La Sexta Extinción
Por
Niles Eldredge
Un artículo original de ActionBioscience.org (6/2001)


puntos principales del artículo
¿Podemos detener la devastación de nuestro planeta y salvar nuestra propia especie? Estamos en medio de una crisis de la biodiversidad, la extinción masiva más rápida en la historia de la Tierra, en gran parte debido a:

  • la destrucción de los ecosistemas por los humanos
  • la sobreexplotación de las especies y de los recursos naturales
  • la sobrepoblación humana
  • la diseminación de la contaminación agrícola

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En la mente de los biólogos quedan pocas dudas de que la Tierra está enfrentando actualmente una pérdida creciente de especies tal que amenaza con rivalizar las cinco mayores extinciones del pasado geológico. Desde el año de 1993, el biólogo de Harvard E. O. Wilson estimó que la Tierra está perdiendo alrededor de 30,000 especies por año , lo cual se traduce a la estadística aún más espeluznante de tres especies cada hora. Algunos biólogos han comenzado a pensar que esta crisis de la biodiversidad (esta "Sexta Extinción") es aún más severa y más inminente que lo que Wilson supuso.

La extinción en el pasado

Todos los cambio bióticos globales mayores han sido causados por eventos físicos que han caído fuera de las perturbaciones normales climáticas y de otro tipo, las cuales son sobrevividas por las especies y por los ecosistemas. ¿Cuál fue la causa de estos cambios bióticos?

  • La primera extinción (hacen unos 440 millones de años): El cambio climático (el cual fue relativamente severo y acompañado con un enfriamiento global repentino) parece ser la causa de la primera de las extinciones masivas al final del periodo Ordovícico. Esta extinción causó cambios profundos más que todo en la vida marina, pues existía poca o ninguna vida terrestre en ese tiempo. El 25% de las familias desapareció (una familia consiste entre unas cuantas especies hasta de miles de especies).
  • La segunda extinción mayor (hacen unos 370 mda): El siguiente evento similar, cerca del final del Período Devoniano, puede o no haber sido el resultado de cambios climáticos globales. Aquí, desapareció el 19% de las familias.
  • La tercera extinción mayor (hacen unos 245 mda): Los escenarios que explican lo que pasó en la más grande extinción masiva (¡por lo menos hasta ahora!) al final del Período Pérmico han sido una amalgama compleja de cambio climático posiblemente enraizado en los movimientos de las placas tectónicas. Sin embargo, evidencias muy recientes han sugerido que un impacto bolídico similar al evento al final del Cretáceo puede haber sido la causa. El 54% de las familias desapareció.
  • La cuarta extinción mayor (hacen unos 210 mda): El evento al final del Período Triásico, poco después de cuando primero evolucionaron los dinosaurios y los mamíferos, todavía es difícil de definir en cuanto a sus causas precisas. El 23% de las familias desapareció.
  • La quinta extinción mayor (hacen unos 65 mda): Esta es quizás la más famosa y la más reciente de las extinciones, la cual ocurrió al final del Cretáceo. Eliminó por completo al resto de los dinosaurios terrestres y a los amonitas marinos, así como a muchas otras especies a lo largo del espectro filogenético y en todos los hábitats que se han examinado en el registro fósil. En la última década se ha llegado al consenso de que este evento fue causado por una (posiblemente múltiple) colisión entre la Tierra y un bólido, probablemente cometario. Sin embargo, algunos geólogos apuntan al evento volcánico que produjo las trampas de Deccan en la India como parte de la cadena de eventos físicos que perturbó a los ecosistemas tan severamente como para causar la rápida extinción de muchas especies terrestres y marinas. Aquí, se perdió el 17% de las familias.

¿En qué se diferencia esta Sexta Extinción a los eventos previos?

A primera vista, los eventos de extinción por causas físicas del pasado parecen decirnos poco sobre la Sexta Extinción, la cual es un evento patentemente causado por los humanos. Existen pocas dudas de que los humanos son la causa directa del estrés de los ecosistemas y de la destrucción de las especies en el mundo moderno a través de actividades tales como:

  • la transformación del paisaje
  • la sobreexplotación de las especies
  • la contaminación
  • la introducción de especies exóticas

Y dado que Homo sapiens es claramente una especie animal (aunque una especie ecológicamente y comportamentalmente peculiar) la Sexta Extinción parece ser el primer evento global de extinción documentado que tiene una causa biótica en vez de una causa física.

Sin embargo, tras reflexionar un poco, se puede decir que el impacto humano en el planeta es análogo al impacto de la colisión del cometa del Cretáceo. Hace sesenta y cinco millones de años, ese impacto extraterreno de tremendo poder explosivo fue seguido inmediatamente por inyecciones a las partes bajas de la atmósfera de tanto material que las temperaturas a nivel global bajaron tremendamente. Más críticamente, la fotosíntesis fue inhibida severamente, lo cual causó tremendos efectos negativos a los ecosistemas terrestres. Esto es precisamente lo que los seres humanos han estado haciendo en el planeta. Los humanos están causando tremendos cambios físicos en el planeta.

¿Que es la Sexta Extinción?

Podemos dividir a la Sexta Extinción en dos fases discretas:

  • La Fase Uno comenzó cuando los primeros humanos modernos comenzaron a dispersarse a diferentes partes del mundo hacen unos 100,000 años.
  • La Fase Dos comenzó hacen unos 10,000 años cuando los humanos comenzaron la agricultura.

La primera fase comenzó poco tiempo después de que Homo sapiens evolucionó en África y cuando los anatómicamente modernos humanos comenzaron a emigrar de África y a dispersarse por todo el mundo. Los humanos llegaron al Medio Este hacen 90,000 años. Ellos estaban en Europa hacen 40,000 años. Los Neandertales, que ya habían vivido en Europa por mucho tiempo, sobrevivieron nuestra llegada por menos de 10,000 años, desapareciendo abruptamente. De acuerdo a muchos paleoantropólogos, los Neandertales cayeron víctimas a guerras con nuestra especie o a los efectos más sutiles (pero potencialmente no menos devastadores) de estar en el lado perdedor de la competencia ecológica.

En todas partes, poco tiempo después de la llegada de los humanos modernos, muchas especies nativas (especialmente, pero no exclusivamente, las más grandes) se extinguieron. Los humanos se comportaron como toros en una tienda de cristal:

  • Ellos perturbaron los ecosistemas al cazar excesivamente a las especies comestibles, las cuales nunca antes habían tenido experiencia con los humanos.
  • Y quizás ellos también dispersaron organismos causantes de enfermedades.

