miles de millones de dólares de subvenciones de los
contribuyentes, y no solamente en los Estados Unidos. En 2005, la producción
mundial de etanol fue de 9 660 millones de galones, de los cuales Brasil
produjo el 45,2 por ciento (a partir de la caña de azúcar) y los Estados
Unidos, el 44,5 por ciento (del maíz). La producción mundial de biogasoil (principalmente en Europa), fabricado a partir de
las semillas de aceite, fue casi de mil millones de galones.
El
crecimiento de la industria ha significado que una parte cada vez mayor de la
producción de maíz esté siendo utilizada para alimentar los enormes molinos que
producen etanol. Según algunos estimados, las instalaciones industriales de
etanol consumirán hasta la mitad de los suministros nacionales de maíz
estadounidense dentro de pocos años. La demanda de etanol llevará las
existencias de maíz en el
El enorme
volumen de maíz que requiere la industria del etanol está conmocionando el
sistema alimentario. (A Estados Unidos corresponde aproximadamente el 40 por
ciento de la producción total de maíz del mundo y más de la mitad de todas las
exportaciones de maíz.) En marzo de 2007, los contratos a futuro de maíz
llegaron a más de $4.38 la fanega, el nivel más alto en diez años. Los precios
del trigo y del arroz también han aumentado a los niveles más altos del
decenio, porque aunque esos granos se utilizan cada vez más como sustitutos del
maíz, los granjeros están sembrando más acres de maíz y menos acres de otros
cultivos.
Esto pudiera
parecer el nirvana de los productores de maíz, pero difícilmente lo sea para
los consumidores, en especial en los países pobres en desarrollo, quienes serán
afectados doblemente si tanto el precio de los alimentos como el del petróleo
se mantienen altos. Según cálculos del Banco Mundial en el 2001, 2 700 millones
de personas en el mundo vivían con menos de 2 dólares diarios; para ellos,
hasta los incrementos marginales en el costo de los cereales básicos pudiera
ser devastador. Para llenar el tanque de
En los
Estados Unidos y otras grandes economías, la industria del etanol se mantiene a
flote de manera artificial por las subvenciones del gobierno, los niveles de
producción mínimos y los créditos tributarios. Durante los últimos años los
altos precios del petróleo han llevado al etanol de forma natural a un lugar
competitivo, pero el gobierno de los Estados Unidos continúa subsidiando
fuertemente a los productores de maíz y de etanol. Los subsidios directos al
maíz llegaron a los 8 900 millones de dólares en 2005. Aunque estos pagos
disminuirán en 2006 y 2007 debido a los altos precios del maíz, pudieran pronto
resultar pequeños por la panoplia de créditos fiscales, donaciones y préstamos
gubernamentales incluidos en la legislación energética aprobada en 2005 y en un
proyecto de ley agrícola pendiente destinados a apoyar a los productores de
etanol. El gobierno federal ya otorga a los mezcladores de etanol una exención
tributaria fiscales de 51 centavos por galón de etanol producido, y muchos
estados pagan subsidios adicionales.
Se esperaba que
el consumo de etanol en los Estados llegara a más de 6 mil millones de galones
en 2006. (Se esperaba que el consumo de biogasoil
fuera de aproximadamente 250 millones de galones.) En 2005, el gobierno
estadounidense instruyó 7 500 millones de galones de biocombustibles
anuales para el 2012; a principios de 2007, 37 gobernadores propusieron
aumentar esa cifra a 12 mil millones de galones para el año 2010; y en enero
pasado, el Presidente Bush la aumentó aún más, a 35
mil millones de galones para el 2017. Cada año se necesita seis mil millones de
galones de etanol para sustituir el aditivo del combustible conocido como MTBE (éter mitil tert-butílico: aditivo en gasolina anticolisión sin plomo),
el cual se está retirando de la circulación debido a sus efectos contaminantes
para las aguas subterráneas.
