SOBRE LO DIVINO Y LO HUMANO
Asunto: El Infierno
Si ustedes
me permiten deseo comentar sobre el tema del Infierno que en el último mensaje
del "Secreto de las Estrellas" de cuya página soy asiduo lector, se
permitieron publicar.
¿Existe o
no? Para responder es preciso profundarse en la Teología y en la Filosofía. La
cuestión de la existencia es la misma acerca de la existencia de Dios. ¿Dios
existe o no? Ni el Infierno ni el Cielo
son creatura o sea forman parte de la Creación, porque Dios no puede crearse a
sí mismo y no puede crear algo que no es Él, porque de ser así habría el
Principio de Contradicción: una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo.
Dios dice de Sí mismo que: ES. "Yo Soy Aquel que Es". Y afirma que
éste es Su Nombre para siempre. Si Dios dice que Es y que el Ser es su nombre
para siempre, está fuera de Él la posibilidad de crear algo que no sea Él o que
no sea por si mismo. Por tanto el Infierno, no siendo creado y por eso no
siendo creatura: No existe. No existe porque está fuera de la Creación. Crear
algo que no es, es una contradicción. Y Dios NO ES una contradicción porque Él
dice que: ES. Este mismo raciocinio Filosófico cabe para el Cielo. El Cielo ES,
porque reúne todas las cualidades de Dios que ES y si Es, entonces, no puede
ser Creatura y, portanto, creado. Si ni el Infierno y
ni el Cielo existen porque no son creaturas, ¿cómo se explica lo de la Escritura que dice: "Id, malditos de mi Padre al fuego eterno, creado...".
Primero.
Fuego. ¿Qué fuego? Tomás de Aquino dice: de un fuego moral, no físico, se puede
admitir: un fuego del espírito. El fuego del espírito a través del cual éste se consume sin consumirse,
porque el espírito no es algo físico, material,
temporal y si energético o sea: LUZ, entonces, la expresión "que se
consume sin consumirse" se refiere a quien le falta la visión y la
vivencia de la LUZ y por eso se consume, pero esta falta no lo consume, no lo
acaba, porque todavía no fue consumido en su ser, continúa siendo LUZ, mas, LUZ
que le falta la visión y la intimidad de la LUZ que es Dios. Así entendemos que
el Infierno es obra de la propia Creatura y no de Dios. La Creatura crea su
Infierno cuando de forma ontológica y amorosa, conscientemente través del uso
de su libre albedrío, se elige a sí mismo y no a Dios o sea: al SER. Por eso
los místicos, en particular, afirman que el Infierno como el Cielo
son estados del Alma. Creo yo que todos ya hemos pasado por "estados del
Alma" infernales y celestiales. Hemos sentido el Infierno y el Cielo. ¿En
qué estado cada uno de nosotros nos sentimos referente a Dios? Lo que cada uno
siente le dice claramente en qué relación está con Dios: si de infierno o si de
Cielo. Así podemos ver que el Infierno y el Cielo son estados del alma. Los
estados emocionales de adhesión o de rechazo. La Emoción que sentimos referente
al Ser en sí mismo es la que nos dice con absoluta claridad de nuestra real
situación referente al Infierno o al Cielo.
El Infierno
existe, sí; pero existe por un proceso de rechazo consciente y libre de la
creatura inteligente. Su existencia parte de la creatura y no de Dios. Parte
del alejamiento de Dios por parte de la Creatura, libremente elegido y querido.
Ese alejamiento es el fuego que consume el espírito
de la Creatura; la angustia; el terror; el abandono; la ira; y todas las
emociones adjuntas de sentirse rechazada, no porque Dios la rechazó, sino
porque ella misma eligió rechazar a Dios de sí misma. Este rechazo, esta
elección por ella libremente practicada, es lo que provoca su infierno.
La palabra
"Creado" se refiere a los ángeles y no a Dios o sea: se refiere
a la Creatura que crea ese estado de rechazo porque quiere, ama ese estado, le
gusta y por eso lo elige. Es una elección contra Dios y este tipo de elección
es la que se encuadra muy bien con el sentido de la palabra: Adversario o sea:
Satanás.