El registro fósil provee evidencias de la destrucción de los ecosistemas por parte de los humanos:

  • Los humanos llegaron en abundancia a Norteamérica aproximadamente hacen unos 12,500 años. Existe mucha documentación a lo largo del continente sobre sitios que revelan matanzas y procesamiento de mamuts, mastodontes y bisontes extintos. La desaparición de la mayoría de la fauna Pleistocénica registrada en los depósitos de alquitrán de La Brea coincidió con nuestra llegada.
  • El Caribe perdió varias de sus especies más grandes cuando los humanos llegaron hacen 8,000 años.
  • La extinción impactó mucho antes a elementos de la megafauna australiana, coincidiendo con la llegada de los humanos hacen unos 40,000 años. La isla de Madagascar, algo anómala en que los humanos solo llegaron por primera vez hacen unos 2,000 años, también muestra el patrón claramente. Las especies más grandes (las aves elefante, una especie de hipopótamo y los lémures más grandes) desaparecieron rápidamente poco tiempo después de la llegada de los humanos.

De hecho, solo la fauna adaptada previamente a los humanos en aquellos lugares donde especies de homínidos habían existido (África, por supuesto, pero también la mayor parte de Europa y de Asia) sobrevivió más o menos intacta la primera ola de la Sexta Extinción. El resto de las especies del mundo que nunca habían tenido experiencia con los homínidos en sus ecosistemas locales, eran tan ingenuamente sin miedo a los humanos como las recientemente llegadas especies de aves (como los turtupilines o mosqueros bermellones, Pyrocephalus rubinus, conocidos como Vermillion Flycatchers en inglés) en las islas Galápagos de hoy en día.

¿Por qué continúa la Sexta Extinción?

La Fase Dos de la Sexta Extinción comenzó alrededor de 10,000 años atrás con la invención de la agricultura, quizás observada por primera vez en la cultura Natufia del Medio Este. La agricultura parece haber sido inventada varias veces en lugares diferentes, esparciéndose por todo el mundo en los años intermedios.

La agricultura representa el cambio ecológico singular más profundo en los enteros 3.5 mil millones de años de la historia de la vida. Con su invención:

  • los humanos no tuvieron que interactuar con otras especies para poder sobrevivir y pudieron, por ende, manipular a otras especies para su propio uso.
  • los humanos no tuvieron que adherirse a la capacidad de carga de los ecosistemas, pudiendo así sobrepoblar.

El Homo sapiens se convirtió en la primera especie que dejó de vivir dentro de los ecosistemas locales. Todas las demás especies, incluyendo a nuestros ancestros homínidos, a todos los humanos pre-agriculturales, y a las sociedades de cazadores y recolectores que aún quedan, existen como poblaciones semiaisladas jugando papeles específicos en los ecosistemas locales (es decir, ocupan o tienen "nichos.") Esto no ocurre con los humanos de la revolución post-agricultural, los cuales se han salido de los ecosistemas locales. De hecho, para poder desarrollar la agricultura es esencial declarar la guerra a los ecosistemas, haciendo cambios a la tierra para que produzca uno o dos cultivos alimenticios. Todas las otras especies de plantas nativas se clasifican entonces como "hierbas" indeseables y todas menos unas pocas especies domesticadas de animales se consideran como pestes.

El numero total de organismos dentro de una especie está limitado por muchos factores, siendo el más importante de todos la "capacidad de carga" de los ecosistemas locales. Dadas las necesidades energéticas y las adaptaciones que tiene una especie en particular para procurar energía, solo un cierto numero de ardillas, árboles de roble y halcones pueden ocupar un sector específico de hábitat. La agricultura tuvo el efecto de remover el limite natural que imponían los ecosistemas locales al tamaño de las poblaciones humanas. A pesar de que los cultivos todavía fallan regularmente y de que la hambruna y las enfermedades aún acosan a la tierra, no existe duda alguna de que la agricultura por si sola ha tenido un enorme impacto en el tamaño de la población humana:

  • Las estimaciones varían, pero se calcula que hacen 10,000 años existían en la tierra entre 1 y 10 millones de personas.
  • Existen ahora 6,000 millones de personas.
  • Estos números continúan creciendo en forma logarítmica; de esta manera habrán 8,000 millones de personas para el año 2020.
  • Se presume que existe un límite superior a la capacidad de carga de humanos sobre la tierra (de la cantidad de gente que la agricultura puede sostener) y este número se estima entre 13,000 y 15,000 millones. Sin embargo, algunas personas piensan que este número puede ser mucho más grande.

Esta explosión de la población humana, especialmente en los años posteriores a la revolución post industrial de los últimos dos siglos, aunada al desbalance entre la distribución y el consumo de la riqueza en el planeta, es la causa base de la Sexta Extinción. Existe un círculo vicioso:

  • Para poder alimentar al número creciente de humanos, se despejan más tierras y se crean procesos más eficientes de producción (más recientemente engendrados por la ingeniería genética). En respuesta, la población humana continúa creciendo.
  • El uso de combustibles fósiles está ayudando al crecimiento de la agricultura, lo cual modifica aún más al ambiente.
  • Los humanos continúan pescando (se considera que 12 de las 13 pesquerías principales del mundo están severamente agotadas) y cosechando madera para producir materiales de construcción. Los combustibles, la contaminación y la erosión del suelo por la agricultura ha creado zonas muertas para la pesca (como en el Golfo de México).
  • La Diáspora humana ha contribuido también a la diseminación de especies exóticas que comúnmente prosperan a costa de las especies nativas. Por ejemplo, las especies invasivas han contribuido a la condición del 42% de las especies amenazadas y en peligro de extinción en los Estados Unidos.

¿Podrán las medidas de conservación detener a la Sexta Extinción?

Los ecosistemas del mundo han sido precipitados al caos. Algunos conservacionistas piensan que no hay sistema, ni siquiera los vastos océanos, que permanece sin haber sito tocado por la presencia humana. Las medidas de conservación, el desarrollo sostenible y, ultimadamente, la estabilización de los números de la población humana y de los patrones de consumo, ofrecen esperanzas de que la Sexta Extinción no se desarrolle hasta el punto de la tercera extinción global, hacen unos 245 millones de años, donde el 90% de las especies del mundo desaparecieron.