Brasil, que
actualmente produce aproximadamente la misma cantidad de etanol que los Estados
Unidos, lo extrae casi en su totalidad de la caña de azúcar. Al igual que los
Estados Unidos, Brasil comenzó su búsqueda de energía alternativa a mediados
del decenio de 1970. El gobierno ha ofrecido incentivos, ha establecido normas
técnicas y ha invertido en tecnologías de apoyo y la promoción del mercado. Ha
ordenado que todo el gasoil contenga un dos por ciento de biogasoil
para el 2008 y cinco por ciento de biogasoil para el
2013. Además ha exigido que la industria automotriz produzca motores que puedan
usar biocombustibles y ha elaborado estrategias de
amplio alcance para promover la industria y el uso de la tierra. Otros países
también se están sumando al uso del biocombustible.
En el Asia Sudoriental, se están desmontando y
quemando inmensas áreas de selva tropical para sembrar palmas de aceite
destinadas a la conversión en biogasoil.
Esta
tendencia tiene gran empuje. A pesar del descenso reciente, muchos
especialistas esperan que el precio del petróleo crudo se mantenga alto a largo
plazo. La demanda de petróleo continúa subiendo con mayor rapidez que los
suministros, y las nuevas fuentes de petróleo a menudo su explotación resulta
muy costosa o están ubicadas en zonas de riesgo político. Según las últimas
proyecciones de
El resultado
será una presión alcista en los precios del petróleo, lo que permitirá a los
productores de etanol y biogasoil pagar primas mucho
más altas por el maíz y las semillas oleaginosas de lo que se podía imaginar
hace sólo unos años. Mientras más altos sean los precios del petróleo, más
pueden subir los precios del etanol en tanto se mantenga competitivo, y más
productores de etanol podrán pagar por el maíz. Si el petróleo alcanzara los 80
dólares por barril, los productores de etanol pudieran pagar perfectamente más
de 5 dólares por fanega de maíz.
Con el
precio de las materias primas a tales alturas, la novedad del biocombustible provocaría una tensión significativa en
otras partes del sector agrícola. En realidad ya lo hace. En los Estados
Unidos, el crecimiento de la industria del biocombustible
ha dado lugar a incrementos no sólo en los precios del maíz, las semillas
oleaginosas y otros granos, sino también en los precios de los cultivos y
productos que al parecer no guardan relación. El uso de la tierra para cultivar
el maíz que alimente las fauces del etanol está reduciendo el área destinada a
otros cultivos. Los procesadores de alimentos que utilizan cultivos como los
guisantes y el maíz tierno se han visto obligados a pagar precios más altos
para mantener los suministros seguros; costo que a la larga, pasará a los
consumidores. El aumento de los precios de los alimentos también está golpeando
las industrias ganaderas y avícolas.
Según Vernon Eidman, profesor emérito
de administración agroindustrial en
Los
defensores del etanol a base de maíz argumentan que puede incrementarse la
superficie en acres y los rendimientos para satisfacer la demanda de etanol en
ascenso. Sin embargo, los rendimientos del maíz estadounidense han estado
aumentando en un poco menos del dos por ciento anual durante los últimos diez
años, e incluso aunque se duplicaran esos resultados no satisfarían la demanda
actual. En la medida que se siembren más acres de maíz, habrá que quitar
terreno a otros cultivos o a las zonas frágiles desde el punto de vista
ambiental, como las áreas protegidas por el Programa de Reserva de Conservación
del Departamento de Agricultura.
Además de
estas fuerzas fundamentales, las presiones especulativas han creado lo que
pudiera llamarse la "obsesión del biocombustible":
los precios están subiendo porque muchos compradores piensan que van a subir.