Llama la
atención la expresión que dice: Id, malditos de mi
Padre al fuego eterno"... No dice: "Id
malditos de mi Padre eternamente al fuego eterno"... El fuego en sí es
eterno o sea: ese fuego provocado por el rechazo de Dios de parte
del alma, ese: es eterno y tiene que ser eterno, pero, la permanencia en
ese fuego no es eterna. Sin duda, creo yo y conmigo muchos místicos, San Juan
de la Cruz, Santa Teresa, y en especial todos los que de alguna manera han
tenido alguna experiencia de Dios y por eso son místicos, la permanencia
en el infierno no es por toda la eternidad, pues, esto significaría que Dios
guarda un cierto recelo de ese rechazo y por tanto no perdona, lo que desdice
totalmente la Naturaleza de Dios, Dios ES y si Es, el amor o sea, la plenitud
del SER le pertenece y por eso ama, esto es como los místicos explican el amor
de Dios, la permanencia en el infierno no será eterna. Dios tendrá piedad,
misericordia, amor porque ES y por amor traerá de vuelta esas almas.
Es lo que
deseaba comentar. Agradézcoles la oportunidad que me
ofrecieron para hablar de este tema.
Atentamente.
10-05-07
Juan Aguirre
Plan de salvación
Para empezar, la gente considera que hay fechas importantes en su
vida, como por ejemplo cuando uno cumple años, o cuando uno contrae matrimonio,
cuando tiene un hijo, etc. Pero hay una fecha de suma importancia que casi
nadie considera: la fecha en la que uno muere. La muerte llega sin aviso, un
día podes estar haciendo normalmente tu trabajo, y al día siguiente estar en un
cajón.
Pero la pregunta es ¿Por qué es importante el día de la muerte? La
respuesta es simple: después de la muerte hay un JUICIO. Hebreos
9:27 esta establecido que los seres
humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio.
Objeciones
que se pueden presentar:
· Yo no creo nada, todo se termina en la muerte. Bueno usted elige creer o no, pero tenga en
cuenta que está siendo prevenido de antemano de que va a haber un juicio, sería
prudente que por lo menos usted se pregunte a sí mismo, ¿y si fuera cierto QUE?
· Vos estás citando
Vale
preguntar ¿Por qué va a ser ese juicio? Nunca que se hace un juicio puede ser
por algo bueno, si se hace es porque se considera que ocurrió algo irregular, o
algo malo. Naturalmente un juicio puede tener dos sentencias: inocente o
culpable. La causa del juicio es el PECADO.
Romanos 3:23 pues
TODOS han pecado, y están privados de la gloria de Dios.
Objeciones
que se pueden presentar:
· Yo no pequé nunca.
Pecar no es solo asesinar personas o cometer violaciones, también es el simple
hecho de mentir. Ahora piense si usted nunca dijo una mentira. Si usted es
sincero se va a dar cuenta que no solo usted, sino que todos mentimos alguna
vez. También puede ser que diga -yo nunca
engañe a mi esposa-, pero con el solo hecho de mirar y codiciar a otra
mujer está adulterando con ella en su pensamiento, y eso es un pecado. El
pecado no es solo el accionar, es también el pensar o el sentir.
· El pecado no existe.
Si usted realmente cree que el pecado no existe, respetamos su pensamiento.
Pero hay una cosa que usted SI sabe que existe, y es su conciencia. Cualquier
cosa que usted haga, sabe interiormente que está actuando en forma correcta o
incorrecta. Y si esto no ocurre es porque usted quemó su conciencia, es decir,
si su conciencia lo acusaba de algo pero usted no le hacía caso, llego el
momento en que su conciencia no le dijo más nada. Pero en algún momento pasado su
conciencia estuvo actuando.
· Si yo pequé, pero voy a pagar mi pecado en el purgatorio. Si el purgatorio existe entonces ¿porque la
palabra purgatorio NO aparece en
Para
empeorar más la situación, no sólo tenemos pecado, sino que también tenemos una
naturaleza pecaminosa desde que nacemos, que hace que continuemos pecando.
Usted no puede asegurar que no va a volver a pecar en el futuro. Por más que se
dé cuenta ahora de que tiene pecado, no por eso va a poder dejar de pecar. ¿Cuándo vio un niño que le diga a otro -toma esto es TUYO!!- Seguramente era un objeto dañino. Lo primero
que dice un niño es MÍO!!-
Es ese egoísmo que caracteriza al ser humano desde que nace. Y el egoísmo es
pecado. ¿Quiere saber algo más terrible? Todos somos naturalmente ENEMIGOS de
Dios, nuestra naturaleza pecaminosa no se sujeta a Dios.

