SAN JUAN DE LA CRUZ (1.542 AL 1.591)

 

“Coplas hechas en un éxtasis de harta contemplación”

 

 

 

Entréme donde no supe

y quédeme no sabiendo

toda ciencia transcendiendo

 

Yo no supe donde entraba,

pero cuando allí me vi,

sin saber dónde me estaba,

grandes cosas entendí;

no diré lo que sentí,

que me quedé no sabiendo,

toda ciencia transcendiendo.

 

De paz y de piedad

era la ciencia perfecta

en profunda soledad

entendida como recta;

era cosa tan secreta

que me quedé balbuciendo,

toda ciencia transcendiendo.

 

Estaba tan embebido,

tan absorto y ajenado

que se me quedó mi sentido

de todo sentir privado

y el espíritu dotado

de un entender no entendiendo,

toda ciencia transcendiendo.

 

El que allí llega de vero

de si mismo desfallece;

cuanto sabía primero

mucho bajo le parece

y su ciencia tanto crece

que se queda no sabiendo,

toda ciencia transcendiendo.

 

Cuanto más alto se sube

tanto menos se entendía,

que es la tenebrosa nube

que a la noche esclarecía;

por eso quién la sabía

queda siempre no sabiendo,

toda ciencia transcendiendo.

 

Este saber no sabiendo

es de tan alto poder

que los sabios arguyendo

jamás le pueden vencer;

que no llega su saber

a no entender entendiendo

toda ciencia transcendiendo.

 

Y es de tan alta excelencia

aqueste sumo saber

que no hay facultad ni ciencia

que la puedan emprender;

quien se supiere vencer

con un no saber sabiendo

irá siempre transcendiendo.

 

Y si lo queréis oír;

consiste esta suma ciencia

en un subido sentir

de la Divinal Esencia;

es obra de Su clemencia

hacer quedar no entendiendo,

toda ciencia transcendiendo.

 

COPLAS DEL ALMA QUE PENA POR VER A DIOS

 

Vivo sin vivir en mí

 y de tal manera espero

que muero porque no muero

 

En mí yo no vivo ya

y sin Dios vivir no puedo;

pues sin Él y sin mí quedo,

este vivir ¿qué será?.

Mil muertes se me hará,

pues mi misma vida espero,

muriendo porque no muero.

 

Esta vida que yo vivo

es privación de vivir,

y así es continuo morir

hasta que viva contigo.

¡Oye, mi Dios, lo que digo:

que esta vida no la quiero,

que muero porque no muero!

 

Estando ausente de ti

¿qué vida puedo tener

sino muerte padecer

la mayor que nunca vi?.

Lástima tengo de mí,

pues de suerte persevero

que muero porque no muero.

 

El pez que del agua sale

aun de alivio no carece

que en la muerte que padece

al fin la muerte le vale.

¿Qué muerte habrá que se iguale

a mi vivir lastimero,

pues si más vivo más muero?.

 

Cuando me pienso aliviar

de verte en el sacramento,

háceme más sentimiento

el no te poder gozar;

todo es para más penar

por no verte como quiero

y muero porque no muero.

 

Y si mi gozo, Señor,

con esperanza de verte,

en ver que puedo perderte

se me dobla mi dolor;

viviendo en tanto pavor

y esperando como espero,

muérome porque no muero.

 

¡Sácame de aquesta muerte,

mi Dios, y dame la vida;

no me tengas impedida

en este lazo tan fuerte;

mira que peno por verte

y mi mal es tan entero,

que muero porque no muero!.

 

Lloraré mi muerte ya

y lamentaré mi vida

en tanto que detenida

por mis pecados está.

¡Oh mi Dios!, ¿cuando será

cuando yo diga de vero:

vivo ya porque no muero?

 

 

 

 

SANTA TERESA DE JESÚS (1.515-1.582)

 

VIVO SIN VIVIR EN MI

 

Vivo sin vivir en mi,

y tan alta vida espero,

que muero porque o muero.

 

Vivo ya fuera de mi,

después que muero de amor,

porque vivo en mi Señor,

que me quiso para Sí.

Cuando el corazón le di

Puso en él este letrero;

Que muero porque no muero.

 

Aquesta divina unión

del amor en que yo vivo,

ha hecho a Dios mi cautivo

y libre mi corazón.

Y causa en mi tal pasión

ver a Dios mi prisionero,

que muero porque no muero.

 

¡Ay que larga es esta vida!,

¡qué duros estos destierros!,

¡esta cárcel, estos hierros,

en que el alma está metida!.

Sólo esperar la salida

me causa dolor tan fiero,

que muero porque no muero.

 

¡Ay que vida tan amarga,

do no gozar al Señor!,

porque, si es dulce el amor,

no lo es la esperanza larga.

Quíteme Dios esta carga,

mas pesada que el acero,

que muero porque no muero.

 

Sólo con la confianza

vivo de que he de morir,

porque, muriendo, el vivir

me asegura mi esperanza.

Muerte, do el vivir se alcanza,

no te tardes que te espero,

que muero porque no muero.

 

Mira que el amor es fuerte:

vida no me seas molesta;

mira que solo te resta,

para ganarte, perderte.

Venga ya la dulce muerte,

venga el morir muy ligero,

que muero porque no muero.

 

Aquella vida de arriba,

que es la vida verdadera,

hasta que esta vida muera,

no se goza estando viva.

Muerte, no me seas esquiva;

viva muriendo primero,

que muero porque no muero.

 

Vida, ¿qué puedo yo darle

a mi Dios que vive en mí,

si no es perderte a ti,

para mejor a Él gozarle?.

Quiero muriendo alcanzarle,

pues a El solo es al que quiero:

Que muero porque no muero.

 

 

 

BUSCATE EN MI

 

Alma, buscarte has en Mí,

y a Mí buscarte has en ti.

 

De tal suerte pudo amor,

alma, en Mí te retratar,

que ningún sabio pintor

supiera con tal primor

tal imagen estampar.

 

Fuiste por amor criada

hermosa, bella y así

en mis entrañas pintada;

si te perdieres, mi amada,

alma, buscarte has en Mí.

 

Que Yo sé que te hallarás

en mi pecho retratada,

que si te ves, te holgarás,

Viéndote tan bien pintada.

 

Y si acaso no supieres

dónde me hallarás a Mí,

no andes de aquí para allí.

Si no, si hallarme quisieres,

a Mí buscarme has en ti.

 

Porque tú eres mi aposento,

eres mi casa y morada,

y así llamo en cualquier tiempo,

si hallo en tu pensamiento

estar la puerta cerrada.

 

Fuera de ti no hay buscarme,

porque para hallarme a Mí

bastará solo llamarme;

que a ti iré sin tardarme,

y a Mí buscarme has en ti.