A pesar de que es cierto que la vida, tan increíblemente resiliente, siempre se ha recobrado (aunque solo después de periodos muy largos) después del pulso de una extinción mayor, lo ha hecho solo después de que la causa del evento de extinción ha desaparecido. Esa causa, en el caso de la Sexta Extinción, somos nosotros, los Homo sapiens. Esto quiere decir que podemos continuar en el camino hacia nuestra propia extinción o, preferiblemente, podemos modificar nuestro comportamiento hacia los ecosistemas globales de los cuales aún formamos una parte importante. Esto ultimo debe suceder antes de que se declare como terminada la Sexta Extinción y que la vida pueda otra vez rebotar.

© 2001, American Institute of Biological Sciences. Los educadores tienen permiso de reimprimir artículos para su uso en las clases; otros usuarios por favor comunicarse con el editor para solicitar permisos de reimpresión. Por favor ver políticas de reimpresión.

Sobre el autor:
Niles Eldredge, Ph.D., paleontólogo, es Curador en Jefe de la exhibición permanente "Sala de la Biodiversidad" (Hall of Biodiversity) en el Museo de Historia Natural y profesor adjunto de la City University de Nueva York. Él ha dedicado su carrera al estudio de la teoría de la evolución a través del registro fósil, publicando sus opiniones en más de 160 artículos científicos, revisiones y libros. Su libro más reciente se titula La Vida en el Balance: La Humanidad y la Crisis de la Biodiversidad (Life in the Balance: Humanity and the Biodiversity Crisis).
http://www.gc.cuny.edu/directories/faculty/E.htm

 

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Estas referencias están en inglés. Las referencias no han sido traducidas al español dado que la mayoría de los artículos citan fuentes en el idioma inglés.

»
Cohen, J.E. 1995. How Many People Can the Earth Support? W.W. Norton, New York.
» Eldredge, N. 1998. Life in the Balance. Humanity and the Biodiversity Crisis. Princeton University Press, Princeton.
» Wilson, E.O. 1993.
The Diversity of Life. Harvard University Press, Cambridge.







¿Cómo Afectará la Sexta Extinción a la Evolución de las Especies ...


¿Cómo Afectará la Sexta Extinción a la Evolución de las Especies?
Por Norman Myers y Andrew H. Knoll
Selecciones del artículo "La crisis biótica y el futuro de la evolución." (5/2001)


puntos principales del artículo
La presente crisis de extinción, si continúa sin control, va a perturbar a la evolución en un grado tal que:

  • la tierra verá la proliferación de plagas y un declive en los mamíferos grandes;
  • los trópicos no seguirán siendo los generadores de la evolución de nuevas especies;
  • las pérdidas de la biodiversidad van a persistir por millones de años.

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Las actividades humanas han llevado a la Tierra al borde de una crisis biótica. Muchos biólogos consideran que las décadas que vienen serán testigo de la pérdida de un gran número de especies.1-5 Estas extinciones:

  • no solo alterarán a la diversidad biológica, sino que también
  • alterarán los procesos evolutivos a partir de los cuales se genera dicha diversidad.

Una simple consideración del tiempo subraya la magnitud del reto tanto para los científicos como para el público en general.6 Los episodios de extinciones masivas que se han documentado en el registro geológico fueron seguidos por largos intervalos de rediversificación y de reorganización ecológica; se puede considerar que 5 millones de años constituyen un intervalo de tiempo de recuperación representativo, aunque la duración ha variado de una extinción a la otra.7 Supongamos también que el número promedio de personas en la Tierra durante este período de recuperación es de 2,500 millones (o 2.5 millardos) comparado a los 6 millardos que existen hoy. (Nota del traductor: en el español moderno, 1 millardo = mil millones = 1 billón anglosajón; 1 billón = 1 millón de millones = = 1 trillón anglosajón). Bajo estas condiciones, el número total de personas afectadas por lo que hagamos (o no hagamos) durante las próximas décadas estará en el orden de los 500 billones. Por ende, estamos ahora comprometidos en la "decisión" más grande que una comunidad de humanos ha tenido que tomar en favor de las sociedades futuras.

El Concepto Clave

Desde muy temprano, los biólogos se dieron cuenta de que la evolución no es predecible. Sin embargo, a pesar de nuestra inhabilidad para predecir los productos de la evolución, podemos estimar con cierta precisión cómo ciertos procesos evolutivos se verán afectados por la disminución de la diversidad biológica. En otras palabras, tenemos muy pocas bases para predecir cómo se verán los mamíferos en dos millones de años, pero tenemos mejores razones para suponer que habrán muy pocas especies de ellos.

La dimensión evolutiva de la presente crisis biótica ha sido expresada vívidamente por Michael Soulé:8 "La muerte es una cosa; el fin del nacimiento es una cosa distinta..." La alteración de los procesos evolutivos será también importante por un período de tiempo que es difícil de estimar, pero que será medido en millones de años.

Efectos de Primer Orden: La crisis biótica engendrará varios problemas de primer orden:

  • Una gran extinción de especies en el futuro cercano, estimada por algunos entre un tercio y dos tercios de todas las especies que existen ahora.1,2,5,9
  • Una extinción masiva de las poblaciones en un futuro inmediato, proporcionalmente más grande que la extinción masiva de especies.10
  • Invasiones de especies exóticas y otras mezclas de biotas.11-14
  • Una progresiva disminución y homogeneización de las biotas, con un potencial efecto de umbral en los ecosistemas.15,16
  • Un empobrecimiento general de la biota, incluyendo una disminución de la biomasa global.16-18
  • Una reducción dramática (o hasta la virtual eliminación) de sectores completos de varios biomas, especialmente de los bosques tropicales, los arrecifes de coral y los humedales, todos los cuales han servido como centros de diversificación en el pasado.19-22

Más Efectos Evolutivos: Estos efectos de primer orden van a engendrar una serie de consecuencias, incluyendo (pero no limitadas a):

  • La fragmentación de la distribución espacial de las especies, con la disrupción del flujo genético.23-26
  • Un declive en los tamaños efectivos de las poblaciones, con el subsiguiente agotamiento de los reservorios o bancos genéticos.10,27,28
  • Intercambios bióticos, los cuales introducirán especies y hasta biotas a nuevas áreas.11,14,29
  • Estos impactos, a su vez, podrían perturbar a las cadenas o redes tróficas, a las simbiosis, o a otras asociaciones biológicas.30,31