Dios
es santo y no puede estar en contacto con el pecado, Dios no tolera el pecado.
El pecado nos separa de él. Ahora piense, si usted tiene pecado y se presentara
ante Dios en ese juicio que habíamos dicho al principio, ¿cual cree que sería
la sentencia? Dios lo sabe todo, nadie puede engañarlo. No existe el soborno,
los arreglos, no hay nada que usted pueda hacer para cambiar esa sentencia.
Dios es un Dios de justicia. Romanos 2:5-6 pero por tu obstinación y tu corazón duro,
sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios
revelará su JUSTO JUICIO. Porque Dios pagará a cada uno según lo que merezcan
sus obras.
Objeciones
que se pueden presentar:
· Dios es bueno, Cuando estemos en ese juicio nos va a perdonar a
todos. Si así es, Dios es
bueno, es por eso que nos dejo establecido por medio de la ley lo que está bien,
y lo que está mal. Si Dios fuese malo, no habría dejado esa guía. Si usted
conoce la ley de Dios, y la desobedece está pecando voluntariamente. La
realidad es que Dios va a pagar a cada uno según sus obras. Es una ilusión
falsa pensar que cuando uno esté en ese juicio va a salir impune.
· Yo me siento mal por las cosas malas que hice, es por eso que
cuando esté en ese juicio Dios me va a perdonar. Sentirse mal o sentir remordimiento por
algo no quita la mancha de pecado. Es como tirarse al barro y sentirse mal por
eso, aunque uno se sienta mal el barro sigue manchando nuestra ropa. El
problema del pecado continúa.
Nada
de lo que podamos hacer va a quitar nuestro pecado, ni mucho menos nuestra
naturaleza pecaminosa. Por más que nos esforcemos por hacer el bien, no por eso
vamos a poder quitar el pecado que tenemos. Aunque cumplamos perfectamente la
ley de Dios, no vamos a poder ser justificados delante de Dios, la justicia no
se alcanza haciendo justicia o haciendo el bien. Si bien Dios quiere
que hagamos el bien, esto no va a cambiar la sentencia del juicio. Efesios 3:11 por la ley,
NADIE es justificado delante de Dios.
· Ese si que no estoy de acuerdo, si yo trato de hacer el bien, estoy
seguro que Dios me va a perdonar.
Me parece perfecto que trate de hacer el bien, ¿pero sabe una cosa? Lo bueno
que haga no le va a alcanzar. A los ojos de Dios, la justicia humana es un
trapo de inmundicia (Isaías 64:6), y esto es porque tenemos pecado, y una
naturaleza pecaminosa.
Hasta
ahora hablamos solamente del problema del pecado, pero de ninguna solución a
él. Dijimos que ni las buenas obras, ni acciones que hagamos pueden quitar el
pecado. Resumiendo, ningún intento del ser humano en ir en busca de Dios es
aceptable a Él. Es por eso que Dios vino a nosotros. Dios el Padre mandó a su
único Hijo a morir en una cruz. Cristo pagó el precio de nuestro pecado en la
cruz. Romanos 5:8 más Dios demuestra su amor por
nosotros en esto: en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
¿Recuerda que dijimos que éramos ENEMIGOS de Dios? Pues así siendo enemigos de
Dios, Dios nos amó tanto que envió a su único Hijo a morir en la cruz.
Ahora
bien, si usted quiere que su pecado sea quitado totalmente, tiene que hacer dos
cosas: creer y confiar. Creer que el Padre
envió al Hijo a morir en la cruz para pagar el pecado que usted cometió, y
confiar que ese sacrificio tiene poder para quitar su pecado, y que Dios puede
perdonarlo. Juan 1:12 más a cuantos lo recibieron, a
los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser Hijos de Dios. Si
usted recibe a Cristo como su salvador, usted es Hijo de Dios, y puede entrar
al cielo, porque su pecado fue quitado.
Colaboración de Alba Clara de Jesús
El Espíritu es Fuego
¿Alguna
vez arrimasteis una cerilla a un nido de cucarachas? Es bien curioso ver como todas aterrorizadas
salen en desbandada una vez se las ha “disturbado” con la luz. Los bichejos no la
soportan, prefieren apelotonarse todos juntos en la oscuridad, y rebullirse
entre ellos alimentándose de sus propios cadáveres.