Los fondos de cobertura están haciendo enormes apuestas en el maíz y en el
mercado alcista desatado por el etanol. La obsesión del biocombustible
se está apropiando de las reservas de granos haciendo caso omiso de las
consecuencias evidentes. Al parecer, esta obsesión une a fuerzas poderosas,
incluido el entusiasmo de los motoristas por los vehículos grandes e
ineficientes en el uso del combustible y el sentimiento de culpa por las
consecuencias ecológicas de los combustibles basados en el petróleo. Sin
embargo, aun cuando el etanol haya creado oportunidades para que el sector
agroindustrial, los especuladores y algunos granjeros obtengan enormes
ganancias, ha alterado los flujos tradicionales de los productos básicos y los
patrones del comercio y el consumo, dentro y fuera del sector agrícola.
Esta
obsesión creará un problema diferente si los precios del petróleo bajan debido
a, digamos, una recesión en la economía mundial. Con el petróleo a 30 dólares
el barril, la producción de etanol ya no sería rentable a menos que el maíz se
vendiera a menos de 2 dólares la fanega, y eso significaría un retorno a los
malos tiempos de los bajos precios para los granjeros estadounidenses. Las
instalaciones industriales de etanol que no cuenten con el capital suficiente
para llevar a cabo sus operaciones estarían en peligro, y las cooperativas
propiedad de los granjeros serían especialmente vulnerables. Los pedidos de
subvenciones, exigencias de pago y ventajas fiscales se harían más estridentes
de lo que son ahora: se clamaría por el rescate masivo de una industria
sobredimensionada. En ese momento, las principales inversiones que se hayan
hecho en los biocombustibles comenzarían a verse como
una apuesta fallida. Por otra parte, si los precios del petróleo se sostienen
alrededor de los 55-60 dólares, los productores de etanol pudieran pagar de $3.65
a $4.54 por una fanega de maíz y arreglárselas para tener una ganancia normal
del 12 por ciento. Pase lo que pase en el mercado del petróleo, la ofensiva por
la independencia energética, la cual ha sido la justificación básica de las
enormes inversiones y los subsidios a la producción de etanol, ya hizo a la
industria dependiente de los altos precios del petróleo.
CORNUCOPIA
Una de las
causas fundamentales del problema es que la industria de los biocombustibles ha estado dominada desde hace mucho tiempo
no por las fuerzas del mercado sino por la política y los intereses de un
pequeño grupo de grandes empresas. El maíz se ha convertido en la material
prima principal aun cuando los biocombustibles
pudieran fabricarse de manera más eficiente a partir de una variedad de otras
fuentes, como los pastos y las virutas de madera, si el gobierno financiara la
necesaria investigación y desarrollo. Pero en los Estados Unidos, por lo menos,
el maíz y la soya se han utilizado como insumos principales durante muchos años
gracias en gran medida a los esfuerzos de los grupos de presión de los
cultivadores de maíz y soya y a
Desde
finales del decenio de 1960,
En parte
como resultado del apoyo del gobierno, el etanol (y en menor medida el biocombustible) es actualmente un componente importante en
los sectores agrícola y energético de los Estados Unidos. Además del crédito
fiscal del gobierno federal para el etanol de 51 centavos por galón, los
pequeños productores obtienen una reducción tributaria de 10 centavos por galón
en los primeros 15 millones de galones que ellos produzcan. Existe también la
“norma de combustible renovable”, el nivel normativo de combustible no fósil
que se debe emplear en los vehículos motores, que ha dado lugar a una guerra de
apuestas políticas. A pesar de los ya altos subsidios del gobierno, el Congreso
está considerando prodigar más dinero a los biocombustibles.
La legislación relativa al proyecto de ley agrícola de 2007 presentado por el
representante Ron Kind (demócrata por Wisconsin) exhorta a aumentar las garantías de los
préstamos a los productores de etanol de 200 millones de dólares a 2 mil
millones. Los defensores del etanol producido del maíz han racionalizado los
subsidios señalando que una mayor demanda de etanol aumenta los precios del
maíz y reduce los subsidios a los productores de este grano.