Estas consecuencias pueden llevar a aún más repercusiones, tales como:

  • Un arranque de especiación selectiva: Es poco probable que la especiación será distribuida uniformemente entre los linajes sobrevivientes; puede ser que se concentre en "clados" o tipos ecológicos particulares que tienen ventaja en los ecosistemas dominados por el hombre (como por ejemplo, los roedores).32-33
  • Una agotamiento de los "generadores evolutivos" en los trópicos: De acuerdo a Jablonski,20 los trópicos han sido "el motor de la biodiversidad" por lo menos por 250 millones de años. Hoy, enfrentamos el prospecto de una disminución o hasta de una eliminación completa de los bosques tropicales, los humedales, los estuarios, los arrecifes de coral y otros biomas, los cuales desaparecerán junto con su excepcional biodiversidad y su complejidad ecológica. Debido a que estos ecosistemas parecen haber sido, al menos en algunas formas, los "generadores" de la evolución,34,35 su disminución o decadencia va a tener consecuencias graves para la rediversificación, una vez que la biosfera emerja de la presente crisis ambiental.
     
  • Un declive en la biodisparidad: La eliminación de las especies no es la única unidad de medida de un evento de extinción. Pueden haber también declives en la biodisparidad, es decir, en la variedad morfológica y fisiológica.36-38
     
  • El final de la especiación de los vertebrados grandes: nuestras áreas protegidas, aún las más grandes, serán demasiado pequeñas para que la especiación de especies grandes (como por ejemplo los elefantes, los rinocerontes, los primates y los grandes felinos) pueda continuar.28,39,40

¿Lecciones del Pasado?

El registro geológico está repleto de eventos de extinción de intensidades desde pequeñas y locales hasta extinciones globales masivas que impactaron el orden biológico de la Tierra. Inevitablemente, las extinciones fueron seguidas por rediversificaciones, dirigidas por una reorganización ecológica en el caso de los eventos mayores.

El registro geológico contiene mucha evidencia de estos procesos de recuperación38,41-46. Sin embargo, en la crisis biótica presente, es difícil imaginar un escenario donde los factores que impulsan a la biosfera hacia una pérdida a gran escala de la biodiversidad serían mitigados una vez que esta pérdida se haga realidad. Al contrario, en cualquiera de las escalas de tiempo que podemos visualizar (y considerando los escenarios que no incluyen una mortalidad masiva de la humanidad al comienzo del proceso) la situación se pone mala y continua mala por mucho tiempo. Por eso, en la escala de tiempo de la especie humana, la perturbación ambiental (o por lo menos algunos de sus aspectos) es permanente. Bajo estas circunstancias, los prospectos para la rediversificación son limitados.

Respuestas de la Conservación

  • ¿Deberíamos estar satisfechos con el simple resguardo del mayor número de especies en el planeta?
  • ¿O deberíamos ponerle igual o mayor atención al resguardo de los procesos evolutivos que se encuentran en peligro?47-49

¿Es suficiente que mantengamos, por ejemplo, a las dos especies de elefante que actualmente tenemos o sería mejor que tratáramos de mantener abiertas las opciones evolutivas que tendrán las especies futuras de elefantes?

Esta pregunta es particularmente significativa, con implicaciones particularmente significativas para las estrategias de conservación. Los elefantes, junto con otras especies de mamíferos grandes, tienden a movilizarse mucho, lo cual es una característica que les permite mantener el flujo genético a lo largo de áreas extensas. Como resultado, sus bancos genéticos tienden a ser bastante uniformes (es decir, un elefante en África del Este no se diferencia mucho de uno que vive a 4,000 Km. de distancia en Sudáfrica).50 Lamentablemente, las poblaciones remanentes de elefantes, a pesar de ser substanciales y extensas aunque fragmentadas y en rápido declive, probablemente se encuentran ya por debajo del número mínimo necesario para mantener abiertas sus opciones de especiación.51

En marcado contraste con los elefantes y sus tasas reproductivas bajas, muchas especies de insectos poseen inmensas capacidades reproductivas y rápidas tasas de reemplazo. Estos atributos les confieren una rápida adaptabilidad a los cambios en el ambiente, con el subsiguiente rápido paso de material genético a las generaciones siguientes. Estos atributos no solo le permiten a las especies de insectos sobrevivir los cambios ambientales masivos que la humanidad causa, pero les confieren oportunidades de especiación excepcionales en tiempos comparativamente cortos. En contraste, los elefantes y las otras especies grandes que se reproducen lentamente y que por ende poseen una capacidad restringida para la adaptación genética, se encuentran en una extrema desventaja evolutiva. ¿Implica esto que estas especies deben recibir una mayor atención de los conservacionistas o que, en una situación de emergencia, ellas deben bajar en nuestras prioridades? A pesar de ser una pregunta fundamental, ella casi nunca ha sido formulada.

Estos son algunos de los temas críticos que debemos tener en cuenta ahora que hemos comenzado a imponer un cambio fundamental en el curso de la evolución. Estamos "decidiendo" el futuro de la evolución en un virtual vacío científico. Y estamos haciéndolo inconsistentemente pero efectivamente y en aumento.

© 2001, American Institute of Biological Sciences. Los educadores tienen permiso de reimprimir artículos para su uso en las clases; otros usuarios por favor comunicarse con el editor para solicitar permisos de reimpresión. Por favor ver políticas de reimpresión.

Sobre los autores:
Norman Myers es "Fellow" en el Green College de la Universidad de Oxford y ha servido como consultor científico y consejero en políticas para la Casa Blanca, el Departamento de Defensa de los EE.UU., la NASA, el Banco Mundial, siete agencias de las Naciones Unidas y la Comisión Europea. Es miembro de la Academia Norteamericana de Ciencias, la Academia Mundial de Artes y Ciencias, la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia y la Real Academia de Artes. El Dr. Myers originó la estrategia de conservación de los "hot spots" o zonas de alta biodiversidad, la cual ha generado más de 300 millones de dólares para actividades de conservación.
http://www.green.ox.ac.uk/index.php?id=100

Andrew H. Knoll es profesor de biología en el Museo Botánico de la Universidad de Harvard. Sus áreas de experticia incluyen la evolución de la vida, la evolución de los ambientes de la superficie de la Tierra, y la relación entre estos dos temas. El Dr. Knoll es miembro de la Sociedad Americana de Filosofía y de la Academia Norteamericana de Artes y Ciencias. Recibió su M.A, y su Ph.D. en geología en la Universidad de Harvard.
http://www.eps.harvard.edu/people/faculty/knoll/
 

 

 

CALENTAMIENTO Y DESATRE EN NUEVA ORLEÁNS

El cambio climático es un problema social, económico y político.