¡Esto
no es una clase de Entomología!, me diréis.
Ciertamente no lo es, pero con estas comparaciones pretendo dar a
comprender relevancias espirituales, y como lo único que, por desgracia,
solemos recordar, por el momento, es lo que nos rodea, he de agarrarme a estas
relaciones para poner símiles comprensivos a nuestra naturaleza humana. En otras palabras, he de hablar en
parábolas... traducidas.
La
cerilla antes mencionada es la chispa Divina,
Y
esto aclarado voy al meollo de esta epístola que no es otro más que apoyar qué:
“hay que trabajar por y para
Cuando
uno se decide a hacer tal cosa, ¡es increíble la ayuda que nos prestan los
Cielos para hacerlo! Y lo hacen por
varias razones, pero las principales son tres.
La primera, por supuesto, para que podamos hablar con propiedad de Cosas
de tal trascendencia. La segunda, para
que uno, mientras enseña, pueda también crecer a la
vez que lo hace. Y la tercera y más
importante, para que nunca se deje corto al Señor de
toda Gloria con aquello que queramos exponer.
Como
en ningún momento debemos fiarnos de nosotros mismos (según nos dicen los
Santos más relevantes), por aquello de que el “maligno” puede vestirse de Ángel
de Luz y llevarnos por camino errado, yo siempre voy a las fuentes de todo
conocimiento, a saber, los libros que nos han traído hasta aquí el Conocimiento
sobre
Para
beneficio del ávido lector mencionaré unos cuantos:
Estos
son mis manuales para atentar “asaltar” el Cielo, y como a eso vamos, sigo con
mis cucarachas, pues es un tema importante, aunque nos parezca repugnante. Y si nos parece repugnante, dejadme preguntar
aquí: ¿Cuánto más repugnante será ver que todas esas criaturas pueden estar
contenidas en nuestra propia esencia?
Así
es, y sólo cuando acercamos la mencionada cerilla,
¡Oh, paseé!, me vais a decir. Pero os aseguro que no lo es, pues a menos
que nos estudiemos profunda y desapasionadamente, como si estuviéramos juzgando
a un extraño, no sacaremos nada en claro de lo que se encierra en lo más
profundo de nuestro corazón.
Por
años me tuvo viendo visiones el hecho de que, no importaba cuantas veces me
confesaba del mismo pecado, ni cuantas veces se me indultaba del delito ya
expuesto, yo seguía sintiéndome culpable.
Le preguntaba a mi Señor cuantas veces más tendría que ir a contarle a
un extraño (pues cambiaba de cura para que no me dijeran que ya conocían el
cuento) de tantos como yo les llamo, “pecadillos mezquinos”, para poder notar
esa sensación que los místicos explican de “total bienestar espiritual”. Esto, hasta que un día mi Dueño decidió
aliviarme del agobio y revelarme el sistema.
Y es que hay un sistema, uno que
es tan elemental, que pocos de nosotros lo dilucidamos a no ser que, Quien
puede, nos inspire a ello.
Se
trata simplemente de recordar a alguien en nuestra vida (uno por uno todos los
que conocimos), ver lo que fue preponderante en nuestra relación con esa
persona y como si fuera una película pasar el film de todas las experiencias
mutuas. ¡Jíjole!, como dirían mis amigos
mexicanos, la de bichejos que saltan a la luz de este
escrutinio íntimo; pero ahí es donde entra el Espíritu de toda Bondad a
ayudarte a librarnos tanta pestilencia.
Vais
a ver que en algunos casos no una, sino docenas de veces, hay que volver atrás
y perdonarse, o perdonar... y que las lágrimas, verdaderamente, son aguas
limpiadoras, equivalente a los “baños en la piscina de Siloé”, o a la
purificación que el rey Ezequias llevó a cabo por
medio de la aguas del torrente Cedrón, a donde tiró las porquerías encontradas
en el Templo de Dios, para lavarlas. Son
los baños de agua de Aarón y sus hijos (Ex 29:4), o como
el beber las aguas amargas (Num
5:19), sobre todo estas. Y también es
como dijo David en su Salmo 51:4: “Señor, lávame a fondo de mi culpa,
purifícame de mi pecado pues está siempre frente a mí”.