La industria
del etanol también se ha convertido en escenario del proteccionismo en la
política comercial estadounidense. A diferencia de las importaciones de
petróleo, que entran en el país libre de impuestos, la mayoría del etanol que
actualmente se importa en los Estados Unidos lleva un arancel de 54 centavos
por galón, en parte porque el etanol de menor precio procedente de países como
Brasil amenaza a los productores estadounidenses. (La caña de azúcar brasileña
puede convertirse en etanol de manera más eficiente que el maíz
estadounidense.)
MATAR DE INANICION A LOS HAMBRIENTOS
Los biocombustibles pudieran tener efectos todavía más
devastadores en el resto del mundo, sobre todo en los precios de los alimentos
básicos. Si el precio del petróleo se mantiene elevado –lo que es probable –las
personas más vulnerables a las subidas de precio provocadas por la fiebre de
los biocombustibles serán las de los países afectados
por la escasez de alimentos y de importaciones de petróleo. El riesgo es común
para una buena parte del mundo subdesarrollado: en el 2005, según datos de
Incluso los
grandes exportadores de petróleo que invierten sus petrodólares en la compra de
alimentos, como México, no pueden eludir las consecuencias de los incrementos
de los precios de los alimentos. A finales del 2006, el precio de la harina
para elaborar tortillas en México, que recibe el 80 por ciento de sus
importaciones de maíz de los Estados Unidos, se duplicó en parte a causa del
aumento de los precios del maíz estadounidense de
El Instituto
Internacional de Investigaciones sobre Políticas Alimentarias
(IFPRI), en Washington, D.C., ha presentado estimados
aleccionadores sobre la posible repercusión internacional de la creciente
demanda de biocombustibles. Mark
Rosegrant, director de una de las divisiones del IFPRI, y sus colegas prevén que en vistas de que los
precios del petróleo continúan aumentando, el crecimiento vertiginoso de la
producción de biocombustibles elevará los precios del
maíz en un 20 por ciento para el 2010 y en un 41 por ciento para 2020. Se
pronostica de igual modo que los precios de las semillas oleaginosas, entre las
que se incluyen la soya, la colza y el girasol, aumenten en un 26 por ciento
para el 2010 y en un 76 por ciento para el 2020, y los precios del trigo en un
11 y en un 30 por ciento para el 2010 y el 2020, respectivamente. En las zonas
más pobres de África subsahariana, Asia y América
Latina, donde la yuca constituye un alimento básico, se espera que el precio
crezca en un 33 por ciento para el 2010 y en un 135 por ciento para 2020. Los
incrementos de precio previstos pudieran atenuarse si los rendimientos de los
cultivos se elevan a niveles considerables o si se viabiliza la
comercialización de la producción de etanol a partir de otras materias primas
como (árboles y hierba). No obstante, a menos que se modifiquen de forma
significativa las políticas relacionadas con biocombustibles,
es poco probable que ello suceda.
La
producción de etanol a partir de la yuca pudiese representar una seria amenaza
a la seguridad alimentaria de los más pobres del
mundo. La yuca, un tubérculo tropical similar a la papa, también conocida como
mandioca, aporta un tercio de las necesidades calóricas
de la población de África subsahariana y constituye
el alimento básico de más de 200 millones de los habitantes más pobres de
África. En muchos países tropicales, es el alimento al que las personas
recurren cuando no pueden costear otros. También es una importante reserva
cuando se malogran otros cultivos porque puede sembrarse en suelos pobres y en
condiciones áridas y además puede dejarse en los campos para cosecharla cuando
sea necesario.
Gracias a su
alto contenido de almidón, la yuca también es una fuente excelente de etanol.