 

 

 

 

La catástrofe de Nueva Orleans ha sido, lejos de imprevisible y desafortunada, un producto esperable del cambio climático, ese fenómeno cuyas consecuencias no están más que empezando. La situación va a empeorar y los síntomas están en todas partes: desde la actual sequía de la Península Ibérica, hasta un incremento notable en la fuerza y la frecuencia de los huracanes. Un huracán, de hecho, no es más que el sistema por el que el océano se refrigera a finales del verano, a base de evaporar aire caliente hacia las capas altas y frías de la atmósfera (y antes de llegar a precipitarse por ese sumidero invertido, el aire que se acerca va girando velozmente en torno al centro, como el agua de una bañera gira en torno a su desagüe). Como los mares se están calentando, es normal que empeoren las tormentas tropicales. Pero eso no es más que el principio.

La producción de CO2 (residuo de toda combustión de hidrocarburos) crea efecto invernadero. Ese efecto invernadero altera el clima y produce calor. El calor evapora el agua dulce, funde los casquetes polares, y convertirá toda el agua del planeta en agua de mar no potable para los humanos, los animales y las plantas terrestres. En realidad, vistas las cosas a grandes rasgos, sólo hay dos grandes problemas ecológicos:

1. Primero el fin de la biodiversidad: cada vez que desaparece una especie porque alteramos su terreno, se pierde un libro genético en el que había escritos maravillosos tesoros biológicos acumulados por millones de años de evolución: soluciones al envejecimiento, al cáncer, a la inmunodeficiencia, resistencia a la congelación... Literalmente, trucos para volver de la muerte, como hacen ciertas ranas que se congelan en invierno y reviven en verano. La pérdida de estos tesoros biológicos crece exponencialmente porque en los ecosistemas unas especies dependen de las otras, y cada una que desaparece hace más frágiles a las demás. Por mucho que un planeta sin animales o plantas fuera horriblemente feo y triste, es casi peor el hecho científico de que nuestra supervivencia biológica (consumo de oxígeno producido por las plantas, medicinas producidas por todos los seres vivos, y alimentos) pendería de un hilo. Desgraciadamente, no hacemos casi nada para evitar que todas las es pecies (menos los insectos, claro, que son indestructibles por nosotros) sigan decayendo aceleradamente.

2. Y segundo, mucho más grave, el problema es que el planeta se está calentando muy deprisa. El efecto invernadero se había subestimado enormemente hasta hace un par de años. Los científicos han descubierto que una capa de contaminación está oscureciendo el planeta en lo que se llama el "oscurecimiento global". Suena horrible (aunque tiene un lado bueno perverso) y significa que se ha producido en 30 años una caída del 20% de la luz que incide sobre la superficie del planeta. La cuestión es que ese oscurecimiento global (producido por la ceniza, los sulfatos y todos los contaminantes generados al quemar petróleo, gas y carbón) es como un espejo a la altura de las nubes que refleja la luz del sol hacia el espacio e impide que una buena parte de esa radiación toque la superficie del planeta. En suma, actúa como un refrigerante sin el cual ya nos habría cocido el efecto invernadero.

En este momento, la civilización (o las civilizaciones) tiene tres alternativas:

a. Seguir quemando hidrocarburos, lo que inevitablemente produce CO2, pero no limitar la polución asociada (ceniza, sulfatos). Esta opción nos protege bastante del efecto invernadero y del calor gracias al oscurecimiento que produce la polución. Pero estropea nuestros pulmones, produce enfermedades, mata vegetación por lluvia ácida, y refuerza un equilibrio inestable potencialmente catastrófico: si el equilibrio entre efecto invernadero y oscurecimiento global sigue tensándose (en direcciones opuestas pero con ambos efectos cada vez más fuertes), entonces la ruptura del equilibrio podría producir una hecatombe súbita y descomunal.

b. Seguir quemando hidrocarburos, lo que produce CO2, pero reducir la contaminación asociada: se alimenta el efecto invernadero pero se reduce el oscurecimiento global que nos protege un poco del calor. Cuando se inventaron los catalizadores en Europa, hacia los años ochenta, se siguió emitiendo CO2, pero gracias a los catalizadores, producíamos menos contaminantes (cenizas, sulfatos, etc.), de modo que disminuyó el oscurecimiento: inmediatamente aumentó la temperatura de Europa, y el mayor calor de los mares europeos alteró los monzones africanos. El Sagel se murió de sed. Un millón de muertos en Somalia, en esa época. Parece mucho, pero no es más que el principio.

Si seguimos haciendo esto, el primer desastre que se nos viene encima es la alteración de los monzones en Asia. Pero es que allí no viven unos cuantos millones como en el Sagel, sino varios miles de millones de personas que dependen de las lluvias. ¿Qué vamos a hacer los ricos cuando empiecen a morir en Asia miles de millones? ¿Rascarnos un poco los bolsillos?

El segundo desastre será peor: Inglaterra será como el Norte de África, medio desértica. La selva amazónica se quedará en una mera sabana. A partir de un momento dado, el nivel de calor hará que el hidrato de metano, que ahora está disuelto en cristales de hielo en el fondo de los mares, empiece a evaporarse. Cuando eso ocurra, millones de toneladas de gas inflamable saldrán del mar y se quemaran en la atmósfera: literalmente, arderán los mares. Y por cierto, el gas metano este que saldría de los mares (una ventosidad descomunal) produce diez o veinte veces más efecto invernadero que el CO2. Lo más gracioso es que todo ello será completamente irreversible. Sólo después de millones de años podría el planeta alcanzar algún equilibrio diferente.

c. Hay una tercera opción, la única relevante en cuanto a la ecología y el futuro de la especie: dejar de quemar cosas. Prohibido los coches que echan porquerías por el tubo de escape. Prohibidas las centrales eléctricas que queman hidrocarburos. Las renuncias que tendríamos que hacer no serían tan grandes: emplear luz solar, viento y demás fuentes de energía renovable. Deberíamos acostumbrarnos a vivir un poco más modestamente, pero sólo al principio, ya que a medio plazo las renovables pueden abastecer nuestras necesidades. Y también tendríamos que invertir mucho más esfuerzo en investigar la fusión nuclear para conseguir una fuente de energía limpia y muy abundante.