Y
así es, pues a menos que uno purifique a fondo la falta... siempre va a estar
frente a nuestro ojo. Por ello es que yo
no podía verme limpia de mis errores por
más que los confesara, y por ello dudaba del poder del sacerdote para absolverme...
pero era porque YO no me absolvía ni absolvía, ¡qué es lo qué cuenta!
Entonces
hay que poner una antorcha ante el nido de miserias, y dejar que éstas corran
asustadas de su madriguera para que tengamos la posibilidad de limpiar los
cobijos más remotos y así mostrarnos más
blancos que la leche. Con ello conseguiremos
llegar a contener toda
¡Bendiciones!
Alba
En 1782 fue publicada por primera
vez en Venecia, gracias al mecenazgo de Juan Mavrogordato,
príncipe rumano la recopilación de
-Y vamos a
las Enseñanzas. Dice San Antonio el
Grande:
“Sucede
que a los hombres se los llama, impropiamente, razonables. Sin embargo, no son
razonables aquellos que han estudiado los discursos y los libros de los sabios
de un tiempo; pero aquellos que tienen un alma razonable, y que están en
condiciones de discernir entre lo que está bien y lo que está mal, aquellos que
huyen de todo lo que es maldad y que daña el alma, mientras que se adhieren solícitamente
a poner en práctica todo lo que es bueno y útil al alma, y hacen todo esto
con mucha gratitud respecto de Dios, solamente estos últimos pueden ser
llamados, en verdad, hombres razonables.
El
hombre verdaderamente razonable tiene un solo deseo: creer en Dios y agradarle
en todo. En función de esto -y solamente de esto- formará su alma, de modo que
sea del agrado de Dios, dándole gracias por el modo admirable con que su
providencia gobierna todas las cosas, incluso los eventos fortuitos de la
vida.”
-Nuestro “Atleta”, como
el Padre George Maloney
(gran contemplativo) llama a estos Padres del Desierto y a los Padres Hesicastas (siguiendo a Hesequio),
nos indica claramente que sólo cuando queremos trabajar para la mayor Gloria de
Dios nuestros actos van a hacernos llegar a alcanzar cierto estado de
razonamiento.
“El hombre razonable, al meditar sobre cómo
debe actuar, evalúa lo que le conviene y lo beneficia, y ve cómo algunas cosas
son buenas para su alma y la mejoran, mientras que otras le son extrañas.”
-¿Qué es
bueno para nuestra alma? Indudablemente,
si nos consideramos creyentes, lo mejor para nuestra alma es Dios mismo, y de cómo
llegar a este Bien es de lo que tratamos.
Pero aquí quiero recordar una famosa frase que dice: “Si tan sólo
somos buenos por temor al posible castigo, o por esperar los premios
prometidos, realmente somos un desdichado lote”.
Estas palabras fueron pronunciadas por Albert Einstein quien, aún siendo Panteísta, pudo echarle un serio
vistazo a lo Inmensurable.
-San Simeón
el Nuevo teólogo recalca en su párrafo 170:
“Hay una muerte que precede a la muerte
física y a la resurrección de las almas que antecede a la resurrección de los
cuerpos”... y sigue:
“Y uno despierta del sueño, y conoce al verdadero Dios que lo ha
resucitado”.
-San Pablo
en sus epístolas habla ampliamente de este “Sueño Espiritual”, al que también
alude con mucha claridad Sta. Teresa de Jesús. Dice San Pablo en 1 Corintios 15:43:
“Lo
que es izado es imperecedero; lo que se sembró es molesto, pero lo resucitado es
glorioso, lo que es resucitado es poderoso, lo que es resucitado es un cuerpo
espiritual!”
Y en su
carta a los Efesios, 4:14, explica:
“Y cualquier cosa
iluminada es Luz ella misma, así se dice:
Despierta, tú que
duermes,
Levanta de entre los
muertos
Y Cristo brillará en
ti.
-Y añade en
Hebreos 11:35
“Muchos, tras haber muerto, volvieron a sus esposas por resurrección”.
-¿Impresionante? ¡Por su puesto! Acabamos de ser introducidos a conocimientos
que se han mantenido ocultos por muchos siglos.
Conocimientos que eran bien públicos entre aquellos que más se acercaron
a Dios, y quisieron repartirlos entre todos los que no sabían cómo allegarse a
Y de los
Padres Hesicastas saco una última frase, por hoy,
para su ponderación:
Calixto e Ignacio, 95.
“Tras de la muerte se mantuvieron incorruptos y llevaron a cabo signos
y milagros”.