Como la tecnología para convertirlo en combustible se va perfeccionando, muchos
países – entre los que se incluyen China, Nigeria y Tailandia –están
contemplando la posibilidad de dedicar mayores volúmenes de ese cultivo a ese
fin. Si los pequeños agricultores de los países en desarrollo lograsen
convertirse en suministradores de esta industria incipiente, se beneficiarían
con el aumento de los ingresos. Sin embargo, la historia de la demanda
industrial de los cultivos agrícolas en esos países sugiere que serán los
grandes productores los más beneficiados. La consecuencia probable de un auge
en la producción de etanol a partir de la yuca es que un creciente número de
pobres tendrá que esforzarse todavía más para alimentarse.
Los
participantes en
En una
investigación sobre la seguridad alimentaria mundial
que realizamos en el 2003, pronosticamos que de acuerdo con las tasas de
crecimiento económico y demográfico, la cifra de hambrientos del mundo se
reduciría en un 23 por ciento, casi 625 millones de personas, para el 2025,
siempre que la productividad agrícola creciera de forma tal que se pudiesen
mantener constantes los precios relativos de los alimentos. Sin embargo, si los
demás factores no varían, se elevan los precios de los alimentos básicos a
causa de la demanda de biocombustibles, como sugieren
las proyecciones del IFPRI, la cantidad de personas
que en el mundo no tienen su seguridad alimentaria
garantizada aumentará a más de 16 millones cada vez que se incremente en un uno
por ciento el precio real de los alimentos básicos. De ser así, para el 2025
podría haber mil doscientos millones de personas hambrientas, 600 millones más
que la cifra antes prevista.
Los más
pobres del mundo ya invierten entre el 50 y el 80 por ciento de los ingresos
totales de sus hogares a la compra de alimentos. Para los muchos que entre
ellos son trabajadores agrícolas sin tierra o agricultores rurales de
subsistencia, un aumento significativo en los precios de los alimentos básicos
equivaldrá a desnutrición y hambre. Algunos caerán del borde de la subsistencia
al abismo de la inanición y muchos más morirán a causa de una multitud de
enfermedades relacionadas con el hambre.
¿Y por qué?
Beneficios ambientales limitados en el mejor de los casos. Aunque es importante
pensar en métodos para desarrollar la energía renovable, también se deben
analizar cuidadosamente las entusiastas afirmaciones de que los biocombustibles son “ecológicos”. A menudo se considera que
el etanol y el biogasoil no degradan el medio
ambiente porque su base es biológica en lugar de petrolera. De hecho, aun
cuando toda la cosecha de maíz de los Estados Unidos se utilizara para producir
etanol, ese combustible solo sustituiría el 12 por ciento del consumo actual de
gasolina de los Estados Unidos. La idea del etanol como alternativa ecológica a
los combustibles fósiles reafirma la quimera de la independencia energética y
de desvinculación de los intereses de los Estados Unidos de un Oriente Medio
cada vez más turbulento.
¿Deben
utilizarse el maíz y la soya como cultivos para la producción de combustible?
La soya y en particular el maíz son cultivos en hilera que contribuyen a la
erosión del suelo y a la contaminación del agua y requieren grandes cantidades
de fertilizantes, pesticidas y combustible para la plantación, cosecha y
secado. Constituyen la causa fundamental del derrame de nitrógeno –la peligrosa
fuga de nitrógeno de los campos cuando llueve- del tipo que ha creado la
llamada zona de la muerte en el Golfo de México, un área del océano del tamaño
de Nueva Jersey que tiene tan poco oxigeno que apenas
admite la vida. En los Estados Unidos, el maíz y la soya se cosechan
generalmente como cultivos de rotación porque la soya le agrega nitrógeno al
suelo que el maíz necesita para crecer. Pero como el maíz desplaza cada vez más
a la soya como fuente principal de etanol, se cultivará constantemente lo que a
la vez requerirá aumentos sustanciales de fertilizantes nitrogenados y agravará
el problema de la pérdida de nitrogeno.