Mientras llega la fusión, y todavía no está claro si lo conseguiremos a lo largo de este siglo, habría que cambiar algunas cosas: deberíamos vivir cerca de los trabajos o trabajar cerca de donde vivimos (para ahorrar en transporte). No ir de vacaciones al quinto pino, en un monstruoso avión que escupe polución y muerte a borbotones por sus turbinas rugientes, como venido del infierno. La playa de Benidorm, si no somos muy esnobs, es tan buena como la de Bali puesto que, en realidad, la mayoría solemos ir por esos lugares alejados a comportarnos como otro turista playero más, consumista y bobo. Habría que olvidarse de ir con chaqueta y corbata a una oficina enfriada por algo que energéticamente es tan monstruoso como el aire acondicionado. Al menos durante el verano, habría que desechar modas absurdas que se inventaron hace siglos en el norte de Europa cuando todavía existía el frío. Nuestros líderes culturales, políticos y económicos deberían sustituir la chaqueta y la c orbata por algo como la chilaba, tan cómoda y fresquita.

Pero claro, lo que cuentan los científicos siempre está dentro de alguna controversia técnica que al final sirve como excusa. Quizá los climatólogos están equivocados, quién lo sabe. Y a quién le importa. Aunque lo gracioso, para ser honestos, es que quizá debería de importarnos un poquito, porque últimamente dicen los científicos que los desastres no azotarán a nuestros nietos, ni siquiera a nuestros hijos. Seguramente no faltan más de 20 o 30 años para que las cosas se pongan terroríficas. Quizá si tiene usted menos de 80 años debería de sentirse concernido. Piense en la actual sequía del país y sepa que sólo es el principio. Y si cree que los problemas medioambientales y climáticos son cosa de los países pobres, si le parece que nosotros estamos a salvo, vaya y fíjese en Nueva Orleans.

El cambio climático no debería de ser una preocupación exclusiva de la ciencia. Es un problema social, económico y político. Pero como se desarrolla en una escala temporal mayor que la que resulta intuitivamente perceptible, la sociedad en su conjunto se está desentendiendo, como si no fuese a ocurrir, o como si fuera decente dejar que se ocupen los demás en el futuro. Nuestra reacción colectiva ante esta amenaza está viciada por la consabida discrepancia de intereses privados y colectivos. Nos hemos acostumbrado a ir en coche con el aire puesto, regando de humo la atmósfera como si fuera un vertedero, asumiendo que, como los grandes problemas globales están lejos de la esfera de influencia de uno mismo, a efectos prácticos son inexistentes. Semejante actitud, la irresponsabilidad social del ciudadano, es quizá el mayor mal de nuestro tiempo, y no puede ser contrarrestarla por unos poderes públicos que, al ser elegidos, son incapaces de imponer sacrificios a unos ciudada nos si estos no entienden su sentido.

Por cierto (y discúlpeme el consejo), si quiere dejar de conducir, por favor no queme su carné. No queme más cosas. Le sugiero que lo corte con unas tijeritas monas.

 

Miguel Boyer Arnedo, El País, 21-9-2005

 

 

 

"Efecto Ártico "¿Pequeña Glaciación antes del 2020 ? - EcoPortal.net
Por Erik Quiroga *

Un estudio sobre el Deshielo del Ártico como consecuencia del Calentamiento Global y su relación con la Corriente del Golfo y el Clima del Atlántico Norte. 

Un estudio sobre el Deshielo del Ártico como consecuencia del Calentamiento Global y su relación con la Corriente del Golfo y el Clima del Atlántico Norte.

Introducción

Para el estudio y divulgación del siguiente fenómeno: "El Deshielo del Ártico como consecuencia del Calentamiento Global y su relación con la Corriente del Golfo y el Clima del Atlántico Norte", he tomado la iniciativa de identificar el citado fenómeno con la denominación de "EFECTO ARTICO "

Efecto Ártico

El Deshielo del Ártico, como consecuencia del Calentamiento Global puede afectar la Corriente del Golfo, alterando el Clima de Europa Occidental y la Región Este de Norte América, lo que deriva en ciclos de Veranos muy cálidos que tienden a extenderse hasta el Otoño e intensos inviernos que pueden prolongarse hasta la Primavera, lo que podría crear condiciones Climáticas Árticas en regiones del norte de Europa y de Norte América.

Calentamiento Global

Los Extremos Climáticos en la Década de los Noventa, la más cálida del milenio, estuvo marcada por el año de mayor temperatura desde 1.860, el año de 1.998, no es casuístico que el año que le precedió (1.997) fue el de mayor concentración de Dióxido de Carbono en la atmósfera (360 partes por millón) en 160.000 años (Keeling y Whorf, Perspectivas del Medio Ambiente Mundial 2.000, Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente-PNUMA). Las emisiones de Dióxido de Carbono siguen en aumento: de 23.900 millones de toneladas en 1.996 a más de 24.500 millones en el 2.000.

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en el siglo XX la temperatura aumentó en mas de 0,6 °C, no en forma regular ya que el mayor crecimiento se produjo a partir de 1.976 cuando se elevó a un ritmo tres veces mayor de lo previsto. Nueve de los diez años más calientes son posteriores al 90, incluyendo el 99 y el 2.000.

El Año 2.001 ha sido el segundo año más cálido desde 1.860 y el número 23 en forma consecutiva en que la superficie terrestre supera los valores normales (OMM). En los últimos doce meses (2.000-2.001) la temperatura de la superficie terrestre superó en 0,42 °C a la media, la cual es utilizada tomando el período 1.961-90 como referencia por la OMM. Destaca el mes de Octubre como el mes más caluroso en la mayoría de los países europeos desde que se realizan Estadísticas Climatológicas. En Gran Bretaña fue el de mayor temperatura en 343 años.