¡Bendiciones!
Alba
Clara*
A Dios no se le demuestra.
¿Cómo podemos explicar lo inefable?
La misma palabra lo dice (según el diccionario), “no tiene explicación”,
y Dios... es INEFABLE.
A un ciego de nacimiento no puedes darle a comprender cómo es
En cambio sueñan con
Por esta “regla de tres” los científicos ya aceptan que lo qué vemos
en sueños, aunque nunca lo contempláramos con los dos ojos de la cara, son
memorias akásikas, de otros tiempos; de otra forma no
se explican cómo podrían formarse esas imágenes en nuestras mentes. Tenemos otra prueba en los sentimientos de “dejá vu”. Entramos en un sito nuevo y nos decimos: “¡Yo
ya estuve aquí, esto lo conozco!”
Increíble, ¿no?
Y a Dios, o Sus manifestaciones, seguimos sin poder explicarlo,
demostrar o catalogarlo, porque es INEFABLE.
Aunque le miráramos a
Moisés vio Su Espalda, y bajó del Monte Oreb
teniendo que ponerse un velo ante la cara, pues el brillo que emanaba cegaba a
sus gentes.
Pero lo que sí podemos hacer, con algo de esfuerzo por nuestra parte,
es...
Experimentar a Dios.
Nos dicen todos los grandes místicos que esto es factible, y voy a
comenzar con pequeños pasos en este terreno que, ¡es tan amplio qué marea!, así
no nos perderemos. También recurriremos
a medios como
Empezaré con palabras de Francisco de Osuna, sacerdote Cartujo del
1400 que escribió “El Tercer Abecedario Espiritual” Esta obra de transcendencia
fundamental fue la guía para Sta. Teresa de Jesús (mi
admirada Teresa de Ávila) y como a ella, a mí este libro me abrió puertas
insospechadas a la espiritualidad. Dice el santo hombre:
“La amistad y comunicación de Dios es posible en esta vida y
destierro; no así pequeña, sino más estrecha y segura que jamás fue entre
hermanos ni entre madre e hijo.” Y sigue: “hablo de la comunicación que buscan
y hallan las personas que trabajan de llegar a la oración y devoción, la cual
es tan cierta, que no hay cosa más cierta en el mundo, ni más gozosa, ni de
mayor valor ni precio.”
Y termina: “Conozco, sin duda, que los justos tienen paraíso en
esta vida y en la otra así como los pecadores, si miras en ello, tienen
infierno en esta vida y en la otra.” (los énfasis son míos)
¿Qué nos dicen estas palabras?
A mí me dicen “¡Alégrate! –como en el
Evangelio- porque Dios ha hecho posible que le EXPERIMENTEMOS, que nos vistamos
de Su Gloria Inefable y degustemos Bocado tan delicioso y caro.
“¡Ah!”, me diréis, “¿y cómo llevar a cabo tal proeza?”
Proeza es pues los mismos alquimistas dicen que es trabajo de Titanes,
pero yo tengo una llave... ¡no os riáis!, es llave que abre puertas, y viene en
forma de palabras salidas de la misma boca de nuestro Señor: “Pedid y se os dará; buscad y
hallaréis; llamad y se os abrirá (Mateo7:7. Marcos
11:24. Lucas 18:1 Juan 14:13.)”
Y Santiago nos dice en su epístola: “¡No recibís porque no pedís!
(Santiago 4:3)”
Pero ojito, estamos hablando aquí de alcanzar el Cielo en la tierra,
¡no de comprar el billete de lotería ganador con el primer premio!
Así que vamos a comenzar por ejercitarnos en el primer paso a dar en
esta aventura que nos adentra en el Camino al Cielo. Lo primero a hacer para poder llegar a experimentar
a Dios hemos de meternos en la cabeza que si pedimos... se nos dará...
En espiritualidad pedir es orar,
en gramática orar es hablar... y en el corazón... hablarle a Dios es conseguir
hacerse íntimo con Él y esto... nos lleva a amarle. Cuando le amamos, Él mismo
se nos entrega, y si tal ocurre... ¡le EXPERIMENTAMOS!
¡Bendiciones!
Por si queréis descargar El Tercer Abecedario Espiritual, os paso la
dirección webb, y creedme, es un regalo del cielo
pues no se encuentra en Español: http://www.microbookstudio.com/osuna.htm