El etanol
que se obtiene a partir del maíz tampoco es un combustible muy eficiente. Los
debates respecto del “equilibrio de energía neta” de los biocombustibles
y la gasolina –la relación entre la energía que producen y la energía necesaria
para producirlos – ha hecho furor durante decenios. Por el momento, el etanol a
partir del maíz parece contar con más adeptos que la gasolina y el biogasoil más que gasoil del petróleo, pero no en gran
medida. Los científicos del Laboratorio Nacional Argonne
y del Laboratorio Nacional de Energía Renovable han calculado que la relación
de energía neta de la gasolina es 0.81, resultado que indica que la entrada es
mayor que la salida. Por otra parte, este tipo de etanol tiene una relación que
oscila entre 1.25 y 1.35, que es mejor que si fuera equivalente. El gasoil del
petróleo tiene una proporción de energía de 0.83, comparado con el del biogasoil que se produce a partir de la soya que oscila
entre 1.93 y 3.21. (El biogasoil producido a partir
de otras grasas y aceites, como la grasa de restaurante puede ser más eficiente
desde el punto de vista energético). Se observan resultados similares cuando se
comparan los biocombustibles con gasolina utilizando
otros índices de impacto ambiental como las emisiones de gases de efecto
invernadero.
El ciclo
total de la producción y utilización del etanol que se obtiene del maíz emite
menos gases de efecto invernadero que el de la gasolina, pero solo entre un 12
y un 26 por ciento. La producción y utilización de biogasoil
emite entre un 41 y un 78 por ciento menos de estos gases que la producción y
utilización de combustibles gasoil a partir del petróleo.
Otro punto
de comparación son las emisiones de gases de efecto invernadero por milla
recorrida por un vehículo, donde se tiene en cuenta la eficiencia relativa del
combustible. Si se utilizan mezclas de gasolina con un 10 por ciento de etanol
producido con maíz, en lugar de gasolina pura, se disminuyen las emisiones en
un 2 por ciento. Si la mezcla contiene un 85 por ciento de etanol (que solo los
vehículos de combustible flexible pueden utilizar) las emisiones de gas de
efecto invernadero disminuyen aun más: en un 23 por ciento si el etanol se
obtuvo del maíz, y en un 64 por ciento si fue de celulosa. De igual modo, el
gasoil que contiene un 2 por ciento de biogasoil
emite 1.6 por ciento menos de gases de efecto invernadero que el gasoil de
petróleo, mientras que las mezclas con un 20 por ciento de biogasoil
emiten 16 por ciento menos y el biogasoil puro
(también solo para uso en vehículos especiales emite 78 por ciento menos.
Por otra
parte, el biogasoil puede aumentar las emisiones de
óxido de nitrógeno, que contribuye a la contaminación ambiental. En resumen,
las virtudes “ecológicas del etanol y del biogasoil
son modestas cuando estos combustibles se producen a partir del maíz y de la
soya que son cultivos de hileras que consumen mucha energía y son altamente
contaminantes.
Los
beneficios de los biocombustibles son mayores cuando
se utilizan otras plantas que no incluyen al maíz o aceites no procedentes de
la soya. El etanol producido totalmente de celulosa (que se encuentra en los
árboles, hierba y otras plantas) tiene una proporción de energía de entre 5 y 6
y emite entre 82 y 85 por ciento menos de gases de efecto invernadero que la
gasolina. Muchos afirman que en la medida en que el maíz se torne más escaso y
más caro, la industria del etanol centrará cada vez más su atención en la
hierba, árboles y residuos de cosechas como la paja de arroz y el trigo y los
tallos del maíz. El pasto y los árboles pueden cosecharse en tierras no aptas
para la siembra de cultivos alimentarios o en climas hostiles para el maíz y la
soya. Descubrimientos recientes en el campo de las enzimas y las tecnologías de
la gasificación han tornado más fácil la extracción de celulosa en plantas
leñosas y en la paja. Los experimentos de campo indican que los pastizales
perennes podrían convertirse en una fuente promisoria de biocombustible
en el futuro.