El calentamiento global puede acelerarse con el aumento de las temperaturas en el Ártico, el calor puede derretir el suelo permanentemente helado (Permafrost) provocando la emisión de gases de Efecto Invernadero. Según cálculos científicos un 14 % del Dióxido de Carbono del planeta se encuentra bajo estas tierras heladas .Existen recientes evidencias científicas (del año 2.001) sobre el alarmante aumento de temperatura del Permafrost Ártico, según el Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente ( PNUMA).

Ante esta alarmante situación, es importante destacar a continuación los aspectos mas relevantes relacionados con el actual Calentamiento Global publicados el 11/1.999 en El Correo de la UNESCO (Cambios Climáticos de la Noche a la Mañana Robert Matthews ,corresponsal científico del Sunday Telegraph, Londres):
Las investigaciones científicas, realizadas a comienzos de la década de los ochenta por una misión científica europeo-norteamericana, que trabajaba en Groenlandia, hizo un descubrimiento sorprendente. Habían extraído una muestra de hielo en el sur de la isla y medido los niveles de isótopos en los gases atrapados a distintas profundidades para estimar la temperatura en la región durante miles de años.

Cuando establecieron un gráfico de las diversas temperaturas, los investigadores descubrieron algo desconcertante, la muestra indicaba un aumento de la temperatura correspondiente al final del último periodo glaciar, hace unos 11.000.y se demostraba que el "calentamiento se había producido en solo cuarenta años". El resultado contradecía radicalmente, lo que los científicos hasta entonces sabían sobre el cambio climático, lo cual estimuló en los años siguientes la extracción de nuevas muestras, que revelaron una situación aún más asombrosa: un aumento de 5°C a 10°C de la temperatura y una duplicación de las precipitaciones sobre Groenlandia en un lapso apenas de veinte años.

Estimulado por los descubrimientos de Groenlandia los científicos procuraron localizar a partir de entonces, sitios en el que los sedimentos oceánicos, se acumularan con suficiente rapidez, para registrar las temperaturas con igual precisión que las muestras de hielo. Se descubrieron cambios climáticos bruscos, en lugares tan distantes como California y la India.

Los períodos glaciares admitidos desde 1.920, basados en una investigación del científico serbio, Milutin Milankovitch, establecían un vínculo entre los períodos glaciares y ciertas variaciones en la órbita terrestre, provocados por la atracción y repulsión de los demás planetas, lo que alteraba la concentración de radiación solar que llegaba a la tierra. De esta forma, las transformaciones eran graduales, durante miles de años y de ninguna manera los cambios climáticos podían ser repentinos. La inercia térmica de los océanos según Milankovitch, amortiguaría cualquier cambio brusco, a igualdad de peso para calentar el agua, se necesita diez veces más energía que para calentar el hierro sólido.

La trascendente conclusión de Wallace Broecker, de la Universidad de Columbia (estado de Nueva York) contradecía los análisis de Milankovitch: La Corrientes Oceánicas transportan calor por la tierra como una inmensa correa de transmisión.

En el Atlántico por ejemplo, una corriente cálida que parte del Golfo de México, avanza hacia el Norte y transmite a su paso, calor al aire por evaporación. Sus aguas se tornan progresivamente más frías, más saladas y más densas hasta el momento en que cerca de Islandia, se vuelven tan pesadas, que se hunden e inician un largo viaje hacia el Sur a través de los fondos oceánicos.

Broecker, se dio cuenta que este proceso complejo y delicado que denominó "La Correa" podía ser el talón de Aquiles, del clima terrestre al permitir que cambios suaves se convirtieran en trastornos de gran envergadura. Sin tener que alterar la masa total de los Océanos un cambio mínimo de temperatura podría bastar para modificar el comportamiento de "La Correa" y desencadenar cambios climáticos rápidos y radicales en una inmensa región.

Por ejemplo, la fundición paulatina de los hielos del Ártico podría diluir la salinidad de "La Correa", hasta una densidad que le impidiera sumergirse y emprender su viaje hacia el Sur para obtener más calor. Así quedaría detenida, aislando el Atlántico Norte de las aguas tropicales cada vez más cálidas. El resultado sería claramente paradójico: un leve calentamiento del Ártico haría que la temperatura de los países del Atlántico Norte se fuera abajo.

Hoy se acepta casi unánimemente que la explicación de Broecker es la clave de los bruscos cambios climáticos registrados en el pasado. Causa inquietud la previsión de que el calentamiento del planeta, tendrá justamente sobre los hielos Árticos el mismo efecto que amenaza la existencia de "La Correa". Las proyecciones de computadora sobre el impacto de la contaminación en las temperaturas mundiales, predicen un flujo de agua dulce fría en el Atlántico Norte que podría diluir "La Correa" lo suficientemente como para bloquearla. Si ello sucediera, dice Broecker, las temperaturas invernales en la Región del Atlántico Norte descendería 10 ° C dentro de diez años, dando a una ciudad como Dublín el clima de Spitzberg, una ciudad ubicada a 400 Km. del Circulo Polar Ártico, Las consecuencias serian desastrosas, afirma Broecker.

Dentro de la misma apreciación continua el climatólogo Kendrick Taylor, del Instituto de Investigación sobre el Desierto de Reno, en un articulo de American Scientist; Las informaciones suministradas por las muestras de hielo hacen más verosímil el escenario planteado por Broecker afirma Taylor. Numerosas muestras indican que hace unos 8.000 años se produjo una vuelta repentina a un "mini-periodo glaciar" que duró unos 400 años.

La precipitación en el Atlántico de aguas de hielos fundidos de los lagos de Canadá es, según Taylor la causa más probable del fenómeno :interrumpieron el curso de la Correa que transportaba calor."Paradójicamente, el calentamiento del planeta podría enfriar de manera repentina el Este de Norteamérica y el norte de Europa".

Para finalizar esta referencia es importante traer a colación la reflexión de Taylor:
¿Cuándo se detendrá la Correa? La respuesta es: no lo sabemos, lo que los modelos informáticos han demostrado, es que reducir las emisiones de gases contaminantes permite ganar tiempo, al disminuir el ritmo de calentamiento del planeta y al hacer que el clima cambie con más suavidad - lo que parece aumentar su estabilidad frente a los cambios.

Las corrientes Marinas

En la circulación oceánica tiene lugar el transporte de agua con diferente salinidad y diferentes temperaturas. Los vientos superficiales movilizan las corrientes oceánicas superficiales globales. Estas corrientes transfieren el calor latitudinal en forma similar a la atmósfera.

Las aguas cálidas se movilizan hacia los polos y viceversa, transfieren energía en forma de vapor de agua. El agua que se vapora desde la superficie oceánica, guarda calor latente, que es liberado cuando el vapor se condensa formando nubes y precipitaciones.

La sal contenida en las aguas marinas en el momento de formarse el hielo en los polos aumenta la salinidad del océano. Cuando las aguas saladas y cálidas procedentes de las latitudes medias o bajas llegan a las latitudes más altas se enfrían, adquiriendo la misma temperatura de las aguas circundantes y con ello una mayor densidad, a causa de la misma se hunden transportando gran cantidad de energía.

Lo océanos poseen mayor cantidad de energía que la atmósfera debido a su capacidad calórica (4,2 veces mayor que la atmósfera) y su densidad, la cual es mil veces mayor. Los mares y los océanos generan el 90% de oxígeno del planeta. La estructura vertical de los océanos se dividen en dos capas que se diferencian en su escala de interacción con la atmósfera: La Capa Inferior que comprende las aguas frías y profundas con el 80% del volumen oceánico. La Capa Superior que está estrechamente vinculada con la atmósfera, es la frontera estacional, extendiéndose hasta 100 mts. de profundidad en los trópicos, pero que puede llegar a varios Km. en las aguas polares. De esta manera un cambio de contenido de calor en el océano tendrá un equivalente 30 veces mayor en la atmósfera. Por lo anteriormente expuesto pequeños cambios en el contenido energético de los océanos pueden tener un efecto considerable sobre el Clima y la Temperatura Global (GCCIP,97)
El intercambio de energía también ocurre verticalmente entre la capa frontera y aguas profundas.

Para mantener el equilibrio del flujo de las masas de aguas existe una Circulación Global Termohalina que juega un rol importante en la regulación del Clima Global (GCCCP,97).

La Corriente del Golfo

La Corriente del Golfo de aguas cálidas se origina en el Golfo de México y fluye con corriente de gran intensidad a través del Estrecho de Florida y prosigue en dirección Nor-Este a lo largo de Estados Unidos, luego una parte sigue rumbo al Atlántico donde recibe el nombre de Corriente del Atlántico Norte, bordea Europa Occidental hasta llegar al Océano Ártico, finaliza su recorrido más allá del Circulo Polar Ártico en Nueva Cénela (Rusia Europea). La otra parte de la citada corriente se desvía al sur pasando por las latitudes de Francia y España uniéndose finalmente con la Corriente Ecuatorial del Norte. La Corriente del Golfo influye de manera determinante en el Clima de la Región del Atlántico Norte que incluye a Norte América y Europa.

La Criosfera

La Críosfera son las regiones cubiertas por nieve o hielo en tierra o mar, incluye: La Antártica, el Océano Ártico, Groenlandia, el Norte de Canadá, el Norte de Siberia y la mayor parte de las cimas de las más altas cadenas montañosas. La Críosfera juega un rol importante en la regulación del Clima. El porcentaje de energía reflejada recibe el nombre de albedo.

El albedo oscila entre un mínimo para las superficies negras y un máximo para las superficies blancas. Los glaciares tienen un albedo de 90%, la nieve recién caída 80 %, los hielos marinos de 30 a 40 %, las arenas 30 %, los suelos cultivados de 10 a 25 % y los bosques 18 %.

En término medio en la superficie de los océanos el albedo varia de acuerdo a la posición de Sol con respecto al horizonte. También el albedo tiene una gran importancia al desconectar la atmósfera de los océanos, reduciendo la transferencia de humedad y el momentum, estabilizando las transferencias de energía en la atmósfera. Su presencia afecta marcadamente el volumen de los océanos.
Sin la Críosfera el albedo sería más bajo, se absorbería más energía a nivel de la superficie terrestre y como consecuencia la temperatura atmosférica sería más alta.

El deshielo en el Artico

Según Wordwach Institute, en su informe el Estado del Mundo 2.001 resalta entre las más importantes evidencias científicas la desaparición de más 40% del Hielo Ártico.
Un estudio realizado por Andrew Rothrock de la Universidad de Washington, basada en la información suministrada por submarinos nucleares norteamericanos, sobre 29 puntos ubicados en el Océano Ártico, dan como conclusión que se ha reducido hasta un 40% el hielo Ártico, (lo que reafirma la información del Wordwatch Institute), disminuyendo su grosor de 3,11 a 1,80 cms. Dicho estudio comprendió el periodo 1.957- 1.997, (las ultimas mediciones; 1.993, 1.996 y 1.997). Esta información fue avalada por la Unión Geofísica Americana.

La reducción del hielo en el Ártico implica la conexión en la atmósfera con gran parte de las aguas superficiales del océano, reduciendo el albedo de 90% de los glaciares y el 40% de los hielos marinos al 4 % de los océanos, lo que da como resultado la retención del calor y un cambio de contenido energético, lo que se traduce en Veranos Extremadamente Cálidos y Torrenciales Lluvias en Europa Occidental.
Científicos Canadienses han comprobado que la retirada de los hielos al Oeste de la bahía de Hudson se ha adelantado una media de tres semanas.
Según la NASA el Calentamiento Global afecta dos veces más las áreas Occidentales del Océano Ártico, que a otras regiones del planeta.

El Mediterráneo y El Efecto Artico

Alteración del Clima en la Región Mediterránea:
Como consecuencia del desequilibrio térmico de las aguas en el Atlántico Norte, se podría afectar el Anticiclón de las Azores, alterando el Sistema de Circulación General de Vientos del Oeste, en el que se encuentra incluida la Corriente en Chorro (Jet Stream) los cuales son determinantes en el clima de la región del Mediterráneo.

El Mar Mediterráneo, sus Corrientes:

En el Mar Mediterráneo, la radiación solar evapora anualmente más agua de lo que aportan los ríos de su cuenca y las precipitaciones. Durante el invierno como consecuencia de la evaporación y el enfriamiento la temperatura y la salinidad se hacen uniformes.

Su vía de comunicación con el Océano Atlántico es el Estrecho de Gibraltar, existiendo un mecanismo natural de compensación, una corriente de superficie con salinidad normal y otra de profundidad con agua excesivamente salada por la primera. El Atlántico aporta según cálculos aproximados cada año 38.000Km3 de agua poco densa y este le devuelv