Sin embargo,
por ahora, los costos de recolección, transportación y conversión de la materia
de esas plantas son muy elevados, lo que significa que el etanol procedente de
la celulosa todavía no es viable desde el punto de vista comercial cuando se compara
con las economías de escala de la producción actual basada en el maíz. El
administrador de una planta de etanol en el Medio Oeste ha calculado que el
combustible necesario para una planta de etanol alimentada con césped, una
alternativa muy discutida, necesitaría una carga de césped de un camión con
remolque cada seis minutos, 24 horas al día. Las dificultades logísticas y los
costos de convertir la celulosa en combustible, aparejada con los subsidios y
las políticas que actualmente favorecen la utilización del maíz y la soya hacen
que sea irreal la idea de que el etanol a partir de la celulosa se convierta en
una solución en el próximo decenio. Hasta tanto ocurra esto, depender más de la
caña de azúcar para producir etanol en los países tropicales resultaría más
eficiente que utilizar maíz y no entrañaría el uso de un alimento básico.
El futuro
puede ser más luminoso si se toman las medidas adecuadas en estos momentos.
Limitar la dependencia de los Estados Unidos de los combustibles fósiles
requiere un programa abarcador de conservación de energía. En lugar de promover
más autorizaciones, ventajas fiscales y subsidios para los biocombustibles,
el gobierno de los Estados Unidos debe contraer un importante compromiso de
aumentar sustancialmente la eficiencia energética en los vehículos, viviendas y
fábricas; estimular el uso de fuentes de energía alternativas como la energía
solar y la energía eólica; invertir en investigaciones para mejorar la
productividad agrícola y elevar la eficiencia de los combustibles obtenido de
la celulosa. La obstinación de Washington en cuanto a la producción de etanol a
partir del maíz ha distorsionado el programa nacional y alejado su atención del
desarrollo de una estrategia amplia y equilibrada. En marzo, el Departamento de
Energía de los Estados Unidos anunció que invertiría hasta 385 millones de
dólares en 6 biorefinerias destinadas a convertir la
celulosa en etanol. Ese es un paso prometedor en la dirección correcta.
En el Clima
Espacial se reactiva el sol.
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Nuevamente nuestra estrella genera
una mancha que produce sonidos, después de casi 2 meses de relativa
inactividad en la que el promedio de manchas solares fue de tan solo http://www.heliotown.com/Solar_burst_May_15_2005_1532_UT.html |
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El 16 de mayo de 2007 se contaron 37
manchas en la superficie solar visible, y en la parte oculta del sol, la
imagen holográfica que genera el telescopio espacial SOHO muestra que la
mancha 953 continua activa y podría reaparecer en 12 días, el viento solar
incidió a nuestro planeta a una velocidad de 308.1 km/s
con una densidad de 2.6 protones por centímetro cubico. Existen 2 hoyos en la corona solar, por
los cuales han fluido 2 corrientes de viento solar, se pronostica que
llegaran a El campo magnético interplanetario se
reporta estable con una lectura de 4.5 nanoteslas. |
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Los científicos prevén que el mínimo de
actividad solar esta ocurriendo durante los primeros 5 meses del 2007, no
obstante se visualiza que el próximo máximo solar será uno de los más
intensos registrados en la historia, esto para el año 2011 y 2012. En otro aspecto que no es ajeno al
llamado Clima Espacial, se han registrado hasta el 16 de mayo de 2007, 861
asteroides potencialmente peligrosos, destacando este mes el 1862 Apolo, de |
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Se forma fuera
de temporada la primera tormenta tropical de Atlántico.
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La primera tormenta tropical del
Atlántico ya apareció, fue llamada Andrea, no afectará al territorio de
la República Mexicana, Andrea se ha adelantado a la temporada de
ciclones tropicales en el océano Atlántico, lo que por si mismo ya consiste
en una anomalía climática. |
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El 9 de mayo el Centro Nacional de
Huracanes, en Florida informó de la aparición de este meteoro, para el día 10
se debilitó a depresión subtropical y aun esta siendo vigilada pues su
recorrido pasa enfrente de la costa este de los Estados Unidos, frente a
Florida. Andrea, el primer ciclón tropical de la
temporada, alcanzó vientos de hasta Su posición el 10 de mayo fue a |
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En caso de ocurrir una variación significativa,
emitiremos otra nota sobre Andrea, el primer ciclón tropical del Atlántico,
en una temporada en la que los pronósticos varían semana a semana, pues se ha
mencionado que ocurrirán entre 15 y 19 tormentas tropicales en el Atlántico,
de la cuales de De tal forma que se podría repetir en
2007 la tremenda temporada de huracanes intensos que se manifestaron en 2005. |
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Predicen temporada
de huracanes ‘por encima de lo normal’
Prevén meteorólogos intensa temporada de huracanes; predicen que podría
haber entre tres y cinco ciclones ‘importantes’ en el Atlántico
Brasil demuestra que
reduciendo la deforestación se detiene el calentamiento global.
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Para los entendidos es un secreto a
voces el hecho de que la deforestación tropical es una de las principales
causas del calentamiento global, no obstante, estudios recientes del Centro
de Investigación Woods Hole
demuestran que durante los años de sequia severa
los incendios forestales pueden duplicar sus emisiones de gases de efecto de
invernadero, lógicamente si la tala de arboles se
reduce se incrementa la cantidad de lluvias y con ello la disminución de los
incendios. |
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El equipo internacional de
investigadores del clima del centro Woods Hole, ha encontrado que la reducción de la deforestación
en Brasil podría significar para mediados de este siglo una reducción de
hasta un 12% de emisiones de gases de invernadero, con lo que la atmósfera se
mantendría en los niveles que los científicos clasifican como seguros. Brasil más que cualquier otro país se ha
avocado a la tarea de reducir las emisiones de gases nocivos, en lo que
respecta a la disminución de la tala de arboles,
desde 2004 en esa nación sudamericana se han creado 20 millones de hectáreas
de reservas, y parques ecológicos en la región del amazonas. Aunque todo esto era obvio para los
expertos, ahora la comunidad científica aporta un antecedente histórico para
que los políticos de muchos países tomen medidas similares, ya que los
resultados ahora son más que inminentes. |
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Los resultados de estas
investigaciones además de ser publicados en la revista Science,
fueron presentados en el panel de discusión de El modelo de conservación aplicado en
Brasil ha dado los buenos resultados que esperábamos todos los que hemos
despertado a la conciencia plena de hacer algo, cualquier pequeña acción en
contra del calentamiento global, ahora corresponde a la mayoría de las
naciones aplicar los métodos utilizados en la nación más grande de Sudamérica
en pro de la conservación de los “pulmones naturales” del mundo, los
maravillosos bosques tropicales. |
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Por el cambio climático
México podría ser un desierto en el norte y una laguna en el sureste.
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El presidente del Instituto Autónomo de
Investigaciones Ecológicas, Luis Manuel Guerra,
explicó que debido al cambio climático dentro de 18 años los cambios
climáticos generados por el calentamiento global podrían convertir a México
en un vasto desierto en la zona norte y grandes inundaciones en el sureste y
el golfo por el incremento en el nivel de los océanos. |
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Guerra aseveró que el desierto crece Tanto en el caso de la desertificación de
la tierra como en el de las inundaciones, se prevén migraciones
multitudinarias de los habitantes que se verían afectados por estos cambios
climáticos, al menos uno por ciento de la población total, es decir 1 millón
600 mil personas deberán de buscar otro lugar para vivir. Guerra declaró “En algunos casos, sobre
todo en Matamoros, Tamaulipas, el agua llegará hasta |
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El presidente Felipe Calderón
próximamente dará a conocer |
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